Guerrero asegura en el juicio de Umax que "nunca ha colocado a nadie" cuando "tenía necesidades" en su casa

Primera sesión del juicio por los contratos fantasmas a Umax en la Audiencia
Archivo/Europa Press
Actualizado 10/01/2019 15:38:18 CET

El empresario admite haber hecho "contratos verbales" con la Dirección General de Trabajo, el primero con Guerrero

SEVILLA, 10 Ene. (EUROPA PRESS) -

El ex director general de Trabajo Francisco Javier Guerrero ha asegurado este jueves que "nunca ha colocado a nadie", cuando "tenía necesidades" en su casa porque sus hijas, sobrinos o su mujer estaban en el paro y "nunca han trabajado en la Junta".

Así lo ha señalado durante su interrogatorio en el juicio que celebra la Audiencia de Sevilla contra cinco ex altos cargos de la Junta, entre ellos dos ex directores generales --Juan Márquez y Daniel Rivera-- además de Guerrero, y el dueño de Umax Informática y Consultoría por los pagos realizados entre 2003 y 2010 por la Consejería de Empleo a esta empresa por la contratación de 44 trabajadores que "pertenecían al círculo de amigos y familiares" del propio Guerrero.

Para la Fiscalía, todos los acusados "se pusieron de acuerdo con el fin de facilitar la contratación" de Umax, "a sabiendas de que no cumplía con los requisitos legislativos requeridos para la realización de dicha contratación, creando a partir del año 2003 una estructura administrativa de personal al margen de la relación de puestos de trabajo vigente en la Dirección General de Trabajo y en las delegaciones provinciales mediante la contratación de personas que no cumplían con los requisitos para ello".

Según expone la Fiscalía en su escrito de acusación, los pagos derivados de este tipo de contratación "se realizaron bien acudiendo a procedimientos negociados sin publicidad o bien en expedientes de contratación menor en la que se giraban una serie de facturas por parte de la entidad Umax que correspondían a servicios inexistentes".

El personal contratado por Umax "prestó servicios para la antigua Consejería de Empleo, ejerciendo funciones en las sedes de varios órganos directivos y administrativos de la misma y realizando en algunos casos tareas que deberían haber sido efectuadas por personas integradas en la función pública de la Junta", según la Fiscalía, que asevera que los contratados "pertenecían al círculo de amigos y familiares" de Guerrero.

Tras concluir este jueves la declaración como acusado de Ulpiano Cuadrado, administrador único de Umax, ha sido el turno del interrogatorio de Guerrero, que se enfrenta a diez años de cárcel y 32 de inhabilitación, según la petición de la Fiscalía, por delitos de malversación, prevaricación y falsedad documental.

Guerrero ha rechazado que como director general tuviera competencias para la contratación de personal, recordando que a su llegada al cargo detectó un déficit "tremendo" de trabajadores, por eso requirió asistencia externa, en este caso, a Umax, para las delegaciones provinciales y los Centros de Mediación, Arbitraje y Conciliación (CMAC).

"NADIE ME ADVIRTIÓ DE IRREGULARIDADES"

Guerrero, como había declarado antes Ulpiano Cuadrado, trasladó en 2003 al dueño de Umax, que ya realizaba trabajos informáticos y de formación profesional ocupacional para Empleo, las "necesidades" de personal para ciertas tareas que "no podían dejar de hacerse" y le "dije las limitaciones económicas, no podía superar el 20 por ciento de beneficio para la empresa", aunque Guerrero ha precisado que las condiciones del contrato era tarea de los jefes de servicios.

En este sentido, el administrador único de Umax ha admitido que realizó "contratos verbales" con la Dirección General de Trabajo, el primero de ellos con Guerrero y después "con los técnicos", quienes le decían que es lo que tenían que hacer los trabajadores de Umax en la administración. "Una cosa es que yo te diga las necesidades que tengo y otra es que la forma administrativa sea correcta o no", según Guerrero.

El ex director general de Trabajo ha insistido en reiteradas ocasiones que "no podía imponer" a nadie en las contrataciones de Umax, tras ser preguntado tanto por la Fiscalía como por la abogada de la Junta, Victoria Gálvez, como acusación particular personada en este procedimiento.

