Archivo - La vicealcaldesa de Gijón y concejala de Economía, Empleo, Turismo e Innovación, Ángela Pumariega. - EUROPA PRESS - Archivo
GIJÓN, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -
El Consistorio gijonés, a instancias de la Concejalía de Economía, Empleo, Turismo e Innovación, ha presentado cuatro alegaciones al proyecto de decreto por el que el Gobierno del Principado de Asturias pretende aprobar un nuevo reglamento regulador de la actividad de guía de turismo.
Según una nota de prensa del Ayuntamiento de Gijón, las propuestas municipales tienen como objetivo mejorar la calidad de los servicios turísticos, garantizar que la nueva normativa responda a las necesidades reales del sector y preservar las competencias de los municipios en la gestión de sus espacios y recursos.
Una de las principales alegaciones se refiere a los requisitos lingüísticos que el Principado pretende establecer para obtener la habilitación profesional como guía turístico.
El proyecto exige acreditar conocimientos de castellano y de una segunda lengua con un nivel mínimo B2, pero permite que este segundo requisito se cumpla indistintamente mediante un idioma extranjero, el asturiano o el gallego-asturiano/eonaviego.
El Ayuntamiento, en este caso, considera que esta equiparación no responde a las necesidades profesionales de una actividad cuya finalidad es atender a quienes visitan Asturias.
Por ello, propone que la segunda lengua exigida sea un idioma extranjero cuya relevancia esté justificada por la demanda turística, mientras que el conocimiento del asturiano o del gallego-asturiano/eonaviego pueda acreditarse como una competencia adicional en la habilitación profesional.
La vicealcaldesa y responsable del área municipal de Turismo, Ángela Pumariega, ha explicado que "no estamos cuestionando en absoluto el valor del asturiano como parte de nuestro patrimonio cultural, que debemos proteger y promocionar".
"Lo que defendemos es que los requisitos para ejercer una profesión deben responder a las necesidades reales de esa actividad", ha aclarado, ante de remarcar que un guía turístico necesita poder comunicarse con las personas que visitan la ciudad, y Asturias, especialmente con quienes llegan de otros países.
Pumariega ha recordado que Francia y Alemania figuran entre los principales mercados internacionales del turismo asturiano y que el inglés constituye una herramienta fundamental para comunicarse con visitantes de numerosas procedencias.
"Si queremos seguir avanzando hacia un turismo de mayor calidad, más competitivo y con mayor proyección internacional, tenemos que facilitar que nuestros profesionales dispongan de las herramientas necesarias para ofrecer el mejor servicio", ha apuntado.
Pumariega ha insistido en que el conocimiento del asturiano "aporta un valor cultural indudable, pero no puede sustituir al de un idioma extranjero cuando hablamos de atender al turismo internacional".
"La promoción de nuestra lengua y nuestras tradiciones es perfectamente compatible con la profesionalización del sector turístico", ha indicado.
Otra de las alegaciones municipales se refiere al tamaño máximo de los grupos turísticos. El proyecto autonómico establece un límite general de 30 personas por guía, una medida que el Ayuntamiento considera "adecuada", pero reclama que se reconozca expresamente la capacidad de los municipios para fijar límites inferiores en determinados espacios cuando existan razones justificadas de seguridad, movilidad, convivencia ciudadana o protección del patrimonio.
En este sentido, el Ayuntamiento de Gijón defiende que las administraciones locales son las que mejor conocen las características de sus calles, plazas, conjuntos históricos y recursos turísticos, por lo que deben disponer de herramientas para adaptar la regulación a las particularidades de cada entorno.
Asimismo, Gijón solicita modificar el artículo que reconoce a los guías turísticos el derecho de acceso gratuito a museos y otros recursos cuando resulte necesario para desarrollar su actividad o actualizar sus conocimientos.
Sin cuestionar la conveniencia de facilitar el trabajo de estos profesionales, el Ayuntamiento entiende que corresponde a los titulares o gestores de cada recurso, sean administraciones públicas o propietarios privados, determinar sus condiciones de acceso y las posibles gratuidades.
La cuarta alegación plantea la necesidad de evaluar adecuadamente el impacto económico de las nuevas condiciones de prestación de las visitas guiadas, especialmente sobre los profesionales autónomos y las pequeñas empresas.
El proyecto contempla la prohibición de dispositivos de amplificación sonora colectiva, lo que puede hacer necesaria su sustitución por sistemas de audioguiado individualizado para mantener la calidad de las explicaciones.
Aunque el Ayuntamiento valora estos sistemas por sus ventajas para la atención al visitante y la convivencia ciudadana, advierte de que su adquisición y mantenimiento pueden representar inversiones de varios miles de euros para determinados profesionales y empresas.
Por este motivo, pide que la memoria económica del decreto cuantifique estos costes, evalúe también los efectos de la reducción del tamaño de los grupos y estudie posibles medidas de apoyo, financiación o equipamiento compartido, además de establecer plazos de adaptación adecuados.
Pumariega ha destacado, al tiempo, que "la mejora de la calidad turística no puede hacerse de espaldas a los profesionales que prestan estos servicios, ni imponiéndoles nuevas cargas económicas sin evaluar previamente sus consecuencias".
Con todo, el Ayuntamiento de Gijón ha dicho compartir el objetivo de avanzar en la profesionalización y la calidad de los servicios turísticos, "pero creemos que cualquier nueva regulación debe elaborarse con criterios prácticos, respetando las competencias municipales y teniendo en cuenta la realidad del sector".