Publicado 21/11/2020 14:04CET

El nuevo arzobispo de Zaragoza ofrece "esperanza", "escucha" y colaboración "para construir una sociedad más justa"

El hasta ahora obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, moseñor Carlos Escribano Subías, durante el acto de toma de posesión como Arzobispo de Zaragoza, en la Basílica del Pilar de Zaragoza.
El hasta ahora obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, moseñor Carlos Escribano Subías, durante el acto de toma de posesión como Arzobispo de Zaragoza, en la Basílica del Pilar de Zaragoza. - Fabián Simón - Europa Press

ZARAGOZA, 21 Nov. (EUROPA PRESS) -

El nuevo arzobispo de Zaragoza, monseñor Carlos Escribano, ha ofrecido "esperanza", "escucha" y colaboración "para construir una sociedad más justa". "Nos encontramos ante unas circunstancias que nos desconciertan y que pueden engendrar en nosotros desaliento y desesperanza", pero también que mueven "a buscar respuestas", donde las circunstancias "se nos pueden presentar como parte de la solución".

Monseñor Escribano se ha pronunciado así durante la homilía de su toma de posesión, acto que ha tenido lugar tras ser nombrado arzobispo de Zaragoza por el papa Francisco el pasado 6 de octubre. Con 56 años, es el arzobispo número 101 de esta diócesis.

Según ha explicado, regresa a Zaragoza donde aprendió a ser sacerdote --fue párroco en el Sagrado Corazón y de Santa Engracia--, tras diez años de haber sido obispo en las Diócesis de Teruel y Albarracín y la de Calahorra y La Calzada-Logroño.

Monseñor Escribano se ha referido a la "secular" devoción mariana a la Virgen del Pilar, que según la tradición se hizo presente en carne mortal a orillas del Ebro, cuando el apóstol Santiago atravesaba un momento de "decaimiento de los ánimos", circunstancia que, "salvando las distancias, también nosotros vivimos" a causa de la "dolorosa" crisis provocada por la pandemia del coronavirus.

El nuevo arzobispo ha rezado por los fallecidos, sus familias, los enfermos y convalecientes de la COVID-19, "por aquellos que la están combatiendo y por todos los que están sufriendo las consecuencias por la crisis económica, social y laboral que de ella se deriva".

"Son muchos los rostros de la pobreza que se muestran hoy en nuestra sociedad" y por eso ha transmitido un "abrazo fraterno y solidario" a los enfermos, "a los que os sentís solos, a los que estáis lejos de los vuestros, a los inmigrantes, a los encarcelados, a los que padecéis en vuestra persona y en vuestra familia el zarpazo de la actual crisis", ha manifestado.

ABRAZAR LAS CIRCUNSTANCIAS

El arzobispo de Zaragoza ha abogado por aprender a "abrazar las circunstancias" porque solo acogiéndolas se puede descubrir la verdad de la propia vida y por eso ha apelado a la esperanza y a "transformar los conflictos en ocasiones de crecimiento, proponiendo la perspectiva de la reconciliación".

Igualmente, ha comunicado su propósito de ponerse "a la escucha" porque la "fuerza del amor" debe traducirse "en una actitud de servicio constante" a la Iglesia de Zaragoza, a los pobres y a la sociedad aragonesa.

"Quiero tender la mano en esta mañana a las autoridades aquí presentes y a las instituciones que representan" para "colaborar en construir una sociedad más justa, conforme a la dignidad de la persona, buscando múltiples fórmulas de colaboración y entendimiento en busca del bien común de toda la sociedad", ha dicho Monseñor Escribano.

Asimismo, ha expresado su certeza de que la Iglesia "aporta mucho en la construcción social: los valores del Evangelio, la visión trascendente de la persona humana, el compromiso solidario con los necesitados o la gran herencia cultural que nuestra fe nos ha legado a lo largo de los siglos y que nos permite entender plenamente nuestro presente, no pueden, no deben quedar relegados en estos momentos de la historia de nuestra nación".

A los sacerdotes de la Iglesia de Zaragoza les ha manifestado su deseo "estrecha colaboración", ha pedido el apoyo de los religiosos y también de los fieles laicos, movimientos, asociaciones, cofradías o hermandades, a quienes participan activamente en las parroquias, a las familias y a los jóvenes. "Os necesito a todos, con ilusión renovada", ha remarcado el prelado.

