El Papa en el Día Mundial de la Alimentación: "Los pobres no pueden esperar"

Papa Francisco
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Publicado 16/10/2018 18:36:17CET

ROMA, 16 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Papa Francisco ha advertido al director general de la FAO, José Graziano da Silva, de que la solidaridad internacional "parece enfriarse", en un mensaje enviado con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación. El Pontífice ha advertido que no serán las "pomposas declaraciones" las que acaben con el hambre" y ha pedido pasar a la acción: "Los pobres no pueden esperar", ha destacado.

En este sentido, pide actuar de manera "urgente, coordinada y sistemática". "La lucha contra el hambre reclama imperiosamente una generosa financiación, la abolición de las barreras comerciales y, sobre todo, el incremento de la resilencia frente al cambio climático, las crisis económicas y los conflictos bélicos", ha destacado.

Esta jornada, según precisa, pone en primera línea de la actualidad internacional "las necesidades, ansias y esperanzas de millones de personas que carecen del pan cotidiano".

"Debería ser al contrario y, sin embargo, las recientes estadísticas son una lacerante evidencia que muestra cómo la solidaridad internacional parece enfriarse. Y, cuando escasea la solidaridad, hoy todos somos conscientes de que las soluciones técnicas y los proyectos, incluso los más elaborados, no son capaces de afrontar la tristeza y amargura de cuantos sufren al no poder alimentarse suficiente y sanamente", subraya.

El tema de la jornada de este año, 'Nuestras acciones son nuestro futuro. Un mundo Hambre Cero para el 2030 es posible', es "una acuciante llamada a la responsabilidad de todos los actores" que están de acuerdo con los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. "Es un rugido para sacarnos del sopor que a menudo nos paraliza e inhibe", añade para añadir que debería causar "sonrojo" no haber conseguido en el siglo XXI los mismos avances en humanidad y solidaridad que en técnica, ciencia o comunicaciones.

En este sentido, invita a tomar conciencia todos, en especial la FAO, sus Estados miembros, los organismos e instituciones nacionales e internacionales y la sociedad civil, a "redoblar el ardor para que a nadie falte el alimento necesario, ni en cantidad ni en calidad".

"Podemos y debemos hacerlo mejor con los desvalidos. Y para ello hay que pasar a la acción, de modo que desaparezca totalmente el flagelo del hambre", subraya.

Francisco también ha advertido de que de nada sirven los indicadores globales si la realidad a pie de calle está lejos de ese compromiso. Por este motivo, considera fundamental que las prioridades y medidas contenidas en los grandes programas calen hondo y se difundan por doquier.

Según el Papa, existen los instrumentos adecuados y un marco para que las "bellas palabras y los buenos deseos" se conviertan en un verdadero programa de acción que culmine, efectivamente, con la erradicación del hambre en el mundo, pero ha advertido de que falta realmente voluntad política. "Es preciso querer acabar de verdad con el hambre", ha destacado.

"De aquí al 2030 tenemos una docena de años para desplegar una acción vigorosa y consistente; no para dejarnos llevar, a borbotones, por los titulares intermitentes y pasajeros, sino para plantarle cara sin tregua, de la mano de la solidaridad, la justicia y la coherencia, al hambre y las causas que la provocan", ha destacado, al tiempo que ha recordado la batalla "cotidiana" que la Iglesia realiza contra el hambre y la desnutrición.