Los países del Sahel piden financiación "permanente" para su fuerza conjunta y que ONU autorice a usar la fuerza

Cumbre UE-Sahel en Bruselas
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Publicado 23/02/2018 12:49:20CET

El presidente de Níger llama a actuar rápido porque "el Sahel es una de las fronteras de Europa"

BRUSELAS, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -

Los países del Sahel --Malí, Chad, Mauritania, Burkina Faso y Níger- que han puesto en marcha una fuerza conjunta para combatir el terrorismo y el crimen organizado en la región han apelado este viernes a la comunidad internacional a garantizar un mecanismo de financiación "permanente" para costear la fuerza de 5.000 efectivos y han reclamado que la ONU le autorice a operar al amparo del capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas para poder utilizar la fuerza, apelando a los graves desafíos en la zona.

"La seguridad es un bien público mundial. En el Sahel, combatimos el terrorismo, no sólo por el Sahel, sino por el mundo. En consecuencia, la Unión Europea y la comunidad internacional deben ser solidarios con el Sahel", ha defendido el presidente en ejercicio del G5 Sahel y presidente de Níger, Mahamadou Issoufou, a su llegada a la cumbre coorganizada por la UE, la ONU, la Unión Africana y la Presidencia del G5 Sahel para recabar fondos y equipos para la fuerza conjunta, a la que acuden más de 30 jefes de Estado y de Gobierno, terceros países y organizaciones internacionales.

El mandatario nigerino ha subrayado en el arranque de la conferencia el desafío "mayor" de garantizar "una financiación perenne" a fin de hacer "sostenible y autónoma esta fuerza" y que no dependa de una financiación "esporádica".

"Tengo esperanza de que la presente conferencia de alto nivel lo logrará", ha subrayado, tras agradecer las contribuciones de la UE y de países como Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Países Bajos y Arabia Saudí y ha instado "al resto" de países "amigos" a "unirse".

En este contexto, ha recordado el acuerdo de los cinco países para crear un Fondo Fiduciario para la fuerza conjunta, alcanzado en la cumbre del 6 de febrero en Niamey, que garantizará un mecanismo "claro y fiable" para gestionar los fondos recibidos de los donantes y que incluirá "un comité de apoyo y un comité de control, con implicación de los socios bilaterales y multilaterales". También ha apelado a las instituciones financieras internacionales para que estos gastos se excluyan "del cálculo del objetivo del déficit presupuestario" y "más flexibilidad" para apreciar la deuda.

Los países del Sahel estiman que necesitan 420 millones de euros para garantizar la operatividad de la fuerza, compuesta por 5.000 efectivos, y otros 160 millones al año posteriormente para costearla y también han pedido "todo tipo" de equipos de protección para los soldados, de transporte y de comunicaciones, entre otros.

La UE ha anunciado que duplicará su ayuda, hasta los 100 millones de euros, para apoyar a la fuerza conjunta y creará un centro de coordinación para recabar equipos para la misma de los países europeos y de terceros países, para evitar duplicidades, ha anunciado la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini. La UE ya movilizó en julio 50 millones.

AUTORIZACIÓN DE LA ONU PARA EL USO DE LA FUERZA

Issoufou ha confiado además en que el Consejo de Seguridad de la ONU autorice "en breve" el amparo de la fuerza conjunta bajo el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, para dotarle de una capacidad "verdaderamente ofensiva" y acorde a los desafíos "para restablecer la paz y la seguridad en el Sahel". "Esperamos lograrlo en breve", ha remachado.

Con todo, ha defendido los avances "notables" de la fuerza para hacerla operativa "con el mandato actual" con la elaboración de su concepto de operaciones, la puesta en marcha de los diferentes Estados Mayores, la puesta a disposición de batallones y la reciente creación de un centro de fusión e inteligencia y ha recordado que la fuerza cooperará con la misión de la ONU y las fuerzas francesas en el marco de la operación Barkhane.

"La crisis libia ha sido, como sabemos el detonador de la degradación de la situación de la seguridad en el Sahel y continúa día tras día creciendo. Hay que poner fin a este caos, restaurando la autoridad del Estado libio en el conjunto de su territorio", ha reclamado, avisando de la necesidad de "actuar urgentemente para cambiar la cara de la región del Sahel". De lo contario, ha avisado, la región podría caer "en la violencia y el caos". "El Sahel es una de las fronteras de Europa", ha recordado.

Issoufou ha dejado claro que "para erradicar la inmigración clandestina y sus consecuencias dramáticas hace falta promover el desarrollo sostenible y dar perspectivas in situ a los jóvenes" tras alertar de que muchos "tienen sueños de un futuro mejor" y hoy solo tienen dos opciones. "Morir en el mar o morir delante de sus madres, como decía un joven inmigrante o responder a la llamada malvada y manipulante de los grupos terroristas, con actividades directas ligadas a las actividades criminales de armas y drogas", ha avisado.

En este contexto, ha defendido el plan prioritario de inversión que ha lanzado el grupo del Sahel para apuntalar y ha avanzado que se celebrará una conferencia de donantes "probablemente en el mes de junio, aquí mismo en Bruselas" para recabar apoyos, al tiempo que ha insistido en la necesidad de promover una estrategia conjunta de seguridad y desarrollo, que pasa por combatir el terrorismo y el crimen organizado, consolidar la gobernanza, desarrollar las infraestructuras, reforzar la resiliencia de la población y el desarrollo humano.

LA ONU DEFIENDE EL PAPEL CRUCIAL DE LA FUERZA CONJUNTA

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha defendido por su parte que "la fuerza conjunta del G5 Sahel está llamada a jugar un papel crucial para resolver los problemas multidimensionales e interdependientes a los que se enfrenta el Sahel" a través de un video mensaje, en el que ha puesto en valor que la conferencia en Bruselas permitirá mostrar la determinación de la comunidad internacional para ayudar a los países de la región a "prevenir el extremismo violento y luchar contra el terrorismo y la criminalidad organizada".

También ha pedido "reforzar" los programas de la estrategia integral del organismo internacional para reforzar la gobernanza, resiliencia y la seguridad en el Sahel y ha confiado en que uniendo fuerzas, la ONU, la UE, la Unión Africana y los países de la zona podrán "instaurar la paz, la estabilidad y la prosperidad en la región".

El presidente de la Comisión Europea y anfitrión de la cumbre, Jean-Claude Juncker, ha prometido que la UE acompañará al Sahel en su "camino difícil" para atajar los múltiples desafíos del terrorismo y "fragilidad inquietante", la pobreza extrema, la inseguridad alimentaria que sufre un quinto de la población, los conflictos y crisis que han provocado el desplazamiento de cinco millones de personas y la falta de perspectivas para los jóvenes, "otro factor de fragilización" en una región donde tres cuartas partes de la población tiene menos de 35 años.

La UE y los gobiernos europeos son el primer donante de ayuda al Sahel con "más de 8.000 millones de euros" que se movilizarán entre 2014 y 2020, ha recordado Juncker, que ha confiado en que el nuevo plan de inversiones estratégicas de la UE para África, susceptible de movilizar hasta 44.000 millones hasta 2020 con aportaciones del sector privado, también contribuya de forma "importante" al desarrollo sostenible en el Sahel.

Asimismo, ha puesto en valor la Alianza para el Sahel lanzada el 13 de julio en París por la UE, Francia y Alemania, para mejorar la coordinación de la ayuda y permitir una acción "más eficaz y rápida en áreas clave para el futuro" del Sahel.