Publicado 30/08/2025 11:09

Experta resalta la "calidad de vida" que aporta la intervención asistida con animales a personas con autismo

Carolina Duarte, en su ponencia sobre TEA e intervención asistida con animales.
Carolina Duarte, en su ponencia sobre TEA e intervención asistida con animales. - UNIA

BAEZA (JAÉN), 30 (EUROPA PRESS)

La psicóloga sanitaria Carolina Duarte ha puesto de relieve la "calidad de vida" que la intervención asistida con animales aporta a las personas con autismo, con múltiples mejoras en su día a día.

Así lo ha indicado en una entrevista a Europa Press en Baeza (Jaén), donde ha participado como ponente en el encuentro 'Antrozoología: Beneficios de la interacción humano-animal', dentro de los Cursos de Verano de la Sede Antonio Machado la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA).

Ha explicado que los trastornos del neurodesarrollo y, concretamente el trastorno del espectro autista (TEA), tienen una gran variabilidad tanto en las características personales como en el gusto hacia los animales.

"Introducir un animal dentro de una terapia convencional mejora la interacción social y las habilidades comunicativas de niños con TEA, niños neurotípicos, sus cuidadores y profesores", ha señalado Duarte, en alusión a investigaciones realizadas en este ámbito.

Al respecto, ha afirmado que "les aporta calidad de vida". "Les aporta tener actividades placenteras con otras personas. Incluso, reduce el estrés, no solamente en estos niños sino también en sus familias como cuidadores", ha apuntado.

La psicóloga, que ha impartido la ponencia 'Animales en el espectro: Mecanismos explicativos de los efectos de la interacciones humano animal en el autismo', ha destacado que "el animal --ya sea un caballo o un perro--, al no ser verbal, implica que puedan experimentar mucho más porque no tienen la carga del lenguaje ni de inferir conocimientos abstractos".

Ha añadido que hay una tendencia "más fuerte" a antropomorfizar animales en lugar de objetos y personas, lo que implica el poder de experimentar el mundo a través de ellos. Además, en este tipo de terapias intervienen mecanismos de procesamiento visual de los estímulos animales.

"Para ellos es más fácil procesar estímulos altamente sociales que vienen de los animales como la cara, lo que les daría la posibilidad de tener más clave social, de tener contacto comunicativo e interacción social", ha comentado.

En todo caso, ha subrayado que no se puede olvidar que las personas autistas sí quieren estar con personas, tener amigos y estar en el mundo. "Lo que pasa que el mundo es extremadamente social y complejo, por lo que los animales son una forma más sencilla de experimentar ciertos procesos naturales", ha matizado la psicóloga.

Aunque no se han realizado estudios concretos sobre el tiempo de terapia que es necesario, ha apuntado que "sí que se ven algunos resultados relativamente rápidos". En este punto, ha considerado que "lo interesante es que no nos podemos quedar solamente ahí, ya que es una intervención que tiene que generalizarse en día a día, ahí está el quid de la cuestión".

Con respecto a los recursos para estas terapias, ha dicho que, normalmente, "se hacen a través de asociaciones de intervención asistida con animales que ya cuentan con su propia financiación o a través de centros educativos, asociaciones específicas de autismo".

"El problema es que cuando se acaba esa financiación, se acaban las terapias y a lo mejor estás en una parte interesante del proceso donde estás empezando a ver resultados", ha lamentado.

EVALUACIÓN

Por otro lado, ha resaltado que, previamente, se lleva a cabo una prueba para valorar y evaluar la idoneidad de esa intervención para la persona, de modo que el papel del experto en intervenciones asistidas con animales es crucial durante todo el proceso.

"Tenemos que saber muchísimo de autismo --en el caso que se trabaje con autismo--, porque primero hay que hacer una valoración no solamente de la persona sino de si tiene miedo o no, cómo va a reaccionar con el perro, qué tipo de perro necesitamos para trabajar --la personalidad y actitudes del animal-- para que sea el tratamiento sea placentero para ambos", ha reflexionado.

En la misma línea, ha mencionado que los perros tienen una forma de interacción "bivalente"; es decir, a los niños autistas por características específicas del trastorno, les llama la atención los perros, pero cuando el animal hace algún movimiento, como acercarse a saludar, les asusta porque es un estímulo que no pueden controlar.

"Es importante también conocer el perfil sensorial de la persona, si le puede molestar que el perro se mueva muy rápido y el tacto, entre otros aspectos. Todo eso hay que saberlo de antemano para saber si es idóneo o no porque al final es una intervención realizada por un profesional", ha declarado.

Tras indicar que este proceso de valoración puede llevar dos o tres sesiones de observación con el animal, Duarte ha destacado que también es esencial el guía canino, que sepa leer señales en el animal de posibles estrés o incomodidad, porque las personas con TEA pueden tener estereotipias --gestuales o vocales-- y puede causar malestar en él.

"Es un proceso que conlleva tiempo, dinero, ganas y mucha especialización, porque te tienes que especializar en dos campos. Tienes que saber tanto como lo haría cualquier profesional de autismo y también tienes que saber de antrozoología, del comportamiento de los animales, lo que te puede aportar además de trabajar en equipo", ha detallado.

PROFESIONALIZACIÓN

Al respecto, ha defendido la necesidad de una mayor profesionalización, puesto que, si no se hace bien, se puede provocar el efecto contrario al buscado y ser dañino, con consecuencias como fobia a los perros por parte quien está recibiendo la terapia.

"El número de personas que toman esta terapia esta creciendo. Hay diferentes tipos de intervención que se llevan a cabo en diferentes contextos como el hospital, donde los tiempos de espera pueden ser estresantes para las personas con autismo, y en colegios entre otros", ha declarado.

Por último, ha hecho hincapié en la importancia de la financiación para que, "realmente, tenga un impacto a largo plazo" y sea generalizable, en tanto se requiere un número de sesiones no estipuladas que necesitan presupuesto.

"En el campo del autismo tenemos muchas carencias en diferentes niveles como el laboral, de inserción laboral en colegios y en educación. También es muy importante seguir investigando para saber si esto funciona, por qué funciona y qué cosas de la relación entre los animales y las personas con TEA pueden darnos luz en cuanto a ciertas características del trastornos que no sabíamos hasta ahora. Porque, si no, al final, se queda en algo anecdótico", ha concluido Duarte.

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