'El Prado Extendido' crece en Asturias: cuatro nuevas obras en el Museo de Bellas Artes

El director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado, Alfonso Palacio, y el conservador de Arte Antiguo del Museo de Bellas Artes de Asturias, Gabino Busto, ante obra de Dionisio Fierros
El director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado, Alfonso Palacio, y el conservador de Arte Antiguo del Museo de Bellas Artes de Asturias, Gabino Busto, ante obra de Dionisio Fierros - EUROPA PRESS
Europa Press Asturias
Actualizado: viernes, 21 febrero 2025 13:58

   OVIEDO, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -

   El Museo de Bellas Artes de Asturias refuerza su colección pictórica del siglo XIX con la cesión de cuatro nuevas obras a través del programa 'El Prado Extendido', con el que se consolida una relación histórica que queda reflejada en 59 obras depositadas, 53 pinturas y 6 esculturas.

Se trata de 'Retrato de niña con rosas (1834)', de Antonio María Esquivel; 'Majas en el balcón (1862)', de Eugenio Lucas Velázquez; 'La fuente, cuadro de costumbres de las cercanías de Santiago de Galicia (1864)', de Dionisio Fierros; y 'La celda prioral del Monasterio de El Escorial (1864)', de Eduardo Rosales.

   El museo nacional busca a través de este programa reforzar su relación "paritaria" con el resto de museos del estado, según ha explicado en la presentación el actual director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado y anterior director del Bellas Artes, Alfonso Palacio.

   Asimismo, Palacio ha incidido en la voluntad del Museo del Prado de avanzar en los próximos meses en nuevas vías de colaboración dentro del programa para desarrollar también actuaciones educativas y estancias de formación.

   Estas incorporaciones, cedidas a la colección permanente del Bellas Artes como depósito de cinco años renovables, han sido explicadas este viernes por el conservador de Arte Antiguo del Museo de Bellas Artes de Asturias, Gabino Busto, que se encarga también del proceso de transición hasta la renovación en la dirección del museo asturiano.

   Se trata, según ha dicho, de unas aportaciones "muy relevantes", tres enmarcadas en el Romanticismo y otra en el Realismo, que permiten cubrir "lagunas" en la colección del siglo XIX. "Un depósito importante", afirma, que consolida al Museo de Bellas Artes de Asturias como un "pequeño Prado".

LAS OBRAS

- 'Retrato de niña con rosas (1834)', de Antonio María Esquivel: Sobresaliente retrato con el que visitantes podrán seguir las líneas maestras de este artista sevillano, que trazó dentro de un género en el que los niños fueron modelos frecuentes que supo captar de forma excepcional. La obra representa una niña, vestida de azul, que porta en la cabeza dos lazos rojos que hacen juego con los que embellecen las mangas de su vestido. En la mano derecha sujeta un ramillete de flores rosas, blancas y amarillas, mientras que con la izquierda se apoya en una pilastra. Destaca el cuidado con el que Esquivel trabaja los tejidos, así como el rostro de la pequeña y el entorno paisajístico, de gran delicadeza.

- 'Majas en el balcón (1862), de Eugenio Lucas Velázquez: Representación de una joven tocando una guitarra, vestida con un llamativo vestido de seda y tocada con una mantilla, flanqueada por otra mujer que mira directamente al espectador portando en su mano izquierda un libro abierto. En la parte derecha de la composición se sitúa un grupo de mujeres que generan un juego direccional entre los personajes del cuadro y el espectador. En esta obra como en toda la producción del artista, que también fue un destacado retratista, se reflejan conceptos románticos junto a escenas populares.

- 'La fuente, cuadro de costumbres de las cercanías de Santiago de Galicia (1864)', del asturiano Dionisio Fierros: Pintura costumbrista, romántica, con plasmación idílica del pueblo gallego. Se advierte una atmósfera cálida en la que se capta la esencia del norte de España como uno de los primeros creadores en poner el foco de atención en regiones como Galicia y Asturias.

- 'La celda prioral del Monasterio de El Escorial (1864), de Eduardo Rosales: Obra de uno de los creadores más importantes de su tiempo, muestra un interior arquitectónico, sin presencia humana, en el que diferentes elementos marcan la horizontalidad, dejando en el lateral derecho una puerta abierta con la que se abre el espacio no representado, expandiendo y aligerando la composición.

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