Rector del Seminario de Madrid defiende que el celibato "no es una lacra" y aboga por la "formación humana"

Europa Press Sociedad
Publicado: viernes, 14 octubre 2022 14:23


MADRID, 14 Oct. (EUROPA PRESS) -

El rector del Seminario Conciliar de Madrid, José Antonio Álvarez, ha defendido que "el celibato no es una lacra" y ha abogado por la "formación humana" de los seminaristas para que sean "hombres maduros" y para hacer frente a la "lacra" de los abusos.

"La formación humana es esencial, forjar hombres libres que dialoguen con el mundo y esto requiere hombres maduros. Es un drama, una lacra en la vida de la Iglesia los abusos, es algo que no podemos permitir", ha afirmado Álvarez, al tiempo que ha defendido el celibato. "No es una lacra ser célibe, es un don de Dios, pero no es para ser solterones sino para amar con generosidad y entregándose a este mundo con un corazón indiviso", ha subrayado.

Aunque en los últimos años, a nivel global, en España, hay una tendencia decreciente en el número de seminaristas --en el curso 2021-2022 cayó hasta los 1.028, frente a los 1.066 del curso anterior, siendo la cifra más baja desde hace 19 años--, en Madrid, se ha producido un incremento, según el rector.

"La tendencia a la baja tiene que ver con la secularización, con la indiferencia religiosa porque las vocaciones no surgen de la nada", ha explicado José Antonio Álvarez. En todo caso, ha insistido en que, en Madrid parece que "se revierte esta tendencia" pues este curso se han incorporado 17 nuevos jóvenes, convirtiéndose en el curso con más incorporaciones de los últimos años.

En total, en el Seminario Conciliar de Madrid, actualmente, hay 84 jóvenes en el proceso de formación, que dura 8 años, siendo el más joven de 18 años y el más mayor de 51. En cuanto al perfil de los chicos que entran, tienen una media de edad de 24 años y la mayoría tienen una licenciatura. Además, hay seis formadores, tres directores espirituales, el rector del seminario y doce sacerdotes.

DEJÓ EL EJÉRCITO PARA SER SACERDOTE

Entre los seminaristas, se encuentra Sergio, de 35 años, exmilitar y licenciado en Magisterio. A los 28 años dejó el Ejército para entrar en el seminario pero no le gusta decir que es una vocación "tardía" porque considera que "el Señor llama cuando llama y cuando está preparada la persona".

Para este joven, el detonante para plantearse el camino del sacerdocio fue el fallecimiento de su madre en 2014, cuando empezó a hacerse preguntas sobre el sentido de la vida y el porqué. Y aunque al principio encontró algo de "incomprensión" en su entorno por su decisión, después se transformó en apoyo porque vieron que era "feliz".

Precisamente, el rector del Seminario comenta que "cada vez es más habitual" encontrarse con "padres a los que les cuesta en un primer momento" aceptar la vocación de los hijos, incluso siendo cristianos. Por ello, tienen que hacer un proceso también con las familias para que "lo que ven al principio como una pérdida, como un desgarro" vayan "experimentando que es lo que hace feliz al hijo".

Otro de los seminaristas es Borja, de 30 años, que se planteó la vocación al sacerdocio cuando estaba estudiando Derecho gracias a una compañera de universidad no creyente, que le dijo que sus charlas con él la habían animado a convertirse.

En el caso de Borja, su familia y amigos se sorprendieron pero acogieron la noticia como "un regalo". Para este joven, la figura del sacerdote "siempre es necesaria" y, sobre las dificultades que se encuentran, Borja prefiere hablar de "retos" y apunta que uno de ellos es despojarse de las "máscaras y escudos" que se suelen utilizar en el mundo exterior. En el seminario, según precisa, todos se muestran tal y como son.

Atendiendo al perfil de los seminaristas, el formador del Seminario Fernando Murga, ha asegurado que "no hay un prototipo" de sacerdote porque "no se trata de ser clones".

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