Cinco restaurantes franceses en Madrid- JIM HARRIS
MADRID 13 Jul. (EUROPA PRESS) -
Con el 14 de julio a la vuelta de la esquina, Madrid se rinde al encanto del 'art de vivre' y transforma sus mesas en un pedacito de París, donde degustar desde los platos de alta escuela gala y salsas perfectas en templos gastronómicos de Chamberí, hasta el bullicio magnético de los bistrós escondidos en el centro, y la escena culinaria madrileña saca su lado más chic para homenajear la fiesta nacional a golpe de 'bon vivant'.
En el corazón del barrio de Chamberí se encuentra Allégorie, el proyecto del empresario francés Pierre Couturier y del joven chef Romain Lascarides, que celebran este día con un menú especial que homenajea a grandes chefs galos compuesto por platos tradicionales modernizados. Así, podrán degustar una ensalada de bogavante en homenaje a Alain Ducasse y una 'borgne', recordando a una bouillabaisse, el cocido de pescados preferido de los franceses, con una intensa sopa de pescados de roca con el que recuerda su etapa con el chef Arnaud Donckele, que ostenta 10 estrellas Michelin, para cerrar con el milhojas, en este caso con vainilla, praliné, y haba tonka.

Y para celebrar la toma de La Bastilla es visita obligatoria LaCharcuterie, el espacio gastronómico inspirado en las charcuteries francesas ubicado cerca de la Plaza de Toros de Las Ventas, que ofrece una variedad de delicatessen artesanas galas, elaboradas por el chef Víctor Bergerot, como el patè en crôute que adaptan con productos de mercado, de temporada y con guiños a la gastronomía española, como el de pulpo y chorizo; a propuestas como el foie gras, rillettes de cerdo o flan parisien, y otros productos de pequeños proveedores como vinos, compotas, mermeladas, patés y champán.

Un año tendiendo puentes ya entre Francia y España es lo que lleva Ekö Bistró, el proyecto de Íñigo Uribe Paredes y Eden Monoyez, que apuesta por una cocina de raíz francesa con alma española. Un espacio rebelde bajo el lema 'libertad, arte y nueva cocina' donde celebrar este 14 de julio degustando las taramas de la parisina Maison Petrossian, casa fundada en 1920 y referencia mundial en productos del mar o su colaboración con Maison Huchin, productor del norte de Francia, de quien trae el 'boudin blanc' -la morcilla blanca de 'foie gras'- y una selección de embutidos galos de primer nivel que incluye magret de pato curado. Así, en la carta figuran la tartaleta de cebolla francesa con pimientos escalibados y queso crema o la vieira gallega con beurre blanc y salsa de pimiento de padrón, así como clásicos como el steak tartare au couteau -con cognac Hennessy VS y nido de patatas- y el ratatouille. Para cerrar, una selección de quesos franceses o el Café Gourmand, postre mítico de la casa, con bocados dulces como pera al vino especiado, caramelo salado, milhojas de pistacho, recuerdos de infancia al chocolate.

Trasladarse a París a través del paladar es lo que ofrece Le Bistroman, que tiene al frente a Miguel Ángel García Martinelli y a Stephan del Río como asesor gastronómico, y que se ha convertido en uno de los templos de la cocina francesa en Madrid. En un ambiente cuidado y envolvente, el comensal degustará elaboraciones como el lenguado meunière, la sopa de cebolla en sus dos versiones, el pâté en croûte y el confit de pato que hacen íntegramente en el restaurante, o el entrecote con salsa café de París y patatas fritas y los raviolis de txangurro con salsa bullabesa, en todo un guiño a la cocina francesa y española. Y todo un broche de oro son en el momento dulce los crêpes suzettes, la mousse de chocolate praliné de avellanas o el soufflé Grand Marnier.

Otra propuesta para los 'bon vivant' para celebrar este día es Brach La Pâtisserie, la pastelería de autor firmada por Fabien Emery en Brach Madrid, el hotel diseñado por Philippe Starck. En su propio obrador se da forma al auténtico 'art de vivre' francés a través de sus croissants, éclairs delicados y reinterpretaciones modernas de postres icónicos que juegan con sabores tradicionales como la almendra, la miel y el turrón, así como creaciones únicas como el flan parisino o el París Brest, imposible resistirse.
