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El consejero de Medio Ambiente y Turismo, Luis Biendicho. - EUROPA PRESS.
ZARAGOZA 21 Sep. (EUROPA PRESS) -
El consejero de Medio Ambiente y Turismo del Gobierno de Aragón, Luis Biendicho, ha apostado este lunes por "la gestión forestal preventiva", implicando a agricultores, ganaderos y cazadores, así como la autoprotección en el medio natural y mejorar los medios humanos y materiales del operativo de extinción para luchar contra el fuego.
Ha presentado el balance de la campaña de máxima activación por incendios forestales de 2026. Entre el 12 de junio y el 13 de septiembre se registraron 244 siniestros, frente a los 149 de media histórica para este periodo, y 35.675 hectáreas de superficie forestal afectada, frente a las 3.089,81 hectáreas de media. El total, sumando superficie forestal y agrícola alcanza las 44.193 hectáreas.
Luis Biendicho ha estado acompañado por la directora general de Gestión Forestal, Ana Oliván; y la Jefa de Servicio, Maribel Ureta, han presentado este balance, coincidiendo con el final del periodo de máxima activación de medios del dispositivo INFOAR.
En este periodo se produjeron cinco grandes incendios forestales, frente a uno de media histórica. "Ha sido un verano extraordinariamente duro y los datos lo reflejan, pero este balance no puede limitarse a contar incendios y hectáreas. Tiene que servir para sacar conclusiones y tomar decisiones", ha señalado Biendicho, que también ha agradecido el trabajo de todos los profesionales que han participado en el operativo, desde las brigadas forestales y los Agentes para la Protección de la Naturaleza hasta técnicos, conductores, centros de coordinación, Protección Civil, servicios sanitarios, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, UME y dispositivos de otras comunidades autónomas.
UN VERANO MUY EXIGENTE
Las condiciones meteorológicas han sido uno de los elementos que han condicionado la campaña. Durante el verano, el nivel de riesgo de incendios alcanzó el nivel rojo o rojo plus en alguna zona de Aragón durante el 75% de los días.
El riesgo muy alto se mantuvo desde mediados de junio durante prácticamente toda la campaña. Estas condiciones propiciaron una muy alta disponibilidad de la vegetación a arder durante buena parte de la campaña.
"Las condiciones meteorológicas han sido exigentes, pero no existe una única explicación para entender el comportamiento de los incendios. También importan las condiciones del territorio, la continuidad de la vegetación, la carga de combustible, los accesos y las infraestructuras de prevención", ha explicado la directora general de Gestión Forestal, Ana Oliván.
"La campaña de máxima activación partía de un invierno y de un inicio de primavera muy húmeda y muy lluviosa, y siguió una segunda parte de la primavera y un verano que ha sido extremadamente seco y cálido, con variables de temperatura superiores y constantes a 30 grados, con vientos también variables y superiores a 30 kilómetros hora y con una gran sequedad del suelo, con índices de humedad inferiores a 30, que además tenían una muy escasa recuperación nocturna", ha expuesto Biendicho.
"La peculiaridad de nuestro territorio, la gran extensión de la superficie forestal a gestionar y la estructura de nuestro medio rural, con numerosos núcleos escasamente poblados y con muchas explotaciones agroganaderas diseminadas por el territorio" obligan a intensificar no solo las labores de extinción, sino también "la gestión forestal preventiva", ha continuado el consejero.
Ha abogado por "ordenar el monte" y "devolver la presencia del hombre en el monte", con medidas como controlar la continuidad de la vegetación, mejorar los accesos, mantener las infraestructuras de protección y, en especial, "facilitar la actividad humana en el monte".
Una de las claves es el aprovechamiento de la madera, generar un mercado de la madera, ha enfatizado, también "recuperar nuestros pueblos" e implicar en la lucha contra el fuego a los agricultores, ganaderos y cazadores.
"La prevención también consiste en concienciar y en exigir responsabilidad, en ejercitar la solidaridad colectiva, ya que una imprudencia o un daño intencionado puede acabar convirtiéndose en una emergencia".
Biendicho ha realzado "la magnífica coordinación" entre las distintas Administraciones este verano y la profesionalidad de todos sus componentes.
"El objetivo de la extinción, que es la protección de la integridad de las personas y de la defensa de los bienes, de las infraestructuras y de nuestro patrimonio, ha sido cumplido con creces pese a absoluta dificultad".
CAUSAS
En cuanto a las causas, los rayos fueron responsables del 45,9% de los siniestros registrados durante el periodo de máxima activación, con 112 incendios, mientras que los accidentes representaron el 25%.
Dentro de los accidentes y negligencias, los motores y máquinas constituyeron la principal casuística, con 43 siniestros. "La prevención también consiste en concienciar y exigir responsabilidad. Una imprudencia puede acabar convirtiéndose en una emergencia y, cuando un incendio es provocado deliberadamente, la respuesta debe ser proporcional a la gravedad del daño causado", ha indicado Biendicho.
CINCO GRANDES INCENDIOS FORESTALES
Los cinco GIF registrados durante la campaña fueron los de Alcampell, Leciñena, Orés, Ejulve y Las Peñas de Riglos. El incendio de Las Peñas de Riglos afectó a 16.521,92 hectáreas forestales, de las que 14.453,12 eran superficie arbolada. Fue el de mayor superficie seguido del de Orés, con 11.319 hectáreas.
Precisamente, Las Peñas de Riglos representa uno de los mejores ejemplos de la complejidad alcanzada por algunos incendios este verano. En una misma jornada llegaron a intervenir hasta 34 medios aéreos y cerca de 500 efectivos terrestres. El incendio afectó durante su evolución a 20 núcleos habitados, además de infraestructuras, un camping y los monasterios Viejo y Nuevo de San Juan de la Peña, con una afección aproximada a 1.046 personas.
La extinción en Las Peñas de Riglos, 34 días después, quedó además marcada por el fallecimiento del cabo de la UME Javier García Sancho durante las labores vinculadas al incendio.
PREVENCIÓN Y GESTIÓN DE MONTE
El balance de la campaña lleva al Departamento de Medio Ambiente y Turismo del Gobierno de Aragón a reforzar su apuesta por una política forestal basada en la prevención durante todo el año y en la gestión activa del monte.
En este sentido, el Departamento desde ya impulsa actuaciones destinadas a reducir la carga de combustible y mejorar la capacidad de respuesta ante los incendios, mediante trabajos selvícolas, limpieza de montes, mantenimiento de pistas y accesos, cortafuegos, fajas de protección, puntos de agua y anillos perimetrales alrededor de los núcleos de población.
Dentro de esta estrategia se encuentra el Plan de Impulso de Aprovechamientos de Madera y de Intervenciones Selvícolas en Aragón, cuyo objetivo es aumentar la superficie gestionada y extender los tratamientos selvícolas a aquellas zonas donde el aprovechamiento comercial no resulte viable. El borrador del Presupuesto de 2027 contempla una ampliación de la dotación y el objetivo anunciado por el Gobierno de Aragón es alcanzar los 6,5 millones de euros anuales.
REFUERZO DE INFOAR
El Gobierno de Aragón, tras el compromiso presupuestario y el esfuerzo de los Departamentos de Hacienda y Medio Ambiente y Turismo, también ha anunciado un refuerzo de los medios.
La planificación contempla más de 51 millones de euros adicionales. Recoge la incorporación de cuatro helicópteros pesados, dos aviones anfibios, seis autobombas, tres máquinas pesadas y hasta 215 efectivos adicionales en los próximos ejercicios.