ALMERÍA 20 May. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo estudio trimestral de la Fundación Cajamar sobre la coyuntura agroalimentaria basado en la sintetización y análisis de la información que ofrecen los principales organismos oficiales y asociaciones corporativas destaca la caída del índice de ventas de alimentación en el comercio, especialmente en las grandes superficies, y la escalada ascendente de los costes de producción.
Según señala la entidad en una nota, desde los primeros meses de 2009, las caídas del índice de ventas de alimentación en el comercio menor han mostrado un comportamiento diferencial y más favorable que las de ese mismo índice calculado para las grandes superficies, las cuales ostentan un creciente poder de mercado en el sistema agroalimentario español y mundial. No obstante, en España son las cadenas de supermercados las que concentran la mayor parte de las ventas de alimentación, encabezadas por algunas insignias de carácter nacional.
El informe señala que la mayor parte de los capítulos de consumo han sufrido descensos de cantidades en el conjunto de los dos primeros meses del ejercicio, lo que implica que las empresas españolas "deben buscar más allá de los hogares, e incluso de las fronteras nacionales si quieren ampliar sus ventas". No obstante, en términos de ingresos ha habido capítulos que se han comportado de forma "contraria", esto es, "aumentando".
Entre ellos, destacan por volumen de consumo, las hortalizas, cuyo volumen de compra se redujo un 2,4 por ciento entre enero y febrero de este año, mientras que en términos monetarios la variación para idéntico período fue del 2,3 por ciento. El caso del café, té y cacao también es "muy llamativo", ya que mientras que las toneladas se reducen un 0,9 por ciento, el importe gastado aumenta hasta un 9,8 por ciento, lo que "debe estar muy correlacionado con el incremento del precio de los alimentos en los mercados internacionales".
Los indicadores relacionados con los costes de producción tocaron fondo a mediados de 2009. Desde entonces se ha producido una recuperación de los mismos, en parte relacionada con el aumento de la demanda de las materias primas, y en parte como consecuencia del incremento de la factura petrolífera y sus efectos en cascada sobre el conjunto de la economía española, estima.
Así, el índice de precios pagados por la agricultura por sus bienes y servicios ha seguido una senda creciente durante todo el ejercicio de 2010. Aunque este es un nivel "muy elevado", aún no alcanza los obtenidos a lo largo de 2008, pese a que la tendencia que muestra es "francamente preocupante", pues no se produce una recuperación de los márgenes por el lado de los ingresos "en casi ninguno de los eslabones de la cadena de distribución y transformación de los productos agrarios".