MADRID 4 Dic. (EUROPA PRESS) -
El Papa Francisco y el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Jose María Gil Tamayo, han celebrado este miércoles en sus cuentas de Twitter (@pontifex y @gmgilt, respectivamente) el 50 aniversario del decreto vaticano 'Inter Mirifica' sobre los medios de comunicación social y las leyes morales.
Concretamente, el Pontífice destaca la importancia de la comunicación para transmitir el mensaje de Jesús. "Hace 50 años, el Vaticano II habló sobre la comunicación: Escuchar, dialogar y llevar a Cristo a cuantos encontramos en la vida", reza el tuit.
Por su parte, Gil Tamayo define el decreto 'Inter Mirifica' como "la carta de ciudadanía" de los medios en la Iglesia. "Hoy es el 50 aniv. de Inter Mirifica del Vaticano II. Damos gracias a Dios porque es la carta de ciudadanía de los mass media en la Iglesia", apunta en su cuenta de la red de 'microblogging' en la que ya tiene más de 2.700 seguidores.
En este documento, publicado el 4 de diciembre de 1963 por el Papa Pablo VI, se insiste en el respeto a las leyes morales por parte de los medios de comunicación social tanto en la búsqueda de la noticia como en su divulgación y por parte de los receptores de la información para hacer una "recta" elección.
"La comunicación sea siempre verdadera e íntegra, salvadas la justicia y la caridad; además, en cuanto al modo, ha de ser honesta y conveniente, es decir, debe respetar escrupulosamente las leyes morales, los derechos legítimos y la dignidad del hombre", recoge el texto.
En este sentido, muestra la preocupación de la Iglesia por los efectos de los medios de comunicación. "La madre Iglesia sabe, en efecto, que estos medios, si se utilizan rectamente, proporcionan valiosas ayudas al género humano (...) sabe también que los hombres pueden volver estos medios contra el plan del divino Creador y utilizarlos para su propio perjuicio; más aún, siente una maternal angustia a causa de los daños que de su mal uso se han derivado con demasiada frecuencia para la sociedad humana", apunta.
Por ello, remarca la necesidad de una "prensa honesta" y propone la creación y desarrollo de una prensa "verdaderamente católica" que promovida y dependiente directamente de la misma autoridad eclesiástica o de los católicos forme una opinión pública "en consonancia con el derecho natural y con los preceptos y las doctrinas católicas".
Asimismo, se preocupa por la influencia de los medios de comunicación social en la juventud. "Póngase un especial cuidado en defender a los más jóvenes de la prensa y de los espectáculos que sean nocivos para su edad", señala.
También recuerda el papel de la autoridad civil de "proteger a los destinatarios para que puedan disfrutar libremente de sus legítimos derechos" y del poder público para "procurar justa y celosamente, mediante la promulgación de leyes y su diligente cumplimiento, que el mal uso de estos medios no desencadene graves peligros para las costumbres públicas y el progreso de la sociedad".