Publicado 03/12/2021 12:09CET

El Real Jardín Botánico expondrá a partir del próximo 5 de diciembre 'Los árboles que somos' de Ruiz-Poveda

Imagen de la obra 'Los árboles que somos. Testigos del tiempo' de Miguel Ruiz-Poveda.
Imagen de la obra 'Los árboles que somos. Testigos del tiempo' de Miguel Ruiz-Poveda. - RJB-CSIC

   MADRID, 3 Dic. (EUROPA PRESS) -

   El Real Jardín Botánico del Consejo de Investigaciones Científicas (RJB-CSIC) de Madrid acogerá a partir del próximo 5 de diciembre y hasta el 5 de enero, la obra 'Los árboles que somos. Testigos del tiempo' de Miguel Ruiz-Poveda.

   Según el RJB, la obra "realza" el papel del campo en la sociedad actual en la que "todo es posible porque todo está siempre disponible", que, además, "devuelve a los ritmos naturales, el del sol y la luna, los cambios de estación y las cosechas" en los que los árboles son los espectadores y el "silencio de los árboles" alerta de que la naturaleza "está en riesgo".

   Ruiz-Poveda, cuyos árboles que pueden verse en la Sala de los Bonsáis del RJB-CSIC, afirma que se ha dedicado al "amenazado medio rural", con el que se exige a la población "que pare", que "detenga la mirada" y que "contemple". Para ello, pone "especial atención" en el sonido del viento o a los cantos de las aves. Los árboles "actúan como testigos, que guardan en ellos todas las épocas, anhelos y cuestionamientos sobre el porvenir".

   El RJB asegura que la obra no solo refleja los ecosistemas, sino "las manos que los trabajan", los que "que aran y siembran la tierra, o apacientan el ganado"; cómo el árbol ha sido transformado, utilizado, y "es un patrimonio natural" cuyas ramificaciones y troncos, "son las raíces de todas las personas que pasan de algún modo por el territorio dejando su impronta" e igualmente, es reflejo de aquellas personas que trabajan en las fábricas, o en los comercios, "a los que mantienen vivo el campo" y se adaptan a las nuevas realidades y a los desafíos ecológicos, con la convivencia "codo a codo" con el entorno.

   La profesora de español en París, Natalia Ruiz-Poveda, señala que la obra "ahonda en las entrañas del territorio en el que vive, el territorio de la Península Ibérica. Sus árboles -encinas, olivos-, y sus campos -viñedos, trigales-, forman parte de una larga tradición de nombrar el paisaje y de indagar en las raíces de las identidades colectivas que lo habitan, desde los Machado hasta Unamuno, pasando

   por la Escuela de Vallecas o la Escuela de Madrid".

   Por su parte, el artista de la obra Miguel Ruiz-Poveda, apunta que la obra "trata de dar protagonismo a esos árboles, que son esculturas vivientes y testigos del paso del tiempo". "No nos podemos permitir el lujo de abandonar el paisaje que es uno de los aspectos más importantes de la cultura de un país", ha dicho.

   "Hay que cuidar la naturaleza salvaje pero también el entorno

   rural y buscar soluciones a la despoblación de nuestros pueblos. Los agricultores y ganaderos han sido durante siglos los que han cuidado y modificado la naturaleza de una manera sostenible", comenta el artista.