Doce caminos bajo el mismo cielo: descubrir la provincia de Burgos más allá del eclipse - TURISMO DE BURGOS
MADRID 24 Jul. (EUROPA PRESS) -
El 12 de agosto de 2026 todas las miradas apuntarán al cielo. Ese día, la península ibérica vivirá su primer eclipse total de Sol en más de un siglo y la provincia de Burgos será uno de los lugares privilegiados desde los que contemplarlo. Durante 104 segundos, la Luna ocultará por completo el disco solar y el paisaje quedará sumido en una oscuridad tan breve como extraordinaria.
El fenómeno apenas durará un minuto y 44 segundos, pero en Burgos será fácil prolongar la experiencia y descubrir una provincia atravesada por desfiladeros, castillos, monasterios, yacimientos, viñedos, pueblos medievales y paisajes que también cuentan su relación con el cielo.
Con ese objetivo nace 'Doce caminos bajo el mismo cielo', una selección de rutas para recorrer las seis zonas turísticas con dos itinerarios por cada territorio, que incluyen mapas, fotografías, información práctica, recomendaciones gastronómicas y acceso al recorrido completo a través de un código QR conectado con Google Maps.
LAS MERINDADES. CASCADAS, CIUDADES MEDIEVALES Y CRUCERO POR EL EBRO
Los amantes de la naturaleza quedarán fascinados con el paraíso de Las Merindades. El primer día, la ruta se adentra en el norte más verde de Burgos para descubrir Espinosa de los Monteros, el complejo kárstico de Ojo Guareña, la singular estampa de Puentedey y el monasterio de Santa María de Rioseco, antes de recalar en Villarcayo y Medina de Pomar. El mirador del Alto de la Concha permite cerrar la jornada contemplando el paisaje y, cuando cae la noche, volver a dirigir la mirada hacia el firmamento.
Y es que, no hay que olvidar que en estas fechas comienza el espectáculo de Las Lágrimas de San Lorenzo, la lluvia de estrellas más famosa del verano. El segundo recorrido se acerca al Salto del Nervión, Valpuesta y los bosques de San Zadornil, para continuar hacia el valle de Tobalina, donde es posible navegar en un barco electrosolar por las aguas del Ebro y disfrutar de los "fiordos burgaleses".
BUREBA-EBRO. SALINAS Y CAMINOS QUE HAN HECHO HISTORIA
La primera ruta parte de Poza de la Sal, localidad natal de Félix Rodríguez de la Fuente y marcada por sus antiguas salinas, para internarse en el valle de las Caderechas, un vergel que cambia de aspecto con cada estación. Briviesca, conocida como la Bien Trazada por la regularidad de su urbanismo, el Monasterio de Rodilla y el mirador del Castillo culminan una jornada de altura en La Bureba.
El segundo día transcurre por caminos que durante siglos comunicaron Castilla con Europa. Las antiguas minas de manganeso de Puras de Villafranca, Belorado y su estrecha vinculación con el Camino de Santiago, el pasado romano de Cerezo de Río Tirón y el impresionante desfiladero de Pancorbo componen una ruta en la que la geología, el patrimonio industrial y la historia de los viajeros avanzan en paralelo.
AMAYA-CAMINO. DÓLMENES, CASCADAS Y DESFILADEROS
Orbaneja del Castillo es uno de esos lugares que justifican por sí solos una escapada, un pueblo que hay que visitar sí o sí y que ha sido inmortalizado en miles de ocasiones por la preciosa cascada que lo atraviesa. El agua brota de la Cueva del Agua y discurre entre las casas, creando una de las imágenes más singulares de la provincia. Desde allí, la ruta se adentra en Las Loras, territorio de páramos, cañones y horizontes abiertos que esconde un tesoro inesperado: el único yacimiento petrolífero terrestre de España.
La naturaleza da paso al patrimonio en la segunda jornada. Castrojeriz permite seguir las huellas del Camino de Santiago entre iglesias monumentales y calles cargadas de historia, mientras que el pórtico románico de Rebolledo de la Torre se presenta como la joya artística; una obra maestra en la que la piedra, la luz y el calendario litúrgico conectan la tierra burgalesa con el movimiento del sol.
