Asociación Micológica Hispalense 'Muscaria' advierte de que "algunas setas destruyen el hígado o los riñones"

Andalucía es la región europea con mayor diversidad de especies de setas, trufas, hongos y mohos, con más de 3.800

'Amanita phalloides', una de las especies mortales
Dpto. Biología Vegetal y Ecología de la US
Europa Press Andalucía
Actualizado: sábado, 5 diciembre 2009 12:30

SEVILLA, 5 Dic. (EUROPA PRESS) -

La Asociación Micológica Hispalense 'Muscaria' advirtió hoy de que el envenenamiento causado por algunas especies de setas, como la 'Amatoxinas' destruye el hígado, mientras que otros --causado por el género 'Cortinarius'-- destruyen los riñones, lo que hace necesarios los trasplantes de dichos órganos".

Como medida de prevención, la presidenta de la asociación, Patricia Siljestrom, en declaraciones a Europa Press, aconsejó que en la temporada de recolección de setas que ha comenzado en noviembre y se prolonga hasta mayo-junio, "se deben recoger con quien conozca el tema, porque las comestibles se confunden fácilmente con las tóxicas, de manera que algunas de éstas últimas pueden llegar a ocasionar la muerte a quien las consuma".

En este sentido, al tener en cuenta las consecuencias del consumo, "una seta toxica puede causar multitud de fallos orgánicos, dependiendo del tipo de toxina que lleven", según informó a Europa Press el secretario de la asociación y profesor de Botánica de la Universidad de Sevilla (US), Pablo García Murillo, quien explicó que "el problema de las setas más toxicas, es que los síntomas pueden tardar más de seis horas en aparecer, y cuando estos aparecen la toxina ya ha sido asimilada por el organismo, teniendo a veces efectos irreversibles".

Del mismo modo, el profesor de la US alertó de que "hay envenenamientos que afectan las fibras musculares --'rabdomiolisis'--, que pueden llegar a ser mortales si afectan al corazón, otras setas ocasionan un síndrome sudoríparo y otras generan una intoxicación neurológica que se caracteriza por mareos y/o alucinaciones".

Además, "las setas con consecuencias más leves se quedan en un simple susto o deshidratación por vómitos y diarreas", dijo García, quien añadió que "hay setas que no son tóxicas, pero presentan reacciones de intolerancia en ciertas personas, tales como urticarias o diarrea", por lo que "en todos estos casos hay que acudir a médicos expertos en intoxicaciones de setas, como el doctor Josep Piqueras, del Hospital Vall d'Hebron".

Por ello, la presidenta de la asociación pidió que "se deben recolectar sólo las setas que se van a identificar o que se van a comer, el resto es conveniente dejarlas en su sitio, ya que cumplen una función importante en los ecosistemas, incluso las más tóxicas". De modo que, "hay que arrancarlas siempre enteras, nunca cortarlas, porque se puede quedar dentro del suelo una parte importante para su identificación, como es la volva", precisó.

Una vez recogido el espécimen, "si se va a estudiar, se envuelve cuidadosamente en papel de aluminio o periódico para transportarlo", indicó Siljestrom, quien declaró que "si se está seguro de que la especie es comestible, se corta la base del pie con tierra antes de guardarla en la cesta, que es donde deben transportarse siempre --nada de bolsas de plástico--".

En cuanto a la zona donde se localizan las setas, la presidenta de la asociación manifestó que "las comestibles crecen junto a las tóxicas y comparten hábitat con frecuencia". Así, "la única forma de distinguirlas es conociéndolas bien mediante el estudio de sus características, por lo que es recomendable recoger setas con alguien que tenga conocimientos sobre el tema, sino puede que la persona en cuestión llegue a coger una seta tóxica, que le ocasione graves síntomas", avisó.

"PRUDENCIA EN EL CONSUMO"

Por otra parte, Siljestrom señaló que "algunas setas comestibles, caso del 'shii-take', se aconsejan para potenciar el sistema inmunológico, aunque este es un tema que se estudia en la actualidad". Pero en general, "el resto de las setas comestibles se recomiendan por su gran contenido en fibra dietética, por no contener colesterol, ser pobres en sodio y dar mucho sabor a los platos". Aun así, "las setas contienen 'quitina', que no es digerible por nuestro organismo, por lo que hay que ser muy prudentes en la cantidad consumida, así como comerlas siempre en pequeña cantidad, sobre todo si es la primera vez", recomendó.

Desde un punto de vista gastronómico, "algunas especies de setas pueden conservarse secas durante mucho tiempo, potenciando además su sabor al rehidratarse", concretó Siljestrom, al tiempo que explicó que "también se conservan a mas corto plazo congeladas, en salmuera o en vinagre, entre otras formas". Además, "hace poco se patentó una forma de conservar las setas por 'liofilizacion', de forma que muchas especies se mantienen gran tiempo como recién cogidas, siendo de gran utilidad didáctica para exposiciones o museos", describió.

UNAS 30 ESPECIES COMESTIBLES Y 20 TÓXICAS

Hay en torno a unas 900 especies de setas, unas 30 comestibles y 20 tóxicas, en las sierras del norte de las provincias de Cádiz --en Ubrique o Cortes de la Frontera--, Huelva --Aracena-- y Sevilla --Constantina o La Puebla de Cazalla--, según la Asociación Micológica Hispalense 'Muscaria'. Además, existen más de 3.800 especies entre setas, hongos, trufas y mohos, según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), lo cual sitúa a Andalucía como la región europea con mayor diversidad de especies.

Al respecto, el profesor de la Hispalense explicó que "las setas se encuentran en ecosistemas muy diferentes, dado que pueden ser 'saprofitas' --crecer sobre madera muerta--, 'parásitas' --crecen alimentándose de un ser vivo-- o 'micorrizar' a un vegetal, en simbiosis con él". Por tanto, "pueden encontrarse en dehesas, pinares, castañares, prados e incluso, en dunas, turberas o cultivos de eucaliptos". Si bien, "las setas de mayor valor culinario se suelen encontrar en ecosistemas más estructurados como encinares alcornocales o pinares".

"Las setas cumplen la función de reciclar la materia orgánica muerta en la naturaleza y reducirla a sus componentes básicos nutrientes que pueden ser utilizados de nuevo por la vegetación", según apuntó García, para quien "las setas son prácticamente los únicos organismos que descomponen la 'lignina', sustancia que forma la madera, y la celulosa", por lo que avisó de que "sin la actividad de los hongos, las hojas y restos de vegetales se acumularían e impedirían que los ecosistemas funcionaran".

En otro orden de cosas, la asociación organiza conferencias y excursiones micológicas a distintos puntos de las sierras gaditanas, onubenses y sevillanas.

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