Málaga.- Tribunales.- Pérez Saldaña dice que tuvo "presión política" de FARA y admite que llegó a sentir intranquilidad

Actualizado 19/05/2008 17:54:28 CET

MÁLAGA, 19 May. (EUROPA PRESS) -

El ex consejero de Asuntos Sociales Isaías Pérez Saldaña aseguró hoy que vivió una situación de "presión política" por parte de los miembros de la FARA (Federación Andaluza de Asociaciones Romaníes) en el sentido de que quisieron "conculcar las leyes establecidas democráticamente", como la de asociaciones o la del menor; sustituir a uno de los funcionarios, o "imponer asesores que fueran gitanos", y reconoció que en un momento determinado sí llegó a sentir "inseguridad e intranquilidad".

Pérez Saldaña declaró hoy como testigo ante el Tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Málaga que juzga a 15 personas relacionadas con dicho colectivo, a las que se les acusa de la presunta apropiación de 1,2 millones de euros de subvenciones oficiales, ya que para la Fiscalía fue supuestamente coaccionado y amenazado por algunos de los procesados, tras llegar éstos a la junta directiva de la Federación.

En su comparecencia de hoy, habló de "amenazas veladas" y explicó que los anteriores miembros de la directiva de FARA le dijeron que el nuevo grupo había accedido al cargo "de forma violenta", pero que no lo denunciaron por "temor". Ante esto, la Junta de Andalucía decidió no darles subvenciones durante dos años hasta que normalizaran su situación, por lo que hubo una situación de "presión política" que llegó a comentar al instructor del caso.

Esto coincidió en el tiempo con un robo ocurrido en su casa en el que le dejaron las joyas sobre la cama y con llamadas en las que se le decía "que tuviese cuidado con las decisiones que tomaba con FARA", momento en el que sí dijo sentir "inseguridad", sentimiento que también trasladó al juez por si "pudieran estar conectados" estos hechos con la situación que había con el colectivo. Dijo que "una vez recibió informaciones del juzgado, la preocupación se hizo importante".

En declaraciones a los periodistas al finalizar la declaración, precisó que en los primeros momentos no se sintió amenazado personalmente, pero apuntó que, "una vez que pude conocer que había detrás probablemente otro tipo de personas, ya sentí una situación de intranquilidad". Así, consideró que no le corresponde a él determinar esas amenazas, pero admitió haber vivido "momentos difíciles y complicados". "He manifestado que las amenazas han de ser entendidas en clave política y nunca en clave personal", insistió.

Por otro lado, el ex consejero calificó de "improcedente" la "larga espera" que tuvo hoy hasta el momento de declarar, por lo que dijo haberse sentido "mal". Explicó que fue como un ciudadano normal como testigo, pero aseguró que "nadie me ha dicho nada desde las 09.00 horas que llegué aquí, donde he estado compartiendo mucho tiempo con los propios acusados". "En cualquier caso, la justicia es ciega y en este caso la lenta justicia es la que hace que las cosas no sean justas", apostilló.

OTROS TESTIGOS.

El ex consejero declaró a pesar de que el fiscal solicitó que se pospusiera su comparecencia, así como la del funcionario, entonces jefe de Servicio de la Comunidad Gitana y la del presidente del Secretariado General Gitano, también presuntamente amenazados y coaccionados, al no estar presente uno de los acusados, José M., ingresado desde ayer tras sufrir una trombosis. No obstante, el abogado de este procesado sólo estimó necesario suspender la declaración del funcionario, que se fijó para el día 27 de mayo.

Por tanto, sí declaró por videoconferencia el presidente del Secretariado General Gitano, que mantuvo en Madrid dos reuniones con varios de los acusados, entre ellos Vicente R.A. y José M. Según explicó, éstos querían que se les transfirieran parte de los fondos europeos para gestionarlos desde FARA, lo cual "era inviable porque teníamos que gestionarlos nosotros y les dijimos que nos íbamos a implantar porque teníamos recursos", dijo.

Ante esto, según indicó, los miembros de FARA tuvieron "palabras duras sobre nuestra implantación" similares a que si lo hacían "quemarían los locales", tal y como declaró en instrucción. No obstante, apuntó a preguntas de las defensas que no sintió miedo "ni intranquilidad personal" porque nunca llegó a pensar que fueran a hacer esas cosas, aunque las expresiones "no eran halagüeñas". Por último, también declararon dos ex trabajadores de FARA que cobraban una cantidad diferente, menor, a la que aparecía en sus nóminas mensuales.

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