Archivo - Imagen de archivo de alumnado de cuarto de Primaria en un aula. - JUNTA DE ANDALUCÍA - Archivo
SEVILLA 11 Feb. (EUROPA PRESS) -
El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha tomado conocimiento del informe de la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional sobre la evolución del abandono escolar temprano en Andalucía. Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, basados en la Encuesta de Población Activa (EPA) de 2025, Andalucía ha registrado la mejor cifra de la serie histórica, situando la tasa en un 14,49 por ciento.
Tal y como ha emitido el Gobierno andaluz en una nota, este dato ha reflejado una tendencia de descenso continuado desde 2019, cuando la tasa de abandono se situaba en el 21,63 por ciento. La reducción de más de siete puntos porcentuales en apenas seis años ha permitido a Andalucía escalar posiciones en la comparativa nacional, situándose en el año 2025 en el undécimo puesto del 'ranking' de comunidades autónomas, su mejor posición hasta la fecha.
De esta forma, la mejora de este "indicador clave" del sistema educativo no puede entenderse de manera aislada, sino como el resultado del despliegue progresivo y coordinado de programas dirigidos al alumnado en situación de mayor vulnerabilidad y a los centros con mayor complejidad socioeducativa.
Entre las líneas de actuación prioritarias de la Junta destacan la aplicación de protocolos actualizados "para identificar al alumnado en riesgo, la detección de necesidades específicas de apoyo educativo y la planificación de respuestas ajustadas desde los centros". A ello se suma el asesoramiento especializado a equipos directivos, profesorado y familias.
Asimismo, se debe resaltar la implementación de diversos programas dirigidos a reforzar los procesos de enseñanza-aprendizaje en los centros educativos, entre los que destacan el Programa de Atención Socioeducativa en Zonas con necesidades de Transformación Social (ZTS) implementado en el curso 2024-2025, que tiene como objetivo "fomentar el acceso a una formación inclusiva, equitativa y de calidad entre el alumnado más vulnerable".
Así, este programa ha dotado a los centros con 1.275 docentes en el curso 2024-2025 y 899 en el actual; el Programa de Refuerzo Educativo estival, que ha crecido más de un 300 por ciento en alumnado desde su creación en 2019, actuando como una red preventiva contra el fracaso escolar; el Programa Educación Inclusiva +, puesto en marcha el curso pasado con 110 plazas de maestros especialistas en Pedagogía Terapéutica y de Audición y Lenguaje que desarrollan sus funciones en colaboración con los Equipos de Orientación Educativa; o el Programa PROA + Transfórmate, que tiene como objetivo general "la atención especializada al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo". De este modo, se ha consolidado como una medida estructural de prevención de abandono, ampliando su alcance de 677 centros en su primera edición a 899 previstos en el periodo 2024-2028.
Por otra parte, en el ámbito curricular se han puesto en marcha "medidas de refuerzo cruciales" en áreas, materias y ámbitos de prioridad como son los lingüísticos y científicos matemáticos a través del Programa de Refuerzo de la Competencia Lectora y de la Competencia Matemática, entre otros. La creación de grupos reducidos, el acompañamiento especializado y la formación del profesorado han permitido "una participación más activa del alumnado y una mejora en los resultados académicos".
La Formación Profesional (FP) también ha contribuido a reducir la tasa de abandono escolar temprano. Andalucía ha implantado un modelo educativo que integra la formación en empresas de manera sistemática, alineando los itinerarios formativos con las demandas del tejido productivo. Desde 2018, la Junta de Andalucía ha realizado un "esfuerzo inversor sin precedentes" en esta modalidad con un incremento de casi 48.000 plazas y la ampliación de la oferta, alcanzando los 3.773 ciclos actuales.
En suma, el proceso formativo, tanto la tutoría de empresa como la académica del alumnado deben supervisar y controlar su asistencia, que queda recogida en el sistema de información Séneca, lo que ha contribuido "a reforzar la responsabilidad de los estudiantes respecto al cumplimiento de la asistencia y la obtención del título".