Convoy.- El director de Operaciones de FGV dice que la única causa es la velocidad, pero rechaza hablar de error humano

Actualizado 31/07/2006 20:16:41 CET

VALENCIA, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

El director de Operaciones de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), Manuel Sansano, afirmó hoy en la comisión de investigación sobre el accidente de metro de Valencia del pasado 3 julio que causó 43 muertos que "a día de hoy" la "única" causa del descarrilamiento es el exceso de la velocidad, aunque rechazó que se pueda hablar de "error humano".

Sansano manifestó que hasta el momento "lo único que está probado es el exceso de velocidad", si bien precisó que no va a hablar ni cree que se pueda hablar de "error humano". También rechazó de plano la existencia de presiones sobre el conductor por llevar un retraso de dos minutos, ya que "se han barrido todas las conversaciones entre el puesto de mando y el maquinista" y sólo hubo una en la estación de Llíria para darle la salida.

"No sé qué le pasó al maquinista", dijo el director de Operaciones, ya que "la marcha de ese tren la hemos estudiado y es perfecta". Además, según los análisis de la caja negra, el recorrido que realizó hasta el lugar del siniestro fue "absolutamente ajustado" al libro de itinerarios y "a la marcha que tiene concedida en cada una de sus interestaciones".

"No puede haber una presión cuando no ha habido ninguna conversación", dijo Sansano, quien también remarcó que nunca se ha trasladado ninguna queja por parte de los maquinistas a los órganos competentes sobre directrices en este sentido a los maquinistas, porque en FGV siempre se ha primado, indicó, "la seguridad sobre la regularidad".

Sansano añadió, por otro lado, que no existe "ningún sistema infalible" y que no se puede garantizar que la instalación de una baliza en la curva del accidente hubiese podido evitarlo. También remarcó que el sistema de frenado FAP "en ningún momento se pensó para proteger las señales fijas de la vía". Destacó igualmente que la línea 1 es segura y que, si tuviera que ser cerrada, se debería aplicar el mismo criterio "a la mitad de las líneas de ferrocarril en Europa".

LIBRO DE AVERIAS

Sobre la desaparición del libro de averías, Sansano argumentó que los primeros que inspeccionaron la unidad siniestrada fueron los responsables de la policía judicial, que la precintaron, y que los técnicos de FGV no pudieron acceder allí hasta que terminaron seis o siete horas después. "No podemos asegurar que el libro de averías no esté dentro (del convoy accidentado) y tampoco que no se lo haya llevado la policía científica", indicó, y agregó que "nosotros no lo tenemos".

Por su parte, el portavoz adjunto del PSPV, Andrés Perelló, criticó que el directivo de FGV no contestara a preguntas sobre si se produjo el 20 de junio un incidente a la salida de la estación de Montcada a raíz de una desconexión manual del sistema FAP o sobre si la UTA siniestrada había sufrido algún descarrilamiento más.

Perelló acusó a los representantes del PP de "meter a sus propios técnicos, previamente ensayados, en un callejón sin salida", siguiendo una estrategia de "huida despavorida de la responsabilidad para caer ciegamente en la contradicción". Subrayó en este sentido que los populares se "aferran" al exceso de velocidad como única causa y se niegan a reconocer que existía la posibilidad de establecer límites mecánicamente.

El representante de EU-Entesa incidió también en que no se puede hacer descansar los sistemas de seguridad sobre la voluntad humana y en que un maquinista no deba cometer errores, y lamentó que FGV asuma esta tesis porque "es lo más cómodo", dado que "le libera de cualquier responsabilidad".

El portavoz adjunto del PP Ricardo Costa defendió, por contra, la seguridad de la línea 1, y sostuvo que la propia Inspección de Trabajo dependiente del Gobierno central resolvió que en el accidente de Picanya no se podía apreciar responsabilidad por falta de seguridad y rechazó que se haya vetado "nunca" a ningún experto, afirmación esta última que motivó las protestas en el PSPV y que el presidente de la comisión, Rafael Maluenda, llamara al orden al secretario, el socialista José Camarasa.