Archivo - Brindos Lac & Chateau - MATHILDE RANCHON - Archivo
MADRID 7 Jul. (EUROPA PRESS) -
Naturaleza, cultura, evasión y sofisticación. Este es el cóctel de verano que propone Brindos, Lac & Château, un lugar donde cada día puede comenzar con una remada sobre el lago y terminar con un brindis frente al sol poniente. Un destino que demuestra que no hay que cruzar medio mundo para vivir una experiencia extraordinaria.
Entre las frondosas arboledas del País Vasco francés y las aguas serenas de un lago privado, se esconde un enclave donde el tiempo parece detenerse.
Brindos, Lac & Château, una joya del refinamiento francés con alma vasca, se convierte en verano en el epicentro de una escapada vibrante y sensorial: tardes con música en directo, deportes acuáticos en plena naturaleza y una noche mágica que nos traslada directamente a la Polinesia francesa.
La escena comienza cada fin de semana cuando el sol empieza a caer sobre el lago. La terraza del bar se convierte en un escenario donde los acordes de la música en vivo envuelven el aire cálido de las tardes estivales.
Afterworks con cócteles de autor, pequeños bocados gourmet y el sonido del agua de fondo transforman el simple acto de brindar en una experiencia que apela a todos los sentidos. En julio y agosto estas citas se celebran cada viernes y sábado, consolidando a Brindos como el lugar de encuentro perfecto para quienes buscan planes con alma.
UN VIAJE A LA POLINESIA SIN SALIR DEL CASTILLO
Este verano, Brindos amplía sus horizontes sin moverse de sitio. El próximo 1 de agosto, el castillo celebra una noche temática inspirada en la Polinesia francesa, con danzas tradicionales, música exótica y una ambientación diseñada para despertar el espíritu viajero.
Entre los sonidos del 'ukulele y los movimientos hipnóticos del 'ori tahiti, los asistentes serán transportados a un rincón remoto del Pacífico, rodeados de la vegetación del lago y la elegancia francesa del château.
Más allá de la contemplación, Brindos también invita a la acción. El lago es escenario de múltiples actividades deportivas como el paddle surf o los paseos en piragua entre los lodges flotantes, únicos en su estilo, solo accesibles por barca.
También hay opciones para quienes prefieren tierra firme: desde correr por los senderos arbolados hasta disfrutar del entorno con una de las nuevas bicicletas eléctricas del hotel, ideales para recorrer la costa vasca de forma cómoda y sostenible.
A pocos minutos pedaleando, el viajero puede descubrir las playas salvajes de Anglet, frecuentadas por surfistas, o perderse por las terrazas refinadas de Biarritz, una de las joyas del litoral atlántico.
Brindos cuenta con 29 habitaciones decoradas con mimo y 10 lodges flotantes sobre el lago, una opción singular para dormir literalmente sobre el agua, envuelto por el silencio y la brisa del bosque. A ello se suman su spa, piscina exterior, una carta gastronómica donde tradición vasca y cocina francesa conviven en equilibrio, y una hospitalidad que busca ante todo el detalle.