La protesta anticorrupción en Rumanía se vuelve violenta por los choques entre Policía y manifestantes

Manifestación contra el Gobierno rumano en Bucarest
REUTERS / INQUAM PHOTOS
Actualizado 11/08/2018 3:37:16 CET

BUCAREST, 11 (Reuters/EP)

Decenas de miles de manifestantes se han reunido este viernes contra el gobernante gobierno socialdemócrata (PSD) en ciudades de Rumanía y en la capital, Bucarest, donde la Policía antidisturbios ha lanzado gases lacrimógenos contra la multitud y cientos han necesitado atención médica.

Las protestas han sido organizadas y promovidas por grupos de rumanos que trabajan en el exterior, indignados por lo que dicen es corrupción arraigada, bajos salarios e intentos del PSD de debilitar al poder judicial en uno de los estados más corruptos de la Unión Europea.

En Bucarest, algunos manifestantes han intentado abrirse camino a través de las líneas de seguridad que custodiaban el edificio del Gobierno. Otros han lanzado botellas y piedras contra la Policía antidisturbios, que ha asegurado que grupos de "provocadores" estaban presentes en la plaza.

La Policía antidisturbios usó un cañón de agua y ha rociado cada vez más gas lacrimógeno contra la multitud. Los vídeos publicados en las redes sociales muestran a la policía golpeando a los manifestantes no violentos levantando sus manos.

Más de 400 personas han necesitado asistencia médica, según la agencia de intervención de emergencia ISU, entre ellos dos policías antidisturbios que se separaron de su unidad. Decenas de miles protagonizaron protestas pacíficas en otras ciudades rumanas.

El presidente rumano, Klaus Iohannis, ha condenado el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la Policía.

"Condeno firmemente la brutal intervención de la
Policía antidisturbios, muy desproporcionada con las acciones de la mayoría de las personas en la plaza", ha señalado en su página de la red social Facebook. "El Ministerio del Interior debe explicar urgentemente la forma en la que han manejado los eventos de esta noche", ha aseverado.

PROTESTA

Entre las multitudes en Bucarest se encontraba el camionero Daniel Ostafi, de 42 años, que se mudó a Italia hace 15 años en busca de un futuro que dice que Rumanía no podía ofrecerle a su familia, y Mihai Podut, de 27, un trabajador de la construcción que se fue en 2014, primero a Francia y más tarde a Alemania.

Se unieron a decenas de miles fuera de la sede del Gobierno, agitando banderas rumanas y de la Unión Europea y exigiendo la dimisión del gabinete. Los mensajes proyectados en edificios alrededor de la plaza decían "Somos la gente" y "No hay violencia".

Se estima que entre 3 y 5 millones de rumanos trabajan y viven en el extranjero, según el Banco Mundial, hasta la cuarta parte de la población del estado de la Unión Europea.

"Me fui para dar a mis hijos una vida mejor, lo que aquí no era posible", ha afirmado Ostafi. "Desafortunadamente, todavía no es posible, las (...) personas que nos gobiernan no están calificadas y son corruptas", ha señalado, añadiendo que esperaba que las próximas elecciones parlamentarias tuvieran una mayor participación.

Las protestas pacíficas se han celebrado repetidamente desde que los socialdemócratas tomaron el poder a principios de 2017 y trataron de despenalizar varios delitos de corrupción.

A principios de este año, impulsaron cambios en el código penal a través del Parlamento que han despertado inquietudes de la Comisión Europea y del Departamento de Estado de Estados Unidos. Los cambios están pendientes de los desafíos del Tribunal Constitucional.

Rumanía se clasifica como uno de los estados más corruptos de la Unión Europea y Bruselas mantiene su sistema de justicia bajo supervisión especial.

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