MADRID, 26 Abr. (EDIZIONES, psicóloga Elena Trigo) -
El trabajo ocupa una parte muy importante de nuestro día a día en la vida. En España trabajamos una media de 8 horas al día; entre comer y dormir se nos van otras tantas, por lo que el grueso de nuestro día lo pasamos en el trabajo. No es de extrañar entonces que éste sea una de nuestras principales fuentes de estrés. La relación con los compañeros y sobre todo con los jefes juega un papel muy importante.
Un jefe según la RAE es un superior o cabeza de una corporación, partido u oficio. Es decir, una persona que está por encima de ti dentro de un marco laboral.
Por supuesto, existen formas muy diferentes de ejercer de jefe, pero lo que no podemos olvidar es que se trata de una relación jerárquicamente establecida. La forma de relacionarnos con nuestro jefe es distinta a la que podemos tener con un compañero, con el que te permites vacilar, hablar de lo que has hecho el fin de semana, compartir tu vida personal...
El tipo de relaciones que se establecen en el contexto laboral y la personalidad concreta de tu jefe pueden dar lugar a experimentar ira en distinto grado:
- Un jefe crítico, que detecta y verbaliza los fallos pero no reconoce lo positivo, puede generar estrés constante, sentimiento de injusticia e ira.
- Sentir que has trabajado con ahínco y que te mereces ese ascenso o reconocimiento que no te han dado produce sentimientos de frustración e ira.
- Tratar con un jefe que no escucha o incluso entorpece la actividad de la empresa genera también ira.
¿QUÉ ES LA IRA?
Imagina que has cometido un error involuntario en tu trabajo y tu jefe te reprocha de malos modos el fallo y arremete contra ti personalmente: "¿En qué estabas pensando? ¿cómo puedes ser tan torpe?".
Una situación como la descrita suele generar ira en el trabajador. La ira es una de nuestras emociones básicas, es innata y universal, y completamente normal en el ser humano. Se produce cuando un obstáculo nos impide conseguir una meta o satisfacer una necesidad, cuando percibimos que algo o alguien nos ha causado un daño.
Es la respuesta que da nuestro organismo ante la frustración. Por tanto, sentir ira, nos da mucha información sobre lo que nos está pasando en una situación determinada. Te propongo escucharla.
¿QUÉ FUNCIÓN TIENE LA IRA?
La aparición de ira va unida a un aumento de la activación de tu organismo a: te aceleras, aumenta tu frecuencia cardíaca y la presión sanguínea, tus músculos se tensan, aumenta el calor en el rostro y tu temperatura corporal.
Todos estos cambios nos preparan para la acción y lo que "nos pide el cuerpo" es atacar o defendernos de la fuente causante de esa ira o frustración. El problema es evidente, vivimos en una sociedad civilizada y la respuesta agresiva que nos gustaría dar no es adecuada.
Responder con un derechazo a tu jefe o a base de gritos e insultos probablemente no te traiga ninguna consecuencia positiva.
La ira tiene la función de protegernos, nos permite defender nuestras creencias y valores, nos ayuda a avanzar proporcionándonos la energía necesaria. La ira está a nuestro servicio. ¡Saquemos provecho de ella!
Sentir rabia porque tu jefe no te valora, porque jamás te reconoce los méritos, pero siempre señala los fallos, puede servirte para cambiar tu planteamiento: No puedes cambiar a tu jefe pero sí puedes cambiar tú. Tal vez no has de esperar el reconocimiento de tu jefe, sino dártelo tú mismo y aprovechar sus críticas para mejorar tu trabajo.
LA IRA MANTENIDA EN EL TIEMPO ES PERJUDICIAL PARA TU ORGANISMO
La ira produce la liberación de catecolaminas en nuestro organismo y de la famosa hormona del estrés (cortisol), que va directa a tu torrente sanguíneo; lo que provoca el aumento de la frecuencia cardíaca y tensión arterial que nos preparan para la acción.
Este aumento mantenido en el tiempo atenta contra tu salud cardiovascular, aumentando el riesgo de hipertensión arterial, infartos de miocardio e ictus.
Los niveles frecuentes y elevados de ira pueden generar también ansiedad y trastornos depresivos.
¿CÓMO PUEDO MANEJAR LA IRA?
Sentir ira no es un problema, la forma en que lo expreses sí puedo serlo. Actuar dejándonos llevar por la ira acarrea consecuencias negativas a nivel personal y social.
Si cada vez que tenemos ganas de "ahorcar" al jefe lo hacemos, estaríamos media España entre rejas. Si nos dejamos llevar por la ira, dejamos de decidir libremente y es la emoción la que decide por nosotros.
Te propongo distintas estrategias de afrontamiento para el manejo adecuado de la ira:
1) LO PRIMERO ES IDENTIFICAR LA EMOCIÓN QUE ESTÁS SINTIENDO (ira en este caso). Sé consciente de ella y observa cómo y cuándo (ante qué circunstancias, pensamientos...) aparece. De nada sirve negar que la estás sintiendo o mirar para otro lado, eso no va a hacer que tu ira desaparezca, al contrario, hace que la ira aumente en tu interior, se vaya acumulando, y en un momento dado explotes.
