OVIEDO, 16 Abr. (EUROPA PRESS) -
El Palacio de la Presidencia del Principado de Asturias ha acogido este miércoles el acto conmemorativo del 40º aniversario de la reforma de su sede, culminada en 1986, y ha contado con la presencia de los arquitectos Fernando Anclares y Nieves Ruiz, así como del expresidente Pedro de Silva --que intervino como portavoz de los expresidentes--, y del presidente Adrián Barbón.
Adrián Barbón ha arrancado su intervención valorando la oportunidad de celebrar esta efeméride, pese a la posible "chocante" idea de conmemorar el aniversario de un edificio. El presidente ha defendido que el conocimiento de la historia institucional es requisito para su aprecio y ha puesto como ejemplo otras fechas ya recuperadas, como el Día de Asturias, y la efeméride del 45 aniversario de la aprobación del Estatuto de Autonomía, que se cumplirá en diciembre de este año.
El presidente ha alabado la discreción y la austeridad del edificio, sin ostentaciones "presuntuosas", ni en la fachada ni en el interior, y ha valorado que mantiene, cuatro décadas después, "casi la misma esencia" que el día de su inauguración. Ha destacado, asimismo, la cercanía y la vinculación a la ciudad, con ventanas de escucha a la calle y un pasadizo que une físicamente la sede del Gobierno con la Junta General del Principado, lo que confirma la configuración de una democracia parlamentaria conectada institucionalmente.
Barbón ha expresado su deseo de que el palacio "rompa con el silencio" de sus muros y revele algunas de las historias compartidas por estos años: los primeros Consejos de Gobierno, los debates sobre el turismo rural, la reconversión industrial, las crisis de gobierno o las ampliaciones de competencias en educación y sanidad, así como la planificación de grandes inversiones. Ha insistido en que el edificio "no solo es un contenedor de obras de arte, sino también de parte de la historia reciente de Asturias".
Pedro de Silva ha señalado que la conmemoración es "pertinente" porque el edificio "ha salido bien", tanto en términos simbólicos como funcionales. Ha enumerado tres designios que, a su juicio, guiaron la decisión de ubicar en este inmueble la sede de la Presidencia: dignidad, funcionalidad y austeridad, resaltando que el edificio debía representar la dignidad de la institución que encarna la voluntad popular y que, al mismo tiempo, debía ser útil para la tarea de gobierno y coherente con la vocación de autonomía austera que acompañó a la comunidad autónoma desde su nacimiento.
El expresidente ha recordado que la planta baja se reservó a la Presidencia, mientras que los pisos superiores se distribuyeron entre servicios vinculados al Gobierno, la Consejería de la Presidencia y la de Economía y Hacienda, lo que favoreció una "compacidad" funcional, esencial para la gobernanza. También ha reconocido la labor del consejero de la Presidencia Bernardo Fernández, calificando su minuciosidad y trabajo como clave para que la reforma y el uso posterior del edificio alcanzaran "el resultado correcto".
Silva ha aludido, además, a la figura de Rafael Fernández, presidente de la primera etapa preautonómica y autonómica, que impulsó la compra del edificio antes de la llegada del primer presidente surgido de unas elecciones, Pedro de Silva, y ha subrayado que, sin esa decisión previa, no se estaría celebrando hoy el 40 aniversario de un edificio plenamente identificado con la Presidencia.
Los arquitectos Anclares y Ruiz han subrayado la larga trayectoria del inmueble, construido hace más de cien años, y han recordado que ha sobrevivido a sus primeros constructores y a usos variados: administrativos, de vivienda y almacenamiento. Han destacado su carácter "robusto y fiable", así como su capacidad para adaptarse a nuevas necesidades de uso sin perder la solidez de su estructura de sillares de piedra artificial de tipo areniscoso, con fachadas posteriormente unificadas mediante anodización y pintado para simular juntas.
Anclares y Ruiz han explicado que el edificio, que fue testigo de acontecimientos como la lucha de octubre de 1934, se ha reinventado con la reforma interior emprendida hace 40 años, que transformó el antiguo uso financiero en sede adecuada para el Gobierno regional y otros servicios de la Administración autonómica, conservando la dignidad formal del edificio pero adecuándolo a la funcionalidad moderna.