El obispo de Huelva pide "garantizar" unas "condiciones laborales justas" y sus "derechos" a trabajadores inmigrantes

Archivo - El obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, en una imagen de archivo.
Archivo - El obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, en una imagen de archivo. - Francisco J. Olmo - Europa Press - Archivo
Europa Press Andalucía
Publicado: jueves, 12 marzo 2026 17:00

HUELVA 12 Mar. (EUROPA PRESS) -

El obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, ha hecho pública con motivo del tiempo litúrgico de la Cuaresma una carta pastoral titulada 'La inmigración en Huelva: acoger con corazón y preservar la identidad', en la que, ante esta "realidad" recuerda que instituciones públicas, empresas y familias empleadoras "comparten la responsabilidad de garantizar condiciones laborales justas para los trabajadores inmigrantes", evitando "cualquier forma de explotación y respetando plenamente los derechos reconocidos por la legislación vigente".

Según ha indicado el Obispado en una nota, esta carta está dirigida tanto a la comunidad cristiana como al conjunto de la sociedad, y en la misma el obispo reflexiona sobre los "desafíos" que plantean los actuales flujos migratorios. En el documento, el prelado aborda "cómo vivir la dimensión universal del amor cristiano y de la solidaridad" en un contexto marcado por "la creciente movilidad de personas" y por la presencia "cada vez mayor" de población extranjera en la provincia.

Según los datos citados en la carta, en la provincia de Huelva residen "alrededor de 70.000 personas inmigrantes", lo que representa aproximadamente el 13% de la población total, porcentaje que "en algunos municipios alcanza cerca del 35%". A ello, señala, se suman "unos 17.000 trabajadores llegados en la actual campaña" de la fresa y de los frutos rojos mediante el sistema de contratación en origen, un mecanismo que facilita una migración legal, "ordenada y segura".

La diócesis, destaca que, a través del Secretariado Diocesano de Migraciones, junto con Cáritas Diocesana de Huelva y las Cáritas parroquiales, desarrolla diversas iniciativas destinadas a "acoger, proteger, promover e integrar" a las personas que llegan a la provincia.

En su reflexión, Gómez Sierra sitúa la "dignidad" de la persona humana como "fundamento" de "cualquier planteamiento sobre la inmigración", subrayando que esta dignidad "exige respeto y protección independientemente del origen, la cultura o la condición social de cada persona". Al mismo tiempo, la carta señala que el respeto a la dignidad humana implica también "el reconocimiento de la identidad cultural de los pueblos".

En este sentido, el obispo afirma que la apertura solidaria hacia quienes llegan "debe ir acompañada del cuidado y la valoración de la propia cultura y del patrimonio espiritual y moral de la sociedad de acogida". El documento reconoce igualmente que los procesos de integración "no siempre resultan sencillos", especialmente cuando existen diferencias culturales, religiosas o sociales "significativas" o cuando la población inmigrante se concentra "en zonas más empobrecidas y marginales de ciudades y pueblos", una situación que, según indica, genera "preocupación creciente en buena parte de la sociedad".

En este contexto, el obispo subraya la necesidad de "abordar con serenidad" el debate sobre "los límites de la capacidad de acogida de las sociedades receptoras". Para ello, recuerda "la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica", que "reconoce tanto el deber de las naciones más prósperas de acoger a quienes buscan mejores condiciones de vida como el derecho de los Estados a regular los flujos migratorios atendiendo al bien común".

Gómez Sierra destaca además que una integración "auténtica" requiere "responsabilidades compartidas". "Por un lado, las sociedades de acogida deben proteger la dignidad y los derechos de las personas inmigrantes y favorecer su integración; por otro, quienes llegan deben respetar las leyes del país que los acoge, valorar su patrimonio cultural y contribuir al bien común mediante su trabajo y participación social", señala.

La carta aborda también el llamado "derecho a no emigrar", recordado por Benedicto XVI, y se hace eco de las exhortaciones de obispos africanos que animan a los jóvenes a "no abandonar sus países". Este principio, señala el documento, implica "promover el desarrollo y las oportunidades en los lugares de origen para evitar migraciones forzadas por necesidad". La carta pastoral concluye con una "invitación a cristianos y a toda la sociedad" a afrontar los "desafíos" de la inmigración con "caridad, verdad y justicia".

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