El Papa advierte de que el orgullo y la soberbia son los dos "peores" pecados de los católicos

Publicado 10/04/2019 14:14:03CET

ROMA, 10 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Papa ha advertido de que el orgullo y la soberbia son los dos "peores" pecados en los que pueden caer los católicos, que pueden caer en la tentación de "presumir de ser mejores que otros", durante la audiencia general de este miércoles.

"El pecado divide la fraternidad, el pecado nos hace presumir de ser mejores que otros, el pecado nos hace creer que somos como Dios. En cambio, ante Dios todos somos pecadores, y tenemos razones para golpearnos el pecho, ¡todos!", ha enfatizado el Pontífice.

De esta forma, el Papa ha reflexionado sobre los "pecados escondidos", que se distinguen de aquellos "llamativos que hacen ruido", pero que, según ha expresado, "también hay pecados sutiles que se anidan en el corazón". "Si quieres engañarte a ti mismo, di que no has pecado: pero te estás engañando a ti mismo, ¿eh?", ha alertado.

Durante la catequesis, que ha dedicado al análisis de la oración del Padre Nuestro, Francisco ha reflexionado ante los fieles sobre "la actitud más peligrosa en la vida cristiana" y él mismo ha contestado: "Es el orgullo, la actitud de quien se pone delante de Dios pensando que tiene las cuentas en orden con Él".

Así, ha señalado que tanto el orgullo como la soberbia son actitudes que ponen las raíces en el corazón sin que la persona sea consciente "muchas veces" y que afectan también a los que llevan una "intensa vida religiosa". Por ello, ha alertado contra la tendencia a creerse superiores a los demás por ser católicos: "Nos hace creer que somos mejores que los demás, casi semejantes a Dios, amenazando así con romper la fraternidad".

El Papa también se ha detenido en lo que ha denominado como "el misterio de la luna": "Al igual que la luna no brilla con luz propia sino que refleja la luz del sol, también nosotros reflejamos una luz que no es nuestra, sino que la hemos recibido". En esta línea, el Papa ha recordado que los católicos son "deudores" de todo lo que han recibido: "la existencia, los padres, la amistad, la belleza de la creación*".

"Si amamos es porque hemos sido amados; si perdonamos es porque antes hemos sido perdonados. Y en esta cadena de amor que nos precede reconocemos la presencia providente de Dios que nos ama. Ninguno ama a Dios tanto como Él nos ha amado a nosotros. Basta que miremos a Cristo en la cruz para descubrir la desproporción entre su amor y el nuestro", ha resumido.

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