"No he recomendado a nadie. Tenía dos hijas en paro y podía tener la habilidad de colocarlas y no lo hice", ha añadido Guerrero, que ha apostillado que "no favoreció" a nadie, pues "el primero que tenía necesidades era yo".

"Nunca supe nada de las facturas de Umax; nunca se dieron instrucciones para contratar a una empresa y no a otra; ni nunca nadie me advirtió de irregularidades con esta empresa", ha asegurado, indicando que transmitió las necesidades de personal a esta empresa porque habían hecho bien los trabajos informáticos realizados en la Consejería, eran "buenos profesionales" para poder encargarse "de otras parcelitas".

La sesión de este jueves comenzaba conociéndose la resolución por parte del tribunal de la Sección Tercera, presidida por el magistrado Ángel Márquez, de las cuestiones previas planteadas por las partes personadas, rechazándose la mayoría y excluyendo la acusación de la Junta contra Ulpiano Cuadrado por el delito contra la Hacienda Pública en la modalidad de fraude en subvenciones. El rechazo de estas cuestiones ha causado que las partes hayan formulado respetuosa protesta a la Sala.

ACUSADO POR EXIGIR "LO QUE ME DEBÍAN"

Tras esto, ha dado inicio los interrogatorios de los acusados, comenzando el empresario, quien ha admitido haber alcanzado "contratos verbales" con la Dirección General de Trabajo, si bien, ha alegado que él no tiene conocimiento de derecho administrativo y no sabía que eso era ilegal. "Nadie de la Junta me dijo que estaba haciendo las cosas mal", ha afirmado.

En ese periodo había más empresas que prestaban los mismos servicios a Empleo además de Umax, pero "el único sentado aquí --en el banquillo-- soy yo porque exigí y reclamé lo que me debían", en concreto los trabajos relativos a los años 2007 a 2010.

Cuadrado presentó entre 2011 y 2012 tres escritos a la Consejería de Empleo reclamando 1,5 millones de euros por los trabajos realizados por empleados de Umax en la Dirección General de Trabajo entre 2007 y 2010, situación que fue trasladada en julio de 2010 al ex director general de Trabajo Daniel Rivera y la ex secretaria general técnica de Empleo Lourdes Medina --acusada en este procedimiento junto al que también fuera secretario general técnico Javier Aguado--.

Éstos se "asustaron" y me dijeron que no podían seguir así, la situación "no se atenía a la ley", por lo que "al día siguiente despedí a los trabajadores", según ha declarado Cuadrado. "Si después pasaron a la extinta Fundación Faffe o al Servicio Andaluz de Empleo (SAE) lo desconozco". A este respecto y a preguntas del tribunal, Guerrero ha señalado que no puede dar explicación a la decisión de Rivera y Medina cuando "se venía pagando con religiosidad".

GUERRERO ERA UN TRABAJADOR INCANSABLE AUNQUE AHORA ES "LO PEOR"

A preguntas de la Fiscalía y la Junta, Ulpiano Cuadrado ha señalado que no existen contratos que fundamenten su reclamación, ni tampoco facturas de ese periodo porque los "técnicos no le decían ni la cuantía ni los conceptos" que había que poner en las mismas y no se los podía "inventar". Las facturas cobradas (2003-2006) contaban con todos los filtros de la fiscalización de la Junta.

Niega que Umax, ni sus otras empresas, se crearan para "hacer enredos" con la Dirección General de Trabajo, al tiempo que ha asegurado que no elegía a los trabajadores porque eran "amigos" de Guerrero, sino porque "trabajaban bien", ya que "siguen trabajando" en la administración.

Cuadrado ha defendido la figura de Guerrero. "A veces cuando pasábamos a las diez de la noche por la Dirección General de Trabajo seguía trabajando y pensábamos, este hombre se cree que va a heredar la Junta. Ahora no está en su mejor momento, pero Guerrero era un hombre que llamaba la atención --como director general--, aunque hoy es lo peor de Andalucía, España y el mundo. Era un trabajador incansable y con una capacidad de liderazgo tremenda".

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