Publicado 23/06/2020 13:54:17 +02:00CET

El presidente de la Cámara de España en Reino Unido prevé aranceles a la agroalimentación y componentes del automóvil

Aeropuerto de Londres Heathrow, British Airways
Aeropuerto de Londres Heathrow, British Airways - EUROPA PRESS - Archivo

ZARAGOZA, 23 Jun. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Cámara de Comercio de España en el Reino Unido, Eduardo Barrachina, ha alertado de la posibilidad de que aquel país imponga aranceles a productos de la UE en el acuerdo que está negociando con Bruselas para concluir el proceso del Brexit, cuya fecha límite es el próximo 31 de diciembre, que gravarían "bastante" los bienes agroalimentarios --del 4 al 8 por ciento-- y los componentes de la industria del automóvil --el 10 por ciento--, lo que afecta directamente a Aragón.

Ha protagonizado una nueva edición -telemática-- del Foro de la Asociación de Directivos y Ejecutivos de Aragón (ADEA), que ha presentado su presidente, Salvador Arenere, con el título 'Relaciones bilaterales España-Reino unidos: A vueltas con el Brexit".

El ponente se ha dirigido a los empresarios aragoneses para pedir que "no se miren en el vecino y analicen su exposición al Reino Unido, qué clase de servicios prestan o qué bienes exportan" porque el Brexit "va a afectar a todos de modo distinto".

Barrachina ha avanzado que "las empresas exportadoras tendrán que adaptar su estrategia según el acuerdo final, si hay acuerdo", insistiendo en que "va a haber barreras, es casi imposible que no vaya a haber fricciones, incluso dentro de un acuerdo de libre comercio podrá haber barreras no arancelarias", como la exigencia de certificados, formularios y otros requisitos administrativos. Ha advertido de que el proceso del Brexit "siempre toma muchas rutas en el último minuto".

También podría haber cambios en logística y transporte, lo que repercutiría sobre las empresas aragonesas de agroalimentación y bienes perecederos por los retrasos, mientras que en el caso de la automoción el 'stock' británico de componentes alcanza solo 36 horas.

"No hay que desesperar, tenemos instrumentos, instituciones como las Cámaras, una sociedad civil más viva que nunca", ha resaltado Barrachina, quien ha añadido que el Brexit "no va a más, no va a menos".

INCERTIDUMBRE

Tras dejar claro que "nadie conoce las claves" del Brexit, ha llamado la atención sobre "la incertidumbre económica y política" de este proceso para las empresas españolas desde que el 23 de junio de 2016 la propuesta de salida de la UE venciera en un referéndum que inició el proceso hasta llegar al momento actual, con un presidente, Boris Johnson, que cuenta con un férreo apoyo de todo su Gobierno, el Parlamento británico y el Partido Conservador.

"Las relaciones son excelentes", ha subrayado Barrachina, quien ha insistido en que el Brexit influirá de forma "desigual" a las empresas españolas y ha recalcado que no es un fenómeno, sino un proceso que ocasionará al Reino Unidos pagos a la UE hasta 2060. El momento actual es de transición, ya que se sigue aplicando la normativa comunitaria, a lo que se suma el "parón" de las negociaciones por la pandemia de la COVID-19.

Uno de los riesgos de las relaciones con la UE es que el 31 de diciembre no se haya cerrado el nuevo marco regulatorio de relaciones comerciales, ya que en caso contrario se aplicarán las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), un escenario que "nadie quiere" y que hay que evitar, ha dicho, "entre todos", aunque Barrachina contempla "que quizá no tengamos acuerdo a final de año".

El ponente ha destacado que, hasta ahora, ha perjudicado más a la economía británica la COVID-19 que el Brexit, aumentando la deuda pública hasta el 100,9 por ciento del PIB en mayo, cuando en las mismas fechas del año pasado era del 80,4 por ciento.

La mayor parte de las inversiones españolas en el Reino Unido --80.000 millones de forma directa-- se encuentran en los sectores de los servicios financieros, las telecomunicaciones, el comercio, la electricidad, los seguros y las infraestructuras.

"Las empresas no se están yendo", ha apuntado Barrachina, quien ha indicado que la Cámara de Comercio no ha notado una salida de sociedades, ni patronos ni socios empresariales. Además, en los últimos dos años las empresas españolas han adquirido un total de 25 firmas británicas.

Hay poco tiempo para firmar el acuerdo, seis meses, ha continuado el presidente de la Cámara, quien ha subrayado que ambas partes, Reino Unido y UE, se comprometen pero no se obligan a suscribirlo. Ahora se ha abierto un periodo de "postureo político, propio de cualquier negociación compleja" y en las próximas semana habrá cierta "escenificación política".

Eduardo Barrachina ha reconocido que "existen muchas reservas en el lado europeo y la UE ha sido muy clara" en asuntos como la posible desregulación de los ámbitos de la competencia, las ayudas públicas o el medio ambiente, lo que podría atraer a muchas empresas del continente, frente a lo que Bruselas quiere garantizar un marco que asegure que las empresas tienen "las mismas oportunidades" en el Reino Unido y la UE.

Esto conlleva la armonización normativa, que evitaría que "de la noche a la mañana el Reino Unido se convierta en un mercado que, por su cercanía, sea una competencia frente a la que los países de la UE no puedan hacer nada" por ser más estricta la normativa comunitaria.

Ahí entra la posibilidad de que la UE grave con aranceles algunos productos británicos "a modo de penalización", ha expuesto Eduardo Barrachina, quien ha planteado la posibilidad de que se alcance "un acuerdo de mínimos, que aborde los bienes y las exportaciones y deje para más tarde la pesca, la agricultura o los servicios".

También se debe fijar un marco para garantizar la equivalencia de los servicios financieros, otro aspecto clave, ya que el 77 por ciento de este ámbito se presta a la UE desde Londres. "En teoría será fácil", ha conjeturado, aunque tras el primer acuerdo, "gradualmente se irá produciendo esa divergencia".

En cuanto a los derechos de los ciudadanos y los trabajadores, ha recordado que en el Reino Unidos residen unos 180.000 españoles y en España más de 300.000 británicos, aunque en los próximos años el régimen de migración a aquel país "será muy distinto" de forma que los trabajadores españoles no tendrán prioridad sobre los no comunitarios y "tendremos que acostumbrarnos a esa falta de prioridad", teniendo prevalencia los profesionales más cualificados, como hace ya Australia.

Por su parte, el presidente de ADEA, Salvador Arenere, ha llamado la atención sobre el proteccionismo y ha recalcado que cualquier inversor exige estabilidad política y seguridad jurídica, matizando que "se esá creando una posición en el Reino Unido muy favorable a la inversión aunque haya aranceles".

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