Miembros de la UME trabajan en labores de achique de agua en calles y vivendas de la localidad gaditana de Grazalema inundadas tras el paso de la borrasca Leonardo. A 4 de febrero de 2026, en Grazalema, Cádiz (Andalucía, España). - Joaquín Corchero - Europa Press
MADRID, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -
Responsables y portavoces de asociaciones de ingenieros de montes, minas y caminos han explicado que la cercanía de aguas subterráneas y los suelos arcillosos son dos variables que pueden desembocar en corrimientos de tierra ante lluvias como las resgistradas en los últimos días en distintas zonas de España.
De hecho, la posibilidad de que hubiera algunos deslizamientos en Grazalema (Cádiz) por la gran cantidad de agua acumulada y un acuífero "absolutamente colmado" motivó el desalojo del municipio. En enero, Grazalema registró la precipitación máxima diaria (236,9 litros por metro cuadrado el pasado miércoles 28) y mensual (1.295,5 l/m2).
El decano del Colegio Oficial de Ingenieros De Montes, Eduardo Tolosana, ha explicado en declaraciones a Europa Press que el primer factor de riesgo ante corrimientos de tierra e inundaciones es el relieve. Por un lado, ha apuntado a pueblos situados en zonas inundables o con cercanía de las capas freáticas, es decir, de acumulaciones de agua subterránea a poca profundidad.
Por otro, ha señalado aquellos pueblos que están en el borde de barrancos o de taludes. "(A esto) en incendios se le llama el efecto costilla, el estar justo en el borde de una caída del terreno. (...) Si el terreno es dereznable --es decir, inconsistente o frágil-- y se puede derrumbar, puede llevarse consigo las casas que están en el borde de esos desniveles", ha detallado.
A juicio del experto, también influye el tipo de suelo. Los rocosos o sedimentarios están "muy consolidados" y "en principio no tienen mucho problema". Sin embargo los de caliza --como es el caso de Grazalema-- son porosos y "el agua puede salir del suelo si se supera el nivel". De todos modos, los más expuestos a los corrimientos de tierra serían los suelos deleznables.
"Lo realmente peligroso son los suelos deleznables, compuestos por sedimentos poco consolidados o determinadas arcillas que incluso se inflan con el agua. (...) Las construcciones de edificaciones sobre ello son especialmente susceptible a este problema", ha indicado.
Otra variable a tener en cuenta sería el tipo de edificación. Si esta tiene una buena cimentación, hay menos riesgo. Aún así, Tolosana ha hecho hincapié en que este tipo de problemas vienen condicionados por la frecuencia con la que se están repitiendo estas lluvias extraordinarias. "Y yo diría que este fenómeno que estamos viviendo, que estamos viviendo especialmente en Andalucía y en Cádiz, pues corresponde a un periodo de recurrencia de centenares de años", ha recalcado.
En lo que respecta a las inundaciones por subida del cauce de los ríos, ha pedido tener en cuenta "las zonas inundadoras". "Al final el agua no viene solo de la lluvia que cae en el pueblo sino que viene de todo lo que ha llovido aguas arriba, en la montaña. Y de ahí, a través de los arroyos, a través de las ramblas, como pasó en la dana (de 2024 en Valencia) y como pasa en muchos casos, pues llega el agua a los pueblos", ha señalado.
Desde su punto de vista, la prevención también es "muy importante" en estas zonas. Allí, la repoblación forestal y pequeñas obras pueden ir frenando la velocidad de la escorrentía y del agua, que "es lo que hace que al final llegue menos caudal y más despacio a las zonas donde están los pueblos que sufren las consecuencias".
EL SUELO "SE EMPAPA" Y PUEDE HACER QUE TALUDES SEAN MÁS INESTABLES
El presidente del Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas y miembro de la Junta directiva del Consejo de la Ingeniería de España, Juan Artieda, ha señalado en declaraciones a Europa Press que Grazalema, "al margen de ser la zona de España donde más llueve", es un acuífero.
"Su suelo son calizas cársticas, lo que significa que están llenas de agujeros, cuevas y todo esto, que se han producido precisamente porque las aguas han ido lavando la roca caliza, la van disolviendo y han ido creando cavidades", ha explicado.
En este marco, puede haber cuevas que se llenen de agua, lo que a su vez produce unas presiones internas importantes que puedan desembocar en algún hundimiento.
Artieda, miembro de la Junta directiva del Consejo de la Ingeniería de España, ha detallado además que en momentos en los que se registran lluvias como las de estos días el principal problema son los taludes donde hay materiales sueltos ya que "se empapa la tierra" y cambian las condiciones de la misma, lo que puede derivar en deslizamientos de tierras. "El agua crea presiones intersticiales y cosas de estas que hacen que sean más inestables los taludes", ha detallado.
Para evitarlo, el experto ha señalado que hay que tener en cuenta el contenido y la humedad de estos taludes a la hora de diseñar muros de sostenimiento. A su vez, también se deben crear drenajes adecuadoas para que el agua pueda salir y no esté creando una carga suplementaria.
EL ACUÍFERO DE GRAZALEMA, COMO "TUBERÍAS BAJO PRESIÓN"
Por su parte, el ingeniero de caminos y director del máster en Energías Renovables de la Universidad Europea, Marín Perea, ha especificado en declaraciones a Europa Press que hay "dos riesgos" en lo que concierne a estas lluvias tan intensas aunque ambos estén desembocando en desalojos. Por un lado está el geológico, por la formación de acuíferos, que es el que está sufriendo Grazalema (Cádiz). Por otro, el relacionado con las cuencas principales de los ríos.
Grazalema está situada en la sierra del mismo nombre, sobre unos terrenos de tipo calizo "en los que se producen habitualmente cavidades por disolución a lo largo de cientos o miles de años". "Eso hace que siempre exista una masa de agua bajo esta zona y que, en el momento en el que ha ocurrido una recarga rapidísima de esos aquíferos inferiores bajo el pueblo (...) es como si unas tuberías se hubieran puesto bajo presión", ha explicado Perea.
De ahí que se estén viendo "agua que sale por el suelo" o "por las paredes de las viviendas. En lo relacionado con los desbordamientos de ríos, "se unen varios problemas". En lo que respecta a los desbordamientos, ha indicado que los embalses tienen que estar desaguando porque están al 100% de su capacidad, es decir, no pueden seguir laminando la enorme cantidad de agua que viene con una precipitación tan intensa.
De cara al futuro, cree que habría que revisar "a fondo" la situación de las presas, sus sistemas de desagüe y, de manera más general, su mantenimiento, "que parece que en este momento es deficiente".
"UNA ARCILLA SECA ES DURA, COMO UN BOTIJO"
Antonio Cleofé López, representante del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en Córdoba y especialista en geotecnia, ha recalcado en declaraciones a Europa Press que lo que más peligra en situaciones como las que se están viendo estos días son los taludes. "cualquier infraestructura que tenga taludes como puede ser una carretera, puede ser un ferrocarril pues lógicamente son los que son más afectados los taludes".
Esto está relacionado, al igual que los corrimiento de tierra, con las propiedades del terreno, que cambian cuando se llenan de agua. "Una arcilla seca es dura, como un botijo, por ejemplo, y una arcilla húmeda es plastilina. Entonces si tú tienes suelo arcilloso pues el comportamiento es totalmente distinto si está seca a si está humeda", ha indicado. De cara al futuro, ha recomendado mantener "limpios" los drenajes.