PP tacha de "cheque en blanco" la propuesta de convenio del Ayuntamiento de Úbeda con la Casa Ducal de Medinaceli

San Juanito
EUROPA PRESS/ARCHIVO
Publicado 11/01/2019 11:32:07CET

ÚBEDA (JAÉN), 11 Ene. (EUROPA PRESS) -

El presidente del PP en Úbeda, Gerardo Ruiz, ha tachado de "cheque en blanco" la propuesta de convenio entre el Ayuntamiento de Úbeda y la Casa Ducal de Medinaceli centrado en la rehabilitación del conjunto monumental de El Salvador. El dirigente popular ha indicado que "ninguna de las bondades que vende" la alcaldesa de Úbeda, Antonia Olivares (PSOE), "quedan recogidas de forma específica en este documento".

Según se informó desde el consistorio ubetense el convenio contempla que la Casa Ducal de Medinaceli traslade de forma permanente al San Juanito de Miguel Ángel a la ciudad. No obstante, Gerardo Ruiz ha puesto el acento en que "ni la llegada ni la estancia del San Juanito en Úbeda, ni la colección de arte de la Casa Ducal de Medinaceli vienen recogidos de forma expresa en este convenio".

Para Ruiz, "esta propuesta de borrador de convenio no es equitativo; es una hipoteca para el Ayuntamiento y para todos los ubetenses". Uno de los principales reclamos del convenio se centra en la llegada y permanencia en Úbeda de la imagen del San Juanito, atribuida a Miguel Ángel. En este punto, el presidente del PP de Úbeda ha aclarado que la citada imagen tan sólo se nombra "una vez" en el borrador para explicar el compromiso de la Casa Ducal a rehabilitar la parte del hospital de los Honrados Viejos para crear un espacio museístico para acoger a San Juan Bautista Niño.

Para Ruiz, la "nula concreción" del convenio "ofrece la posibilidad a la Fundación de que traiga la imagen un día, una semana o una estancia temporal", aunque la Casa Ducal "si apunta fino" cuando emite obligaciones al Ayuntamiento ya que "con este borrador esta alcaldesa nos está sentenciado a asumir muchas obligaciones y ningún derecho".

RENUNCIA A 700.000 EUROS

Además, a través de un comunicado, ha alertado de que el convenio, entre otros puntos, supone renunciar a los 700.000 euros a pagar por la Casa Ducal tras la sentencia derivada de un convenio anterior de 1986, en concepto de las obras realizadas en su día en la Casa Palacio.

En su opinión, un convenio que aborda las permutas de uso y de construcción de estos dos importantes inmuebles durante 85 años, "no puede reducirse a nueve páginas". "Es un documento de tal importancia, que debe recoger claramente los compromisos que asume cada parte; no se puede dejar nada a la buena voluntad, que es lo que está haciendo esta alcaldesa con tal de ponerse la medalla a tres meses de unas elecciones".

En esta línea, el popular ha criticado que "el único compromiso que asume la Fundación Casa Ducal con el Ayuntamiento son las plantas de boj para hacer el jardín y, parece ser, que a esta alcaldesa le parece suficiente y maravilloso; no lo entendemos".

Ruiz ha instado a la alcaldesa a que exija a la Fundación Casa Ducal que, en caso de que el San Juanito sea trasladado a otros puntos para su lógica exposición temporal, "sea de obligado cumplimiento el traslado de esas fechas al Ayuntamiento, al igual que la administración tiene que hacer otro tanto para el uso de las logias".

Además, defiende la idea de instar a la Casa Ducal que cada vez que la imagen sea trasladada a cualquier museo del mundo, la Fundación "esté obligada a vincular al San Juanito con la ciudad de Úbeda". También entre la batería de propuestas consideran importante la apertura del museo de forma gratuita para los ubetenses una vez en semana; la especificación de cómo será el concurso para la explotación del espacio museístico; y qué parte de los beneficios de su explotación sean destinados a la rehabilitación del patrimonio de la ciudad.

LA ESCULTURA

El conocido como San Juanito, de 130 centímetros, es obra de juventud de Miguel Ángel, anterior a la Piedad del Vaticano y a los frescos de la Capilla Sixtina, y fue donada por el duque de Florencia, Cosmé I de Medici, a Francisco de los Cobos. Éste la envió a España, a su villa de Sabiote, y posteriormente pasó a enriquecer, tras su muerte, la capilla sepulcral del Salvador de Úbeda que mandó construir en su ciudad natal.

Estuvo expuesta hasta 1936 en un nicho cerca del retablo mayor de madera dorada realizado por Alonso de Berruguete, también gravemente dañado a comienzos de la Guerra Civil, cuando sufrió desperfectos que destruyeron gran parte de la misma: quedó reducida a fragmentos y la cabeza fue quemada. De hecho, sólo se pudieron recoger 14 fragmentos, equivalente al 40 por ciento de su volumen original.

La Fundación Casa Ducal de Medinaceli encargó su restauración al Opificio delle Pietre Dure Florencia, un proceso que comenzó en 1994. Para su intervención, se utilizaron métodos novedosos, como el láser para limpiar la superficie negra y abrasada de la cabeza o la reconstrucción virtual en 3-D de la escultura completa basándose en fotografías tomadas poco antes de su destrucción.

Una vez montada la estatua con los fragmentos originales de mármol, se integraron las partes perdidas, realizadas con fibra de vidrio y luego estucadas, entonadas con témpera y selladas con cera y barniz; también se usaron imanes para juntar los diversos trozos. La escultura recuperada en 2013 para una exposición pública en Florencia. Dos años más tarde sería cuando estuvo en el Museo del Prado. Asimismo, en 2018 ha estado en Japón desde junio a septiembre para una exposición. Ahora permanece en Madrid sin ser expuesta a la espera de un enclave definitivo.

Al volver de Bolonia a Florencia, en 1495, el primer encargo de Miguel Ángel fue una estatua en mármol de un San Giovannino hecha para Lorenzo di Pierfrancesco de Médicis (primo de Lorenzo el Magnífico). Sin embargo, en lugar de seguir el modelo del San Juan Bautista de Donatello como hacían los demás escultores florentinos, representó a un santo más joven, como un niño de unos seis o siete años.

La escultura sigue el ejemplo de la escultura helenística griega y apoya la pierna izquierda sobre una roca, que dobla ligeramente, con los brazos doblados, la cabeza ligeramente inclinada y el cuerpo desnudo cubierto por un vellocino.

Contador