Por otra parte, ha agradecido al santo padre Francisco la confianza depositada en él, así como la cercanía de su antecesor, monseñor Vicente Jiménez, "ayudándome estas semanas a sentirme de nuevo en casa con sus actitudes y con sus palabras". Ha aprovechado para dirigirse a su madre y familia para darles las gracias "por compartir conmigo la vida y la fe".

CEREMONIA

Monseñor Escribano ha llegado sobre las 10.15 horas a la catedral de la Seo acompañado del Nuncio Apostólico en España, monseñor Bernardito Auza, y de su predecesor y Administrador Apostólico hasta su toma de posesión, monseñor Vicente Jiménez. A las puertas del templo, ha sido presentado al Ayuntamiento de Zaragoza, al Cabildo Metropolitano y al Colegio de Consultores.

En el interior, tras adorar el lignum crucis y rociar con agua bendita a los presentes, ha visitado la capilla del Santísimo, tras lo que la comitiva se ha dirigido al altar mayor, donde, de rodillas, ante la cruz y los evangelios, ha jurado y prometido "guardar la inmunidad de la Iglesia cesaraugustana y mantener y defender los privilegios, la libertad, los estatutos, la bula de unión, los acuerdos y las costumbres de dicha iglesia", para, seguidamente, rezar la oración de los santos Valero y Vicente.

Desde allí, se ha dirigido hacia la Basílica del Pilar. Antes de entrar, ha saludado a los medios de comunicación, a quienes ha dicho estar "muy contento e muy ilusionado", a pesar de las dificultades: "Llevo en el corazón a las víctimas de la COVID-19 y a la gente que lo está combatiendo", ha afirmado.

Ya en el interior, ha acudido a la Santa Capilla, donde ha rezado ante la Virgen. Le ha seguido el acto de inicio del ministerio pastoral, una misa en la que se ha producido la toma de posesión. En primer lugar, el administrador apostólico, monseñor Jiménez, le ha dado la bienvenida a una diócesis que es el "corazón mariano de España".

Después, el Nuncio Apostólico, monseñor Bernardito Auza, ha agradecido la "fiel entrega" de monseñor Jiménez en esta diócesis durante seis años, y al nuevo arzobispo le ha animado a ser "padre cercano", "mano amiga tendida", "especialmente para los más pobres y débiles", al compromiso con una Iglesia "en estado de misión permanente" y "testigo del amor".

Tras estas palabras, ha mandado enseñar y leer la bula por la que el Papa le nombra arzobispo de Zaragoza y monseñor Escribano, tras recibir los signos episcopales de la mitra y el báculo, se ha sentado en la sede arzobispal y se ha producido el aplauso de los asistentes, el toque de campanas y del órgano.

SALUD

Ya como arzobispo, ha recibido el saludo de una representación de la diócesis. En concreto, del deán del Cabildo, Joaquín Aguilar; del vicario general, Manuel Almor, del sacerdote más joven de la diócesis, Galo Oria, del matrimonio delegado episcopal de Familia y Vida, Paqui Querol y Esteban Luzón, de la visitadora provincial de la Hijas de la Caridad, sor Juana María Belzunegui, de la auxiliar parroquial, sor Peregrina, de la delegada de Pastoral Juvenil, Noelia Ventura, y del seminarista, Jorge Gracia.

A partir de ese momento, se ha desarrollado la misa que, debido a la limitación de aforo por la pandemia, ha contado con 300 plazas ocupadas por representantes de institucionales y de la diócesis, presbiterio, órganos consultivos --consejos de economía y de pastoral--, de la vida consagrada, fundaciones canónicas y de la curia.

Los asistentes no han podido cantar, pero se ha contado con tres solistas que han observado las medidas de prevención sanitaria frente a la COVID-19, y con el organista titular, Juan San Martín.

Al acto han acudido los arzobispos eméritos de Zaragoza, Vicente Jiménez y Manuel Ureña, y junto a ellos otros 14 obispos, todos los , más cuatro obispos auxiliares, así como representantes de la Nunciatura, de la Conferencia Episcopal Española y de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño.

Igualmente, han participado el subdelegado del Gobierno en Zaragoza, Fernando Beltrán, el consejero de Agricultura del Ejecutivo aragonés, Joaquín Olona, el vicepresidente de las Cortes autonómicas, Ramiro Domínguez, el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, la vicealcaldesa de Zaragoza, Sara Fernández, y otras autoridades civiles y militares.

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