Archivo - Detalle de las perséidas sobre el Cerro del Hierro, situado en la localidad sevillana de San Nicolás del Puerto. Imagen de archivo. - Joaquin Corchero - Europa Press - Archivo
SEVILLA 1 Ago. (EUROPA PRESS) -
La lluvia de estrellas de las Perseidas, conocida popularmente como las "Lágrimas de San Lorenzo" por su coincidencia con la festividad del mártir el 10 de agosto, es uno de los fenómenos astronómicos más esperados del verano. Cada año miles de personas buscan un lugar alejado de la contaminación lumínica para contemplar este espectáculo celeste. Pero ¿cuáles son los mejores enclaves para disfrutar de las Perseidas en Andalucía?
Según informa el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en su página web, consultada por Europa Press, en 2026 el máximo de actividad de las Perseidas se producirá durante la madrugada del 13 de agosto, entre las 4,00 y las 6,00 horas. No obstante, el organismo señala que la lluvia de meteoros mantendrá una elevada actividad entre las 23,00 horas del 12 de agosto y las 11,00 horas del día 13.
Además, este año las condiciones de observación serán especialmente favorables. La Luna alcanzará la fase de luna nueva durante la tarde del 12 de agosto, por lo que la ausencia de su brillo permitirá disfrutar de un cielo mucho más oscuro y de un mayor número de meteoros visibles.
Como curiosidad, la jornada del 12 de agosto estará marcada también por otro acontecimiento astronómico excepcional: antes de la puesta de sol se producirá un eclipse total de Sol visible desde España, convirtiendo esa fecha en una de las más destacadas del calendario astronómico de 2026.
¿CÓMO SE FORMAN LAS PERSEIDAS?
Los cometas, a medida que recorren sus órbitas alrededor del Sol, van desprendiendo gases, polvo y pequeños fragmentos rocosos que quedan distribuidos a lo largo de trayectorias muy similares a la del cometa progenitor.
Con el paso del tiempo, estos materiales forman un anillo de partículas que sigue la órbita del cometa. Cuando la Tierra, en su movimiento alrededor del Sol, atraviesa uno de estos anillos, numerosos meteoroides son capturados por su campo gravitatorio y penetran en la atmósfera terrestre a gran velocidad, dando lugar a una lluvia de meteoros.
Al atravesar la atmósfera, la intensa fricción con los gases atmosféricos provoca el calentamiento y la vaporización de estas partículas, que brillan durante una fracción de segundo y originan el fenómeno conocido popularmente como estrellas fugaces. En realidad, no se trata de estrellas, sino de diminutas partículas de polvo o roca que se vuelven incandescentes al entrar en la atmósfera.
La altitud a la que un meteoro comienza a hacerse visible depende de su velocidad de entrada, aunque normalmente el fenómeno se inicia alrededor de los 100 kilómetros de altura. El brillo y la elevada velocidad aparente de algunos meteoros pueden producir la ilusión de que se encuentran muy cerca del observador. Los meteoroides con una masa inferior a un kilogramo suelen desintegrarse por completo antes de alcanzar el suelo. En cambio, los de mayor tamaño o mayor densidad, especialmente los de composición rocosa o metálica, pueden sobrevivir parcialmente al paso por la atmósfera y llegar a la superficie terrestre. Estos fragmentos reciben el nombre de meteoritos.
Cada año, a comienzos de agosto, la Tierra cruza la órbita del cometa 109P/Swift-Tuttle, cuyo período orbital es de aproximadamente 133 años y que pasó por el perihelio por última vez en 1992. A lo largo de esa órbita permanece una enorme cantidad de partículas, muchas de ellas del tamaño de un grano de arena o incluso menores, expulsadas por el cometa durante sus sucesivos acercamientos al Sol. Cuando una de estas partículas entra en la atmósfera terrestre a gran velocidad, la fricción con el aire la calienta hasta vaporizarla a gran altura, produciendo el característico destello luminoso.
Aunque los meteoros pueden aparecer en cualquier punto del cielo, todos parecen surgir de una misma región debido a un efecto de perspectiva. Ese punto recibe el nombre de "radiante" y sirve para dar nombre a cada lluvia de estrellas. En el caso de las Perseidas, el radiante se encuentra en la constelación de Perseo, de donde procede su denominación.
¿DÓNDE VER LAS LÁGRIMAS DE SAN LORENZO?
Por su parte, la web oficial de Turismo de Andalucía, consultada por esta agencia, recoge una selección de enclaves a lo largo y ancho de la comunidad andaluza para observar el firmamento y disfrutar del fenómeno astronómico de las lágrimas de San Lorenzo.
En la provincia de Cádiz, destacan como puntos de observación la playa de Camposoto - El Castillo y el entorno natural de Sancti Petri, en Chiclana; la playa virgen de La Cortadura, en la capital; y la duna de Bolonia, situada en el Parque Natural del Estrecho.
En Málaga, se recomiendan espacios como la Sierra de las Nieves, las montañas de Málaga, la playa de Cabopino en Marbella y la Sierra de Almijara y Tejeda, todos ellos con buenas condiciones para la contemplación del cielo nocturno. Las tierras granadinas ofrece también varios enclaves destacados, como Sierra Nevada, la playa de La Herradura en la Costa Tropical y la comarca de La Alpujarra.
En la provincia de Almería, la playa de Mónsul, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, y el Desierto de Tabernas figuran entre los lugares recomendados para la observación de este fenómeno. Asimismo, en Huelva, la Playa del Rompeculos es uno de los espacios señalados, mientras que en Sevilla, la Sierra Norte se presenta como una de las zonas más adecuadas para la observación astronómica.
En las tierras cordobesas, destacan la Reserva Starlight de Los Pedroches, el Destino Starlight Valle del Alto Guadiato y el municipio de Fuente-Tójar como lugares idóneos para contemplar las Perseidas. Por último, en la provincia de Jaén, figuran como enclaves recomendados la Reserva Starlight de Sierra Morena y los municipios de Aldeaquemada, Valdepeñas de Jaén y Alcalá la Real.