Seis de cada diez personas en 54 países no pueden nombrar ninguna especie invasora presente en su nación, según el CSIC

Vinculan el conocimiento de estas especies con un mayor apoyo a su gestión y destaca el papel de la educación y la comunicación

Las cotorras argentinas es una de las especies invasoras más conocidas por los españoles.
Las cotorras argentinas es una de las especies invasoras más conocidas por los españoles. - ISTOCK
Europa Press Sociedad
Publicado: viernes, 23 octubre 2026 12:27

MADRID, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -

Más de la mitad de las personas encuestadas (58,4%) en 54 países no es capaz de nombrar ni siquiera una especie invasora presente en su nación, según una encuesta internacional liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en la que han participado investigadores de 18 países. El trabajo, publicado en 'iScience', concluye que el apoyo a las medidas de gestión de las especies invasoras es, en líneas generales, bajo y que conocer el problema es "fundamental" para apoyarlas.

"Nos ha sorprendido lo limitado que es el conocimiento sobre ellas, algo especialmente preocupante porque su gestión no solo depende del conocimiento científico y de adecuados métodos de gestión, sino también de la aceptación pública de estas medidas", ha explicado la investigadora del CSIC en la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA) y autora principal del estudio, Ana Novoa.

En la encuesta, que el CSIC define como la "primera" global sobre el tema, han tomado parte 20.420 personas. Los investigadores les han preguntado por las especies invasoras que podían nombrar en su propio país, las tres primeras palabras que asociaban a ellas y su apoyo a 20 medidas de gestión.

A nivel mundial, las especies más citadas han sido los mosquitos del género Aedes, las ratas (Rattus) y el jacinto de agua (Pontederia crassipes), todas ellas entre las cien especies invasoras más dañinas del mundo según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

En España, las especies más nombradas han sido la cotorra argentina (Myiopsitta monachus), la avispa asiática (Vespa velutina) y el cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii). Entre la población encuestada en el país, en torno al 70% pudo citar al menos una especie invasora, lo que constituye una de las proporciones más altas de los 54 países incluidos en la encuesta, solo por detrás de Turquía, Vietnam y Puerto Rico.

UNA GRAN BRECHA ENTRE LOS CIENTÍFICOS Y LA POBLACIÓN

De acuerdo con el estudio, la edad y el nivel educativo de los participantes han sido las variables más relacionadas con su conocimiento de las especies exóticas invasoras presentes en sus países. Así, las personas de mayor edad tenían más probabilidades de conocer estas especies que las más jóvenes, al igual que quienes tenían un mayor nivel educativo.

A su vez, las personas que vivían en grandes ciudades también tendían a tener un mayor conocimiento del problema que quienes vivían en ciudades pequeñas o zonas rurales.

Asimismo, la investigación ha revelado que hay una relación "consistente" entre el conocimiento, las percepciones y las actitudes hacia la gestión de las invasoras, ya que las personas que podían nombrar al menos una especie se mostraron más favorables a su gestión.

En cualquier caso, el apoyo general a la gestión ha sido bajo entre los participantes: la mayoría de las medidas consideradas en la encuesta contaron con el apoyo de menos de la mitad de ellos y tan solo el uso de insecticidas fue aceptado por la mayoría. Además, las medidas dirigidas a vertebrados contaron con un apoyo significativamente menor, algo que el equipo atribuye a una mayor carga emocional.

Los autores consideran que esta falta de apoyo es "preocupante". En este sentido, el director del departamento de Ecología de las Invasiones del Instituto de Botánica de la Academia Checa de Ciencias, Peter Pysek, ha remarcado que la gestión de las invasoras "se lleva a cabo en la sociedad, no en un vacío científico".

"Si las personas no entienden por qué determinadas invasoras son un problema y por qué es necesaria su gestión, incluso las medidas basadas en una sólida evidencia científica pueden ser difíciles de aplicar", ha advertido.

Además, los autores han indicado que desarrollar mejores métodos de detección "no es suficiente si la sociedad no entiende por qué es necesario actuar". Por ello, consideran que la educación ambiental y la comunicación con la sociedad son fundamentales, ya sea a través de las escuelas o de los medios de comunicación.

El investigador Ross Shackleton, del Instituto Federal Suizo de Investigación, ha señalado que una buena comunicación debe explicar qué especies causan problemas, cuáles son esos problemas y por qué se proponen determinadas medidas de gestión. "La participación pública debe formar parte de la gestión de las invasiones desde el inicio, y no ser algo que se añada una vez han surgido los conflictos", ha apostillado.

Por su parte, Ana Novoa ha advertido de que se espera que la crisis de las invasiones biológicas se intensifique y ha señalado que los resultados de esta encuesta reflejan que todavía existe "una gran brecha" entre la forma en que los científicos y la población reconocen el problema. "Cerrar esta brecha es fundamental para proponer respuestas eficaces y socialmente aceptables frente a las invasoras", ha concluido.

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