Archivo - Un hombre con un paraguas en una calle de Pedrafita do Cebreiro, a 5 de enero de 2024, en Pedrafita do Cebreiro, Lugo, Galicia (España). - Carlos Castro - Europa Press - Archivo
MADRID, 1 Dic. (EUROPA PRESS) -
El invierno meteorológico ha comenzado oficialmente este 1 de diciembre en el hemisferio norte. Sin embargo, aún faltan cerca de 20 días para que dé inicio el invierno astronómico. ¿Qué diferencia a estas dos estaciones? Para entenderlo es necesario saber qué criterio sigue cada definición y para qué se utiliza.
Según explica la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), mientras que las estaciones astronómicas dependen de la posición de la Tierra en su órbita alrededor del Sol, las estaciones meteorológicas responden a un método estadístico que permite comparar datos climáticos entre años y regiones. Esta doble perspectiva explica por qué ambas fechas no coinciden y por qué cada una resulta útil en ámbitos distintos.
CÓMO SE DEFINE EL INVIERNO METEOROLÓGICO
Las estaciones meteorológicas se estructuran en bloques de tres meses que comienzan siempre el primer día del mes correspondiente. Así, el invierno abarca diciembre, enero y febrero, un periodo que se ajusta mejor al comportamiento térmico real en el hemisferio norte, tal y como señala la AEMET. Este sistema facilita la comparación de datos, ya que permite trabajar con periodos fijos y homogéneos en el tiempo.
Como dato histórico, este criterio fue adoptado ya en 1780 por la Societas Meteorológica Palatina, que definió las estaciones climatológicas en grupos de tres meses para unificar la observación del clima entre distintas regiones. La AEMET recuerda que esta convención sigue vigente porque facilita los cálculos y análisis climáticos.
QUÉ MARCA EL INICIO DEL INVIERNO ASTRONÓMICO
A diferencia del criterio meteorológico, el invierno astronómico depende exclusivamente de la posición de la Tierra en su órbita alrededor del Sol. Comienza en el momento exacto en que se produce el solsticio de diciembre, que cada año puede variar ligeramente. Ese día registra la menor duración de luz solar en el hemisferio norte, y es el punto de partida oficial de la estación desde un enfoque astronómico.
Según este calendario, el año se divide en cuatro periodos delimitados por solsticios y equinoccios -invierno, primavera, verano y otoño- ligados a fenómenos físicos medibles. Sin embargo, la AEMET señala que estas fechas no coinciden necesariamente con el comportamiento térmico del clima, ya que la atmósfera necesita tiempo para enfriarse o calentarse tras los cambios en la insolación. Este desfase se explica por la llamada inercia térmica: aunque el solsticio de diciembre marca el inicio del invierno astronómico, los días más fríos suelen producirse semanas después.
POR QUÉ LA METEOROLOGÍA TRABAJA CON ESTACIONES DIFERENTES
Las estaciones meteorológicas son esenciales para elaborar estudios climáticos y comparar los datos de cada año con la media de referencia -actualmente el periodo 1991-2020-. También sirven de base para las predicciones estacionales, que estiman la probabilidad de que un trimestre sea más cálido, más frío, más lluvioso o más seco de lo habitual.
La AEMET recuerda que este modelo de estaciones no es universal. En muchas regiones tropicales, donde la temperatura apenas varía a lo largo del año, el clima se describe únicamente mediante una estación seca y otra lluviosa, definidas según la precipitación.