Una tecnología usa emociones para detectar atracos o emergencias antes de producirse

Inteligencia artificial, mente, pensamiento
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Actualizado 05/04/2018 20:58:33 CET

VALÈNCIA, 5 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Instituto Tecnológico de Informática (ITI) trabaja en una tecnología que permita identificar las emociones de los usuarios para adaptar los espacios inteligentes en torno a ellas. Entre otras aplicaciones, permitiría detectar atracos o emergencias antes de que se produzcan.

Según ha informado la entidad, el proyecto, llamado EmoSpaces, se centra en proporcionar tecnologías para analizar las emociones de los usuarios en espacios inteligentes y adaptar estos espacios para mejorar la experiencia de los usuarios.

Los espacios Inteligentes son uno de los campos de aplicación más populares de la Tecnología sobre el Internet de las Cosas (Internet of Things). Cuando se trata de este tipo de tendencias digitales se suelen asociar siempre con una inteligencia artificial de máquinas y artefactos, pero "¿Cómo se consigue que el ser humano se convierta no sólo en usuario sino en el centro de esos servicios?", se ha preguntado.

Al respecto, desde ITI han comentado que los sentimientos y emociones humanas son una potencial fuente de información. Poder extraerla, para adaptar los espacios inteligentes a los usuarios que hay en él, posibilita la consecución de entornos en donde sea posible detectar emergencias antes de que éstas se produzcan. Ejemplos de éstas pueden ser la detección de atracos o enfermedades.

Así mismo, acondicionar hogares y establecimientos al bienestar corporal de sus usuarios, regulando la temperatura de éstos sin necesidad de interacción directa, o utilizar la experiencia del cliente en tienda para influir en su decisión de compra, son otras aplicaciones prácticas de este tipo de tecnología.

Por todo lo anterior, "se revela como una forma altamente eficiente para dotar de inteligencia a ubicaciones laborales tradicionales tanto en las oficinas, mejorando el rendimiento de los empleados, como en el sector turístico, para adaptar la experiencia turística al estado anímico del visitante", han apuntado.

Para desarrollar esta inteligencia se cuenta tanto con una red de sensores como con información procedente de redes sociales. Los datos recabados por ambas fuentes de datos se integran en una infraestructura Cloud Big Data. Aplicando técnicas semánticas y de Machine Learning, se detectan los sentimientos y emociones de los usuarios, permitiendo a los espacios actuar en consecuencia.

Dentro del proyecto se trabaja en tres pilotos diferentes donde estas técnicas serán aplicadas a los sectores del e-Retail, la educación a través de plataformas de e-Learning y la integración social.

Según palabras del investigador principal del proyecto en ITI, Antonio Lagarda, y del responsable del proyecto en ITI, Mario Rodrigo, "el principal aspecto diferenciador de EmoSpaces radica en considerar las emociones y los sentimientos como fuentes de información contextual, para mejorar los servicios inteligentes en el IoT". Esto, ha agregado, "representa un reto importante en el análisis de información de distintas fuentes heterogéneas y la aplicación de conocimientos sobre inteligencia emocional, tecnologías afectivas y persuasivas".

Este conocimiento emocional puede ser de un valor significativo en escenarios como el desarrollo de entornos de realidad virtual para niños con trastorno del espectro autista, para adecuar la oferta formativa de entidades a las actitudes y aptitudes de los alumnos.

EL PROYECTO

El proyecto comenzó en 2016 y cuenta con financiación del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), dentro de la convocatoria Retos-Colaboración 2016.

Además de ITI, colaboran en él una serie de empresas en España, Francia, Corea y Rumanía, conformando un consorcio internacional. Entre las entidades españolas se encuentran Universidad Politécnica de Madrid, Answare Tech, Taiger, Experis y Emotion Research Lab; por parte de Francia están Thales Services SAS, UPEC, CEA, UPMC y MAIDIS; desde Corea las organizaciones participantes son HUFS y ETRI; y desde Rumanía, la empresa BEIA.