Experiencias turísticas en la zona de Tarazona y el Moncayo - TURISMO TARAZONA Y EL MONCAYO
MADRID 28 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Comarca de Tarazona y el Moncayo se despliega en esta primavera de 2026 como un escenario donde el tiempo parece haberse detenido entre las almenas de sus fortalezas y la inmensidad de su parque natural. Esta región zaragozana, históricamente situada en la confluencia de los reinos de Castilla, Navarra y Aragón, ofrece al viajero un patrimonio bélico y religioso que es el reflejo fiel de su antigua importancia estratégica.
Desde la majestuosa silueta del Moncayo, que con sus 2.314 metros ejerce de guardián de la planicie, hasta el intrincado laberinto de calles que define a Tarazona como ciudad fortaleza, cada rincón de esta tierra invita a una exploración profunda que equilibra la cultura, la leyenda y la actividad física de alto nivel.
El corazón de esta experiencia late en Tarazona, cuyo barrio del Cinto conserva el espíritu de una zuda musulmana reconvertida en palacio episcopal tras la Reconquista. Este edificio no es solo una joya arquitectónica renacentista, sino un testigo vivo de la historia que permite al visitante recorrer desde sus estancias nobles hasta sus lúgubres calabozos eclesiásticos.
La ciudad, además, custodia la Catedral de Santa María de la Huerta, conocida como la "Capilla Sixtina del Renacimiento español". Este templo ofrece una inmersión tecnológica sin precedentes con el espectáculo Hydria, un videomapping que utiliza tecnología láser sobre sus retablos, y la experiencia Kiborion, que permite ascender a las cubiertas y al cimborrio para contemplar pinturas a grisalla y las mejores vistas del casco antiguo a 40 metros de altura.
RUTAS DEPORTIVAS.
Para los amantes de la adrenalina y el deporte outdoor, la comarca ha sabido integrar su patrimonio con el Trail running y la BTT a través de rutas diseñadas por especialistas. En Novallas, el castillo del siglo XII sirve de punto de partida para recorridos entre campos de cultivo, mientras que en la localidad de Vierlas se pueden transitar trazados de dificultad moderada que serpentean entre bodegas tradicionales y restos de murallas medievales.
El mirador de la Diezma, en Grisel, es otro punto clave para los corredores, permitiéndoles disfrutar de las vistas al Moncayo mientras descubren las casillas de Pico, antiguas construcciones de piedra seca recuperadas que servían de refugio a los pastores y que hoy representan un símbolo de la arquitectura rural más auténtica.
La mística y la gastronomía se fusionan en experiencias intramuros que transforman la visita en un recuerdo imborrable. El Castillo de Grisel, galardonado por su excelencia turística, ofrece cenas medievales en las que el viajero puede pernoctar y sentirse parte de la nobleza del siglo XIV.
Por su parte, el Castillo de Añón de Moncayo eleva la oferta cultural con su "Cata Cantata", una experiencia enológico-musical creada por el artista Curro Fatás donde se maridan vinos locales con recitales en el impresionante patio de armas.
Aquellos que busquen sensaciones más enigmáticas encontrarán su lugar en Trasmoz, el pueblo "maldito" que inspiró a Bécquer, donde se puede profundizar en la historia de la brujería y los aquelarres nocturnos que marcaron el destino de su fortaleza.
El entorno natural complementa esta riqueza histórica con fenómenos geológicos y biodiversidad excepcionales. El Pozo de los Aines en Grisel es una sima de 30 metros de profundidad que alberga un microclima donde prospera el helecho "lengua de ciervo", único en la región, y que ahora puede explorarse mediante descensos verticales controlados.
En Los Fayos, el relieve escarpado y las cuevas como la del Caco no solo alimentan leyendas mitológicas sobre Hércules, sino que sirven de refugio para una de las colonias de buitres leonados más importantes de la zona.
Entre visitas al Museo de la Cerámica en Santa Cruz y paradas técnicas para degustar los famosos torreznos de la comarca, el viajero descubre una región que ha sabido preservar su identidad rural mientras se abre al mundo con una oferta de ocio sofisticada y vibrante.