El maltrato materno en canarios fomenta la agresividad de las crías en la edad adulta, según un estudio del MNCN-CSIC

Tres polluellos de canario doméstico de alrededor de 14 días. Sobre esta edad pueden empezar a sufrir agresiones
Tres polluellos de canario doméstico de alrededor de 14 días. Sobre esta edad pueden empezar a sufrir agresiones - CLARA GARCÍA-CO / MNCN-CSIC
Europa Press Sociedad
Publicado: jueves, 7 agosto 2025 14:05

   MADRID, 7 Ago. (EUROPA PRESS) -

   El maltrato materno en canarios fomenta la agresividad de las crías en la edad adulta, según un estudio internacional en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

   El trabajo, publicado en 'Scientific Reports', ha investigado las consecuencias de este maltrato sobre el desarrollo de las crías y su comportamiento ya que, según explican las investigadoras, a menudo, durante la reproducción, las hembras de canario agreden a sus propias crías arrancándoles plumas, dándoles picotazos o incluso echándolas del nido.

   Tras estudiar a casi 200 parejas de cría, estos científicos han llegado a la conclusión de que la agresión maternal podría formar parte de una estrategia reproductiva que permite a las madres optimizar los recursos disponibles, aunque esto ocurra "a costa del desarrollo de las crías", que crecen más lentamente y muestran una mayor agresividad.

   Las investigadoras monitorizaron la crianza de 197 parejas en cautividad. En concreto, la investigadora del MNCN Judith Morales explica que "los polluelos comienzan a crecer más despacio a partir de los 14 días, que coincide con el inicio de la agresión. Sin embargo, su mortalidad no aumenta respecto al resto de los pollos, lo que implica que estas agresiones no son sinónimo de abandono".

   Por su parte, la investigadora de la Universidad de Amberes (Bélgica) Clara García-Co, añade que el estudio sugiere que estas experiencias moldean la forma en que las aves responden a los conflictos sociales más adelante, ya que los machos criados por madres agresivas desarrollan comportamientos más intimidatorios en sus interacciones, una posible ventaja en entornos competitivos.

   Estos resultados enlazan con la 'hipótesis del ciclo de la violencia filoparental', que sugiere que crecer en un entorno violento puede favorecer la aparición de comportamientos agresivos en la vida adulta, un fenómeno observado también en otras especies, incluido el ser humano, según afirman en el trabajo.

   Durante la investigación, se observó que las hembras agresivas pusieron más huevos en ambas puestas, lo que apunta a una estrategia reproductiva "más rígida y posiblemente menos sensible al entorno" que la de las hembras no agresivas. "Lo que aún no sabemos es si estas hembras agresivas fueron también criadas por madres agresivas y por eso repiten el comportamiento. En esta investigación no separamos los efectos genéticos de los ambientales", concluye García-Co.

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