El 75% de los jóvenes de 25 años de Córdoba termina las enseñanzas obligatorias y continua estudiando

Publicado 07/05/2019 15:38:57CET

CÓRDOBA, 7 May. (EUROPA PRESS) -

Los jóvenes cordobeses que han cumplido los 25 años, o están a punto de hacerlo, cuentan con una base académica solvente, ya que el 75 por ciento de ellos acabó satisfactoriamente las enseñanzas obligatorias y continuó estudiando, bien en el ámbito universitario, bien en un ciclo formativo.

Así lo ha indicado la Junta de Andalucía en una nota en la que ha detallado que el 17 por ciento de los alumnos con esta edad optaron por estudios universitarios (1.327), el 30,06 por ciento por la Formación Profesional de grado medio o superior (2.394) y el 23,2 por ciento por Bachillerato (1.327).

Ésta es una de las múltiples conclusiones que arroja la Encuesta de Educación y Transiciones al Mercado Laboral, publicada por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, organismo dependiente de la Consejería de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidad, que ha seguido la trayectoria de una muestra de los jóvenes nacidos en 1994 en la comunidad autónoma hasta ahora.

Dicha encuesta, que tiene como objetivo estudiar cómo ha sido la trayectoria de estos jóvenes en distintos ámbitos de su vida, marca tres hitos temporales en el estudio de esta cohorte: la situación al finalizar la ESO (de 15 a 18 años), su situación a los 18 años y la situación actual.

Así, muestra no solo el nivel de estudios alcanzados al obtener la mayoría de edad, sino otras constantes en las aulas andaluzas, como que la mujer ya es predominante en todas las etapas educativas y que, por ejemplo, entre los jóvenes que optaron por seguir estudiando tras la ESO, la diferencia entre mujeres y hombres es de casi siete puntos porcentuales, siendo el porcentaje de mujeres que continúa estudiando de un 84,1 por ciento.

En cuanto a la situación vital de estos jóvenes, la encuesta también arroja datos en Córdoba, como que un 70,5 por ciento de los nacidos en 1994 aún sigue viviendo en el domicilio familiar. En cambio, uno de cada diez ya ha salido del hogar familiar e incluso de su provincia de nacimiento y reside fuera, y el 12 por ciento vive en una residencia o piso de estudiantes. Los principales motivos de estas migraciones son la realización de estudios y la búsqueda de empleo o por motivos laborales.

Uno de los datos que muestra esta encuesta, aunque sin provincializar, es que el porcentaje de jóvenes de 25 años que continúa estudiando después de la ESO baja considerablemente si nos centramos en el lugar de residencia. En zonas rurales esta cifra cae más de once puntos, con respecto a la media andaluza, hasta el 69,3 por ciento mientras que en ciudades sube cuatro puntos situándose en el 84,2 por ciento.

Siguiendo con los datos andaluces, el principal motivo por el que los jóvenes afirman que no continuaron los estudios es "la desmotivación con la propia actividad de estudiar" (44,5%), seguido de la "necesidad de poder empezar un proyecto de vida con autonomía económica" (12,7%).

Otras de las variables a las que presta especial atención la encuesta es a los itinerarios educativos que siguen estos jóvenes y cómo estos inciden claramente en el momento de su incorporación al mercado laboral.

Así, los jóvenes que han concluido el bachillerato se dirigen en su mayoría hacia la continuación de estudios (80,2%), mientras que los jóvenes con ciclo formativo de grado medio se dirigen principalmente al mundo laboral activo (55,6%), continuando los estudios únicamente el 19,1 por ciento de ellos. De estos jóvenes, uno de cada cuatro tuvo la primera experiencia laboral entre los 18 y los 19 años.

También se hace eco de la calidad del trabajo obtenido en función del nivel de estudios alcanzado. Así, los jóvenes ocupados con estudios universitarios se concentran en ocupaciones de técnicos y profesionales científicos e intelectuales (49,9%) o técnicos; profesionales de apoyo (19,9%).

Las ocupaciones de trabajadores de los servicios de restauración, personales, protección y vendedores son las más frecuentes entre los jóvenes con estudios postobligatorios no universitarios (37,7%) y los jóvenes ocupados con titulación de ESO, similar o inferior (35,5%).

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