Archivo - Bañistas disfrutan en la playa de Málaga en un verano atípico marcado por la crisis del coronavirus donde hay que preservar la distancia de seguridad y utilizar mascarilla. En Málaga, Andalucía, (España), a 7 de agosto de 2020. - David Obach - Europa Press - Archivo
MADRID 18 Jun. (EUROPA PRESS) -
Un Mediterráneo con temperaturas muy elevadas no provoca por sí sólo lluvias extremas, según ha recordado el climatólogo de Meteored Samuel Biener. Aún así, sí que es verdad que podría favorecer la aparición de fenómenos más extremos como pedrisco de gran tamaño, reventones y lluvias intensas, debido al aire cálido y húmedo procedente de este mar.
"Aunque se empieza a hablar de un posible gran episodio de lluvias torrenciales de cara al próximo otoño debido a las altas temperaturas del Mediterráneo, esto en absoluto es así", ha señalado Biener.
El experto ha explicado que el Mediterráneo está registrando estos días temperaturas del agua muy inusuales para mediados de junio, con una media superficial en torno a los 23,5 ºC, de acuerdo con el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM). Además, las boyas de Puertos del Estado han medido entre 25 y 26ºC en zonas como el golfo de Valencia, mar Balear o sur de Tarragona e incluso se han alcanzado picos de 27 ºC cerca de Mallorca, valores que hasta hace poco eran propios de agosto.
Según los datos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF, por sus siglas en inglés), las aguas del Mediterráneo presentan ahora las mayores anomalías cálidas del planeta, con valores entre 3 y 3,5 ºC por encima de la media, y hasta 5ºC en torno a Córcega y Cerdeña. De acuerdo con Biener, esta situación está relacionada con el proceso de tropicalización del Mediterráneo en los últimos años y ya tiene impactos visibles: las noches son cada vez más cálidas en zonas costeras, con registros de noches tórridas (sin bajar de 25ºC) en ciudades como Alicante.
Además, al reducirse la intensidad de la brisa marina se pierde su efecto refrescante, por lo que aumenta la sensación de bochorno. A su vez, también preocupa cómo este exceso de calor y humedad del Mediterráneo podría intensificar las tormentas estivales en Europa y la Península Ibérica. Por otro lado, la flora y la fauna marina ya han sufrido daños importantes por esta situación, que se han visto agravados por la contaminación.