MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -
El tamaño empresarial, la inversión y el capital tanto físico como humano son los principales ingredientes para seguir mejorando los niveles de la calidad de la oferta turística española, según el informe mensual de junio de CaixaBank Research titulado 'Turismo: viajando al futuro', que incide sin embargo en que son las pymes las que dominan el paisaje turístico español.
El sector turístico español ha realizado en los últimos años un importante esfuerzo para reorientar la oferta turística hacia los segmentos que generan más valor, lo que se refleja en su mayor tamaño y productividad, así como en la presencia internacional de importantes grupos españoles.
Unas 400.000 empresas forman parte de los distintos ámbitos del turismo español. Se trata de un sector altamente atomizado, con muchas empresas de pequeña dimensión y relativamente pocas de tamaño grande.
Las pymes dominan el paisaje turístico español ya que según el INE el 78,7% de las empresas turísticas tenían dos empleados o menos y solamente 1.108 empresas (0,3% del total) contaba con 100 empleados o más.
Por sectores el del alojamiento es el que cuenta con el mayor número de empresas grandes ocupando al 25,2% de los empleados del sector. En contraposición el sector de la restauración se caracteriza por la pequeña dimensión.
Según el informe el tamaño empresarial es importante porque está relacionado con aspectos que determinan la productividad empresarial como son la profesionalización, las economías de escala, el acceso a fuentes de financiación diversificadas o la posibilidad de ofrecer formación continuada a los trabajadores.
LAS GRANDES EMPRESAS, UN 30% MÁS PRODUCTIVAS.
El análisis elaborado por el área de planificación estratégica y de estudios del departamento de macroeconomía de Caixabank asegura que las grandes empresas turísticas españolas son casi un 30% más productivas que las pequeñas y tanto las empresas grandes como las pequeñas son más productivas que sus homólogas europeas.
España cuenta con una mayor proporción de empresas grandes, la diferencia de productividad para el conjunto del sector español respecto al europeo es considerable, de casi un 20%.
En los últimos años, el sector hotelero ha realizado un importante esfuerzo inversor en la renovación de instalaciones y en la modernización de la planta hotelera para reposicionar la oferta hacia los segmentos de demanda de mayor capacidad adquisitiva.
Los ingresos por habitación disponible acumulan crecimientos positivos desde 2013 y, en el último año, han crecido un 10,8% interanual. Además, el sector cuenta con unos balances más saneados y menores niveles de endeudamiento que en el pasado, lo que aumenta la capacidad del sector para llevar a cabo nuevos proyectos.
Asimismo, una gran variedad de inversores, tanto nacionales como internacionales, han encontrado un gran atractivo en el sector hotelero español: en 2016, el sector captó más de 2.000 millones de euros en inversión por segundo año consecutivo.
Los inversores internacionales aportaron el 64% del volumen total de inversión y mostraron una preferencia por hoteles urbanos en las grandes ciudades. La entrada de esta nueva tipología de inversores está impulsando una tendencia hacia la separación de la gestión hotelera y la propiedad de los inmuebles.
El informe de Caixabank asegura que a medio plazo, si se afianza la tendencia hacia la mayor consolidación en el sector, lo previsible que el tamaño empresarial vaya en aumento, lo que facilitará el acceso a la inversión extranjera y los mercados de capitales.
MENOR FORMACIÓN Y ELEVADA ESTACIONALIDAD.
Otro factor crucial para mejorar la oferta turística es incidir en la formación del capital humano: la calidad percibida por el cliente depende en gran medida del equipo humano que presta el servicio. "Mantener el liderazgo en el ranking de la competitividad no solamente requiere tener el mejor equipamiento físico, sino que se debe contar con el mejor equipo humano", indica el citado informe.
El perfil de trabajador medio del sector revela un menor nivel educativo y una menor experiencia de trabajo en el sector en comparación con los trabajadores del resto de sectores.
Además, la elevada estacionalidad del sector también implica un mayor uso de la contratación temporal y a tiempo parcial. A su vez, la elevada rotación en los puestos de trabajo dificulta la mejora del nivel de capacitación de los empleados.
Por tanto, existe un recorrido importante para mejorar la cualificación de los trabajadores del sector turístico ofreciendo una carrera profesional atractiva dentro del sector, mejorando la oferta formativa específica y tratando de conjugar unas mejores condiciones laborales con la flexibilidad que requiere adaptarse al nuevo paradigma tecnológico.