ZARAGOZA 18 Jul. (EUROPA PRESS) -
La Policía Local de Zaragoza ha inmovilizado 103 ciclomotores y ha cursado 111 denuncias desde que en mayo se inició la campaña de seguridad vial específica para estos vehículos. Desde esa fecha y hasta finales de junio se han realizado 168 mediciones y se seguirán intensificando las medidas de control hasta finales de septiembre.
La campaña, que ha puesto en marcha la Concejalía de la Policía Local, es una acción más de las iniciativas para mejorar los índices de seguridad vial de conductores y peatones. "Se trata de un trabajo mantenido en el que se combina la formación, la información y la sanción con un único objetivo, el de reducir sustancialmente los siniestros de circulación que se producen en las calles de nuestra ciudad", explica el primer Teniente de Alcalde y Delegado de la Policía Local, Carlos Pérez.
Las medidas que se dirigen a los usuarios de los ciclomotores se realizan de manera especial en el periodo estival, ya que es la época del año en la que más se utiliza este medio de transporte, sobre todo por los jóvenes. De hecho, para poder conducir un ciclomotor sólo es preciso haber cumplido los 14 años y estar en posesión de la preceptiva licencia.
RUIDO Y TRUCAJE
Los agentes controlan especialmente que los conductores de los ciclomotores lleven el casco de protección debidamente colocado y que sus vehículos no sean muy ruidosos cuando circulan, no pueden superar los 78 decibelios. En las mediciones, los ciclomotores que rebasan este límite entre los 2 y los 6 decibelios son multados, pero la sanción no conlleva la inmovilización de su vehículo. Desde mayo se han dado ocho casos con estas características.
La inmovilización sí se produce de manera automática cuando el número de decibelios rebasa el límite permitido en más de seis. Las 103 inmovilizaciones que se han practicado desde el 20 de mayo suponen, además de la multa, una denuncia a la Jefatura Superior de Tráfico si se corrobora que el exceso de ruido va acompañado de una alteración de las características del ciclomotor.
El trucaje más habitual al que se someten estos vehículos de una cilindrada máxima de 49 centímetros cúbicos supone un cambio del tubo de escape, de los topes de velocidad e incluso del carburador. De esta manera, el ruido es más potente y la velocidad que, a su salida de fábrica no debe superar los 45 kilómetros por hora, puede llegar a duplicarse.
Con estas nuevas características, y en caso de accidente, los ciclomotores no tienen capacidad suficiente para realizar un frenado eficaz y pierden suspensión y estabilidad. "Una caída en estas circunstancias es más grave y el conductor termina produciéndose heridas más considerables. Por eso, se trata de hábitos y conductas que debemos desterrar entre todos", apostilló Carlos Pérez.
CONTROLES
En los 103 casos en los que se ha producido una inmovilización, el conductor no puede circular hasta que no ha subsanado las deficiencias observadas. Se ve obligado a trasladar su ciclomotor al taller con una grúa u otro vehículo que permita la retirada del ciclomotor sin producir contaminación acústica.
A los 15 días de producirse la acción de los agentes, los conductores deben pasar de nuevo un control ante la Policía Local para corroborar que se han corregido los problemas.
Paralelamente al desarrollo de esta campaña, se lleva adelante otra dirigida a los peatones para tratar de concienciar la necesidad de atravesar las calles por los pasos semaforizados y siempre y cuando las señales luminosas lo permitan.
Las campañas contra el exceso de velocidad, la ingesta de alcohol antes de conducir y sobre la obligatoriedad de utilizar el casco cuando se circula en motos y motocicletas son permanentes durante todo el año.