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OVIEDO 5 Mar. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de la Universidad de Oviedo han identificado en la sangre un microRNA que actúa como indicador de la adaptación del organismo al entrenamiento en deportistas olímpicos. El estudio, realizado durante un año olímpico, demuestra el potencial de estos biomarcadores para mejorar el seguimiento del alto rendimiento.
El trabajo, publicado en 'Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports', ha sido liderado por el grupo de investigación Intervenciones Traslacionales para la Salud de la Universidad de Oviedo, adscrito al Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA), en colaboración con la Universidad de Birmingham y la Unidad Regional de Medicina Deportiva del Principado de Asturias.
El estudio se desarrolló con la colaboración y consentimiento del entrenador de la Real Federación Española de Piragüismo, Miguel García, y los piragüistas integrantes del equipo nacional español masculino durante la temporada previa al evento olímpico.
Los deportistas se sometieron a analíticas y pruebas máximas de evaluación de su capacidad aeróbica en dos momentos de la temporada, separados por un periodo de entrenamiento con alto componente de desarrollo aeróbico. Se recogieron muestras de sangre antes y después de cada prueba. En dichas muestras, se analizó un panel extenso de 752 microRNA, lo que permitió estudiar de manera detallada el perfil de respuesta aguda de los microRNA plasmáticos en función del estado de entrenamiento.
"Los microRNA circulantes en sangre parecen constituir un mecanismo de comunicación entre los diferentes tejidos corporales. Por eso, analizar un vasto perfil de microRNA en medallistas olímpicos nos permite profundizar en los mecanismos biológicos que sustentan la respuesta global al ejercicio y entender mejor cómo el organismo se adapta a las cargas de entrenamiento en el deporte de élite", señala David Fernández Vivero, primer autor del estudio e investigador predoctoral Severo Ochoa en la Universidad de Oviedo.
Por su parte, el médico responsable de la Unidad Regional de Medicina Deportiva del Principado de Asturias, Nicolás Terrados, subraya que "este trabajo demuestra que es posible integrar investigación molecular de vanguardia en la planificación real del alto rendimiento, sin interferir en la preparación deportiva, y en el conocimiento del efecto del ejercicio físico en el organismo, generando conocimiento aplicable directamente al seguimiento de la salud del deportista".
El estudio se apoya en el análisis de los microRNA, pequeñas moléculas de RNA cuyo descubrimiento fue reconocido con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2024. Su conocimiento ha permitido desarrollar nuevas aplicaciones en medicina y deporte, como las que ahora impulsa este trabajo. Los microRNA actúan como un interruptor de alta definición que ayuda al organismo a controlar qué genes se activan y cuáles se reprimen en cada momento.
PERFILES MOLECULARES DISTINTOS SEGÚN EL ESTADO DE FORMA
El estudio reveló que la respuesta de los microRNA al ejercicio agudo máximo no se mantiene fija, sino que depende del estado de entrenamiento, incluso en personas ya altamente entrenadas, como los piragüistas de élite que participaron en este estudio. De hecho, se observaron diferentes perfiles de microRNA en reposo, entre antes y después del periodo de entrenamiento, así como una respuesta diferente a ambas pruebas de esfuerzo.
Entre todos los microRNA analizados, el miR-223-3p destacó como el único que aumentó de forma significativa en respuesta a ambas pruebas de esfuerzo máximas, aunque la magnitud del cambio fue significativamente mayor después del periodo de entrenamiento, mientras su concentración en reposo se redujo con el entrenamiento. "Identificar biomarcadores moleculares sensibles al entrenamiento, como el miR-223-3p, nos acerca a una monitorización más precisa y personalizada en deportistas de élite", explican Manuel Fernández-Sanjurjo y Eduardo Iglesias-Gutiérrez, coordinadores del estudio y profesores de Fisiología en la Universidad de Oviedo.
EL MIR-223-3P, UN POSIBLE REGULADOR DE ADAPTACIÓN CARDÍACA
"Aparte de su valor como biomarcador, intentamos conocer, mediante diversas capas de herramientas bioinformáticas, en cuáles de los múltiples procesos biológicos implicados en la adaptación y respuesta al ejercicio podría estar implicado el miR-223-3p", añaden.
Estos análisis funcionales asociaron el miR-223-3p con procesos vinculados a la regulación de la contracción cardíaca en estructuras clave para el control del ritmo cardíaco. Por ello, estos resultados apuntan a que el miR-223-3p podría desempeñar un papel relevante en la adaptación y respuesta del corazón al ejercicio de alta intensidad, lo que ayudaría a una correcta prescripción de ejercicio para la salud.
Los autores subrayan que, aunque los resultados son prometedores, el reducido número de participantes, todos varones, constituyen limitaciones importantes que deberá abordarse en futuros trabajos. No obstante, el estudio proporciona una base sólida para nuevas investigaciones en deportistas de alto rendimiento y refuerza el potencial de los microRNA circulantes como herramientas para monitorizar la adaptación fisiológica durante una temporada olímpica.