DEMANDA-PINARES. DEL SILENCIO DE SILOS AL PAISAJE DEL WESTERN
Muy cerca de la capital, en la región 'bautizada' por el Arlanza, la historia se mezcla con el cine y la naturaleza demuestra que siempre logra sorprender. La primera jornada parte de uno de los lugares más visitados y emblemáticos de la provincia de Burgos: Santo Domingo de Silos. Su monasterio, conocido en todo el mundo por el claustro románico y el canto gregoriano de sus monjes, se presenta como parada imprescindible en cualquier ruta, una de las que invita a bajar el ritmo y abrir bien los ojos para no perderse detalle.
En los aledaños, la imagen cambia por completo y el silencio del monasterio pasa al de un célebre cementerio, aunque en este caso se crease para una gran producción de cine. Sad Hill, construido para el duelo final de El bueno, el feo y el malo, que en 2026 celebra el 60º aniversario de la película de Sergio Leone, sigue impresionando a todo el que se acerca. Para completar el día, qué mejor que sentarse en Covarrubias a una mesa en la que no falten el lechazo, los productos de la sierra y los vinos de la D. O. Arlanza.
La segunda ruta se adentra en el corazón de Pinares, entre bosques, lagunas de origen glaciar y pueblos que guardan una estrecha relación con la madera. Las huellas de dinosaurios de Regumiel de la Sierra y las necrópolis medievales excavadas en la roca permiten viajar millones de años sin salir de la comarca.
ARLANZA. CILLAS MONUMENTALES Y LAS RAÍCES DE CASTILLA
Lerma se alza como el punto de puntos de partida de la primera propuesta. La monumental villa ducal abre un recorrido por un territorio marcado por el vino, la arquitectura religiosa y los amplios horizontes castellanos. Territorio Artlanza, en Quintanilla del Agua, permite caminar por la recreación de un pueblo tradicional, mientras que las iglesias de Villahoz, Mahamud y Santa María del Campo sorprenden por unas dimensiones y una riqueza artística que les han valido la consideración de auténticas 'catedrales' rurales.
La segunda jornada conduce a las raíces materiales y legendarias de Burgos. El monasterio de San Pedro de Cardeña recuerda la figura del Cid, mientras que las canteras de Hontoria y Cubillo del Campo permiten descender al lugar del que se extrajo buena parte de la piedra utilizada en la Catedral de Burgos. Los Ausines y Mecerreyes, con su patrimonio, sus tradiciones y su arte popular, completan un itinerario que termina junto a un dolmen orientado según los ciclos solares.
RIBERA DEL DUERO. DESDE ROMA A LOS VIÑEDOS
En el entorno de Clunia, en la localidad de Quintanarraya, se habilitará un espacio para contemplar el eclipse, una opción especialmente atractiva para empezar a lo grande una escapada por la Ribera del Duero. Mientras el sol espera el encuentro con la luna, hay tiempo para descubrir uno de los yacimientos romanos más importantes del norte de Hispania, con su teatro excavado en la roca y sus mosaicos bien conservados. La ruta continua hasta Peñaranda de Duero un pequeño pueblo dominado por su castillo, que se puede visitar y apreciar unas vistas extraordinarias del entorno.
El segundo día el vino es protagonista. Viñedos, bodegas subterráneas y pueblos históricos conducen hasta Moradillo de Roa, cuyo cerro está horadado por más de 150 lagares y cuevas tradicionales donde todavía hoy se guarda el vino y la gente se reúne mantenido muy vivas las tradiciones.
Además del punto de observación ubicado en esta zona, la Diputación de Burgos ha habilitado otros cinco puntos en la provincia, concretamente en Lodoso (Amaya-Camino), Arija (Las Merindades), Poza de la Sal (La Bureba), Hacinas (Sierra de la Demanda) y Tejada (Arlanza). Con ello, se pretende distribuir el flujo de visitantes y ofrecer diferentes entornos seguros para contemplar el fenómeno astronómico.