Juan aceptaba todas las exigencias de su jefe, hacía horas extras para poder cumplir con todo aquello que se le pedía y que no correspondía a su puesto en la empresa. Cuando salía de trabajar estaba cabreado y a al mínimo movimiento de sus hijos ¡zás! estallido de ira descontrolado.
Lo que le sucede a Juan es muy frecuente, se produce porque ha ido acumulando ira y tensión a lo largo del día. En el momento en que estalla su reacción es desproporcionada a la situación, pero proporcional al tiempo que lleva acumulando ira.
2) EL SEGUNDO PASO ES DISMINUIR LA INTENSIDAD Y DURACIÓN DE TU IRA.
Te propongo varias estrategias:
- Mientras estás sintiendo ira hacia tu jefe puedes contrarrestarla imaginándote una situación graciosa que involucre a tu jefe, por ejemplo, puedes visualizar que estás golpeándole con un mazo de goma, imaginártelo bailando samba o con la cara de Mickey Mouse.
- Una vez has identificado la ira que sientes que te desborda tómate un tiempo: haz un descanso, tómate un refresco o un café, sal a dar una vuelta y tomar el aire, mira por la ventana, y si puedes llama a un amigo, ojea una revista* haz cualquier cosa que te resulte agradable y te permita desahogo o dejar de dar vueltas a aquello que tanto te irrita, de este modo tomarás mayor perspectiva.
- Practica técnicas de relajación o respiración para rebajar tu nivel de ira. También puedes visualizarte en un lugar tranquilo y agradable como una playa o la montaña a la que vas en vacaciones y centrarte en tus sensaciones allí (a qué huele, qué sientes, qué ves, qué oyes).
- Valora la situación que causó tu ira, ¿crees que tu reacción es proporcional a la situación o puede que estés exagerando?
- Trata de entender la conducta de tu jefe y no tomártelo como algo personal, busca su origen. Puede ayudarte el verle como a un ser humano, con sus carencias y limitaciones, con sus problemas cotidianos. Descubre si siempre se comporta del mismo modo, en el trabajo y fuera, si su conducta es producto de su forma de ser o de las circunstancias pasajeras.
3) Una vez ha disminuido la intensidad de tu ira, DÉJALA SALIR DE UN MODO ADECUADO, EXPRÉSALA.
Ahora que has superado el "calentón" inicial puedes decidir con más serenidad qué es lo que realmente quieres hacer o cómo resolver el problema que ha causado tu ira.
- Piensa antes de actuar. Identifica concretamente en cada situación qué es lo que te ha generado la ira. ¿Ha sido lo que te ha dicho tu jefe? ¿la forma en que te lo ha dicho? o ¿lo que has pensado cuando te ha hablado? ¿las exigencias que tú mismo te impones? Es importante diferenciarlo, en función de cual sea la causa tu forma de solucionarlo será distinta.
- Comunica tus sentimientos, preocupaciones o inquietudes a tu jefe de forma asertiva. Escoge el momento adecuado. Habla cuando te parezca que algo es importante: si algún tema relacionado con el trabajo te está causando dificultades para seguir o quebraderos de cabeza, es el momento de hablarlo.
Si esperas demasiado para comunicárselo a tu jefe, te irás desbordando emocionalmente. Puede que tras hablarlo no se produzca ningún cambio real en la situación problema, pero saber que has hecho algo, cambiará tu percepción del problema y mejorará tu bienestar emocional.
- Separa los temas. Si tu jefe te critica es posible que sea una crítica a tu trabajo, no a ti como persona. Evita reaccionar a la defensiva o emocionalmente, o considerarte víctima de una lucha de poder; de ese modo estás tirando balones fuera y es más probable que te sientas indefenso.
Sin generar un enfrentamiento puedes hablarlo con tu jefe con firmeza pero sin agresividad e indicarle cómo te has sentido en relación con la crítica que te ha dirigido.
- Practica algún deporte con asiduidad (running, natación, fútbol, tenis, patinaje...), te permitirá liberar tensión.
- Prepárate para las situaciones difíciles cuidándote. Duerme un mínimo de 7 horas al día, come sano 5 veces al día, disfruta del ocio y tiempo libre. Estos 4 pilares son vitales para muchos o casi todos los aspectos de tu vida.
Si a pesar de todo esto sientes que la ira te controla o te desborda, puedes acudir a un especialista, psicólogo o psiquiatra, que te ayude personalmente.
Recuerda: Controla tu ira si no quieres que ella te controle a ti. Puedes impedir que sea un lastre y aprovecharla para crecer como persona. Como bien decía el anuncio de Aquarius: "El ser humano es extraordinario".
Elena Trigo López
Psicóloga