Publicado 12/02/2019 13:46CET

Acto simbólico en Sevilla con objetos de refugiados y salvavidas arrojados al río en defensa de los migrantes

Acto en Sevilla en favor de las personas migrantes
APDH-A

SEVILLA, 12 Feb. (EUROPA PRESS) -

Una treintena de activistas europeos procedentes de países que se encuentran en la frontera de Europa como Italia, Grecia, Croacia y España han protagonizado este martes en Sevilla, en el marco del proyecto 'The Route Of Solidarity', un acto simbólico a orillas del Guadalquivir para pedir el fin de las muertes en el Mediterráneo.

Los activistas depositaron sobre el Monumento a la Tolerancia de Chillida objetos que las personas migrantes y refugiadas abandonan en su trayecto a Europa, lanzando además al río chalecos salvavidas que no pudieron salvar la vida de las 2.275 personas que, según ACNUR, durante el año pasado murieron o desaparecieron en el Mediterráneo intentando alcanzar las costas de la UE.

Para los participantes del proyecto, "la Europa que recibió en 2012 el Premio Nobel de la Paz no puede tolerar que esta barbarie siga sucediendo en su orilla". A su juicio, "es necesario encontrar un acuerdo para detener estas muertes garantizando una efectiva actividad de búsqueda y rescate, aplicando para los países africanos la misma política de visados que tiene Europa, poniendo fin a las políticas de externalización de las fronteras, de devoluciones ilegales y de violencia policial en los espacios fronterizos".

Los activistas, que han desplegado una pancarta sobre el puente de Triana en la que se podía leer "Que no se ahogue la humanidad", consideran fundamental poner freno a la "criminalización de la solidaridad". Y es que según avisan, en los países fronterizos de la Unión Europea, las personas que dan un paso adelante en la defensa de los derechos de quienes migran están siendo "perseguidas, amenazadas, procesadas y detenidas con el objetivo de desactivar su lucha".

Por otro lado, tildan de "inaceptable" que los discursos políticos estén poniendo en riesgo la convivencia y la cohesión social, justificando y "dando alas a los ataques racistas". Es necesario, apuntan, poner fin al discurso del odio en todas sus formas, respetando la legislación que ya existe contra él y construyendo una contra narrativa que resalte las contribuciones positivas de las personas migrantes en las sociedades.

Además, los activistas piden el cierre de los centros de identificación y retención de personas refugiadas, "hoy lugares de violencia, tensión y enfermedades, donde las personas se ven privadas de libertad y hacen frente a condiciones de vida son inhumanas". En su lugar, proponen la implementación de buenas prácticas que muestran que hay un sistema alternativo de recepción e inclusión con efectos positivos tanto para las personas migrantes como para las comunidades de acogida y la creación de hogares que dignifiquen a estas personas.

Por último, los integrantes del proyecto europeo exigen "acabar con las devoluciones ilegales y el trato indigno y violento que se dispensa a las personas migrantes y refugiadas en las fronteras", a manos de los cuerpos de seguridad, con devoluciones en caliente "prohibidas", expulsiones a terceros países que no cumplen mínimamente con los derechos humanos y que contravienen la Convención de Ginebra de 1951.

Así, el grupo de activistas ha hecho un llamamiento a los eurodiputados y aquellas personas que encabezan candidaturas europeas, a que prioricen en sus agendas la garantía de los derechos humanos para todas las personas, no solo para aquellas que tienen pasaporte europeo.