Publicado 22/04/2016 12:16CET

Los obispos defienden su labor y piden perdón si no han estado a la altura

Ricardo Blázquez
EUROPA PRESS

MADRID, 22 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los obispos españoles defienden en un documento con motivo del 50 aniversario de la Conferencia Episcopal Española (CEE) --institución que les aglutina-- su trabajo como constructores de paz, reconciliadores, defensores de los DDHH, en un tiempo "apasionante" pero cargado de "profundas transformaciones" y "tensiones". También piden perdón por las veces que no han estado "a la altura".

"La CEE ha desarrollado su tarea en un periodo de profundas transformaciones tanto en lo eclesial como en lo social, cultural y político. Asumimos nuestra responsabilidad y nuestro papel en un tiempo apasionante, cargado de tensiones pero también de expectativas y de promesas", subrayan en el texto, presentado este viernes al término de su 107 Asamblea Plenaria.

Según recuerdan, a lo largo de estos 50 años, han vivido "un cambio de régimen político, la instauración de un sistema democrático constitucional, el desarrollo de un pluralismo creciente, el mayor protagonismo y diversidad de las comunidades autónomas y la irrupción de corrientes de pensamiento y de modelos de vida diferentes, cuando no distantes de la tradición cristiana".

Durante este tiempo aseguran que han querido ser "constructores de paz, buscando la reconciliación entre todos los españoles, la superación de las heridas del pasado y la unión esperanzada de todos por el logro de un presente y un futuro mejor para la entera sociedad".

Por ello, justifican que han tenido que hacer discernimientos sobre la situación moral de España y de sus instituciones. Precisamente, destacan que han afrontado las relaciones con la comunidad política y con grupos culturales de diferente ideología "en actitud sincera de diálogo y de colaboración". De este modo, según añaden, la Iglesia "reivindicaba su libertad para actuar en la sociedad desde la propia identidad".

Además, los obispos destacan que "la Iglesia en España ha querido ser la Iglesia de todos" así como "servidora de los más pobres y débiles: los enfermos, los inmigrantes, los marginados o excluidos". También ponen de relieve su defensa de los derechos humanos siendo "socorro y voz de los que no son escuchados, sobre todo a través de Cáritas y Manos Unidas".

Igualmente, reivindican su defensa de "la justicia, la vida humana, la igualdad de todos, el verdadero matrimonio, la familia, el derecho de los padres en la educación y la libertad de enseñanza".

En cualquier caso, también piden disculpas por no haber estado "a la altura" en algunas ocasiones. "Hemos de confesar y pedir perdón por las ocasiones en que no ha sido así y no hemos estado a la altura de las exigencias evangélicas que, como pastores de la Iglesia, se esperaba de nosotros", indican.

No obstante, según precisan, a pesar de sus "deficiencias", han procurado buscar una comunión "evitando posiciones unilaterales, reconociendo y potenciando la diversidad de carismas". Asimismo, señalan que han desarrollando las enseñanzas conciliares en unos momentos de "efervescencia ideológica" que en ocasiones podía desembocar "en polarizaciones y contraposiciones".

Finalmente, los prelados dirigen su mirada al futuro con un "compromiso ilusionante y esperanzado" y se sienten alentados por el Papa Francisco para poner en marcha "una más intensa conversión pastoral y misionera" con "una mirada llena de compasión y de misericordia hacia el mundo" así como "con realismo y confianza, pues la esperanza cristiana supera toda decepción, resignación o indiferencia". Además, rezan para que "España se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los tiempos".