Actualizado 30/06/2007 20:23 CET

Setién dice que la cuestión no es si puede haber educación para ciudadanía, sino "cómo hacerlo" respetando la diversidad

BILBAO, 30 Jun. (EUROPA PRESS) -

El obispo emérito de San Sebastián, José María Setién, consideró hoy que "la cuestión no es si puede haber una educación ética de la ciudadanía, sino cómo hay que hacerlo a fin de que se respeten los derechos de la diversidad de opinión en el orden ético" ya que, en caso contrario, "tendríamos que ser ciudadanos tal como el Estado quisiera, hasta que vengan otros señores que manden de otra manera y nos digan cómo tenemos que ser ciudadanos".

En declaraciones a Radio Euskadi, recogidas por Europa Press, Setién se pronunció de esta manera sobre la polémica suscitada por la implantación de la asignatura de Educación de la Ciudadanía e indicó, en este sentido, que "no se puede decir que el Estado no puede imponer obligaciones morales", si bien "otra cosa distintas es cuál tiene que ser ese fondo ético, moral, que el Estado puede imponer a fin de que se convierta a una exigencia legal de una manera de resolver los problemas éticos, que no tienen por qué ser comunes a toda la sociedad en la que estamos".

José María Setién consideró que "éste es un asunto que se ha llevado mal" y destacó que, "sin abordar la problemática que plantea el pluralismo de una sociedad en la que existe una libertad de pensamiento y de opción en cuanto al sentido de la vida", no se pueden hacer "unas afirmaciones sin que efectivamente cuando se imponen unos imperativos éticos de parte del Estado se respeten también al mismo tiempo otras exigencias éticas que no están suficientemente recogidas en ese imperativo ético".

"Si la ética de los ciudadanos se redujera a esa éticas de la Educación para la Ciudadanía, sería la creación de un modelo ético de funcionamiento que el Estado no tiene derecho a imponer", añadió.

En cualquier caso, insistió en que "la cuestión no es si puede haber una educación ética para la ciudadanía, sino cómo hay que hacerlo a fin de que se respeten los derechos de la diversidad de opinión en el orden ético, que es un derecho que el Estado tiene que reconocer también, porque, si no, tendríamos que ser ciudadanos tal como el Estado quisiera hasta que vengan otros señores que manden de otra manera y nos digan cómo tenemos que ser ciudadanos".

"Evidentemente -concluyó- eso no es serio y lo que sí hay que hacer es plantear las cosas respetando la dimensión ética de las normas jurídicas también, pero al mismo tiempo ver dónde se limita el alcance de la competencia del Estado".