Actualizado 07/06/2013 14:43 CET

Ocho comunidades lingüísticas europeas tienen leyes que obligan a rotular en la lengua propia

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EUROPA PRESS

BARCELONA, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -

Ocho de doce comunidades lingüísticas de países europeos comparables a la catalana con realidades plurilingüísticas tienen leyes que obligan a rotular en la lengua propia en establecimientos y la publicidad, según un estudio elaborado por Consum Català-Associació Catalana de Consumidors, ha informado la entidad este viernes en un comunicado.

Las comunidades estudiadas han sido el francés en el Québec; el eslovaco en Eslovaquia; el lituano en Lituania; el esloveno en Eslovenia; el letón en Letonia; el estonio en Estonia; el italiano, el francés y el alemán en Suiza; el catalán en Andorra, y el sueco y el finlandés en Finlandia.

En cuatro de estas comunidades de lenguas --Suiza y Finlandia-- no se han encontrado normativas específicas que regulen estos usos lingüísticos en la rotulación y la publicidad en la calle, pero el uso de la lengua propia está garantizado a través de la "plena cobertura legal y política" en los respectivos países.

El informe revela que en la mayoría de estos países se cumplen la normativa lingüística de forma generalizada, mientras que en Cataluña existe una legislación específica --la Ley 1/1998 de política lingüística--, pero aún hay "muchos establecimientos con rotulación fuera de la legalidad".

Concretamente, en las Islas Baleares y Cataluña hay una cobertura legal "casi normalizada", comparable a los países analizados, y el único ámbito en el que el catalán no es obligatorio es en la rotulación no fija como, por ejemplo, en las pizarras de menús de bar.

En cambio, en la Comunidad Valenciana y la Franja, la lengua se encuentra en una situación de "absoluta desprotección legal".

Sobre la publicidad, el estudio revela que hay un "vacío legal absoluto" en las comunidades catalanas del Estado, lo que crea una situación excepcional respecto a las otras estudiadas, donde sí se protege; en Cataluña el catalán se encuentra en una situación peor a la de la rotulación porque sólo se regula en el ámbito municipal.