MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Todavía estábamos conmocionados por la compra del famoso ático, por la ocultación de las famosas joyas, por el escándalo en el Congreso provocado por una diputada que llevó gas pimienta para 'sazonar' su intervención en el pleno de un Parlamento inoperante. Aún resonaban