Archivo - Audiencia Provincial de Sevilla. - EUROPA PRESS - Archivo
SEVILLA 3 Mar. (EUROPA PRESS) -
El acusado de "dedicarse a la adquisición de sustancias químicas precursoras de explosivos y otros productos químicos para elaborar de manera artesanal mezclas explosivas, incendiarias y pirotécnicas, careciendo de las autorizaciones y licencias necesarias" ha reconocido los hechos este martes, 3 de marzo, ante el tribunal y ha aceptado dos años de cárcel y cuatro de suspensión de condena.
"No sabía lo que hacía, estaba completamente obsesionado con el tema de la pirotecnia y me dio por comprar cosas, pero mi intención nunca ha sido la de realizar ningún acto vandálico. Era una obsesión. Pero me gustaría dejar claro que, en ningún momento, mi intención era hacer daño", ha expresado el encausado en declaraciones a medios tras conocer la resolución.
El investigado se enfrentaba inicialmente a una petición fiscal de cinco años de prisión por un presunto delito de tenencia o depósito de explosivos, si bien las partes han alcanzado un acuerdo por el que se ha tenido en cuenta una circunstancia atenuante de dilaciones indebidas y otra de anomalía psíquica, esta última relacionada con los "rasgos disfuncionales de personalidad de carácter obsesivo" que apreciaba la Fiscalía en su escrito de conclusiones provisionales y que "afectaban su capacidad volitiva". La sentencia ha sido leída en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla.
"Lo compré a un hombre en Rusia que me dijo que no había ningún problema. Así, adquirí productos para la fabricación de cohetes. Ya no me gusta, pero antes era aficionado. Lo típico, tirar en Navidad cohetes. Quería guardarlo todo porque tenía una obsesión con guardar cosas. Llegué a gastarme miles de euros", ha enmarcado.
Asimismo, ha querido incidir en que no conocía la magnitud de los hechos. "Como consejo, me gustaría decir a la gente que tenga cuidado. Mi problema fue que, durante la pandemia, encerrados, comencé a mirar vídeos sobre esto. No conocía la gravedad de la situación. En Internet hay absolutamente todo tipo de vídeos, de la fabricación de este tipo de artefactos, por ejemplo. Si queremos usar este tipo de utensilios, debemos hacerlo con responsabilidad y comprar en tiendas oficiales".
Según el escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Público, consultado por Europa Press, los días 5 y 22 de julio "fueron detectados en el aeropuerto de Madrid-Barajas dos paquetes de 18 y 16 kilogramos de peso respectivamente, siendo el destinatario de los mismos el acusado, el cual los había comprado por Internet, conteniendo los referidos paquetes lo que resultó tras ser objeto de análisis por el laboratorio de Aduanas del aeropuerto nitrato de celilosa, clorato potásico y nitrato potásico".
Esto son "sustancias que mezcladas entre sí sirven para la valoración de explosivos y de pólvora". Así, "tras constatar que no se trataba de sustancias estupefacientes, los referidos paquetes fueron enviados a su destino, el domicilio del acusado".
Tras este hallazgo, prosigue, "comenzó una investigación por la Guardia Civil y se pudo constatar que entre noviembre de 2020 y abril de 2021 el acusado hizo a la misma empresa rusa hasta cuatro pedidos online que fueron remitidos a su domicilio antes indicado, así como el 21 de julio de 2021 recibió en su lugar de trabajo otro paquete adquirido online por una empresa de pirotecnia, que contenía carbón vegetal molino y refinado", esta última una sustancia que "sirve también para la elaboración de pólvora, interesándose también el acusado en la adquisición en esta empresa de nitrato potásico, también utilizado para la elaboración de pólvora, sin que se tenga constancia de que llegara a adquirir el referido nitrato potásico a la indicada mercantil".
Así, el 31 de agosto de 2021 fueron incautadas en una entrada y registro en el domicilio del acusado diversas sustancias, entre las que se encuentran 5,7 kilogramos de mezcla explosiva, en este caso pólvora, ya elaborada, 43 artefactos explosivos de elaboración artesanal ya terminados, 19 rollos de mecha y 10 mechas artesanales sueltas, 700 cerillas eléctricas y 28,3 kilogramos de precursores de explosivos restringidos.
También fueron hallados 19 kilogramos de diversos productos, entre ellos químicos para la fabricación de explosivos, 126 tacos de mezcla explosiva prensada para artefactos explosivos, manuales y anotaciones manuscritas para la fabricación de mezclas explosivas y pirotécnicas, diversa maquinaria, así como herramientas y elementos para la manipulación de mezclas explosivas, entre otros elementos tecnológicos.
Acto seguido, durante la inspección del vehículo del acusado, fueron hallados en el maletero, según la Fiscalía, siete artefactos explosivos de elaboración artesanal, tres mazos de mecha detonadora de color rojo y una carcasa de cartón para utilizar como mortero para el lanzamiento de artefactos explosivos o pirotécnicos.
Según el Ministerio Público, la pólvora empleada "había sido fabricada artesanalmente por el acusado" y la misma "estaba destinada a la fabricación de distintos artefactos explosivos y pirotécnicos como los que fueron intervenidos ya terminados". Sobre las mechas y detonadores, enmarca que "los mismos estarían destinados a la fabricación artesanal de artefactos explosivos o pirotécnicos como los que fueron intervenidos al acusado, los cuales estaban dotados de mechas de iguales características".
Entre otros asuntos, el Ministerio enmarca que fueron halladas carcasas o envases cilíndricos que "eran utilizados por el acusado para la fabricación de artefactos caseros introduciendo la mezcla explosiva en los mismos y un sistema de iniciación, que a su vez se correspondía con los rollos de mechas incautados", algo similar para los tubos de cartón, que se usaban para "introducir en ellos la mezcla explosiva que después prensaría con la prensa hidráulica", al igual que el resto de envases esféricos de plástico.
Por su parte, también se encontraron documentos referentes a los envíos de paquetes cuyo destinatario era el acusado, los cuáles se corresponden con los detenidos en el aeropuerto Madrid-Barajas. Asimismo, fueron detectados una tarjeta de memoria con una carpeta con el nombre 'Pólvoras' con "imágenes del acusado desde el año 2018 manipulando distintos tipos de petardos y cohetes de fabricación casera en la vía pública, con una especie de tutorial realizado por el acusado hablando de los diferentes tipos de mechas, existiendo asimismo en la referida carpeta otros tutoriales para la elaboración de dichos artefactos y una imagen con los grados de concentración y composición de la mezcla para elaborar pólvora".
También fue detectado un ordenador portátil en el que "había diferentes correos electrónicos del acusado, referentes a la compra y envíos de paquetes antes aludidos, otras compras y envíos a distintas empresas de nitrato potásico, nitrato de celulosa, perclorato de potasio, apreciándose también que en la carpeta de webs favoritas se encontraban aquellas relacionadas con la fabricación de artificios pirotécnicos, existiendo también una carpeta con el nombre 'Pen', conteniendo varios manuales para la fabricación artesanal de diferentes armas de fuego".
De igual forma, se constató que en el teléfono móvil había "numerosos sms, correos electrónicos, fotografías y vídeos relacionados con los precursores y sustancias incendiarias, explosivas y pirotécnicas referidas".
Tal y como consta en el mencionado escrito, los hechos son constitutivos de un delito de tenencia o depósito de explosivos, por los que responde el encausado en concepto de autor, con atenuante de anomalía o alteración psíquica, por el que impone al mismo cinco años de prisión.