Sandel apela a la conciencia ciudadana "en un momento en el que la democracia se enfrenta a tiempos oscuros"

Michael J. Sandel, premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2018
DAMIÁN ARIENZA - EUROPA PRESS
Actualizado 19/10/2018 19:22:15 CET

OVIEDO, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

El filósofo Michael J. Sandel, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2018, ha apelado este viernes a la conciencia y responsabilidad para que los ciudadanos, "independientemente de sus antecedentes o circunstancias sociales", se hagan "preguntas difíciles sobre cómo debemos convivir en un momento en el que la democracia se enfrenta a tiempos oscuros".

Hacer estas preguntas es, según ha indicado durante su discurso en la ceremonia de entrega de los galardones, "nuestra mayor esperanza para arreglar el mundo en el que vivimos". Su labor precisamente está comprometida con esta idea recuperada del proyecto del filósofo griego Sócrates.

Para Sandel, la filosofía tiene un "carácter ineludible" y "arroja luz" sobre la vida cotidiana, perteneciendo no solo a las aulas, sino a la "plaza pública" en la que los ciudadanos "deliberan sobre el bien común".

Ha reconocido que en sus inicios, antes de dedicarse de lleno a la filosofía, trataba de decidirse entre dedicarse a la economía o la filosofía. Así, ha explicado que había empezado un trabajo sobre la economía del bienestar y sobre si la preocupación por la igualdad podía incluirse en la función del bienestar social, o si la igualdad era un ideal moral independiente que los modelos económicos no podían captar.

Finalmente, ha admitido que se dejó "seducir" por la filosofía, algo de lo que a día de hoy no se ha "recuperado". "Hoy, ese documento sobre la igualdad y la función del bienestar social está aún sin terminar, en mi desván", ha subrayado.

RECONOCE EL "PROYECTO ESPAÑOL DE MEMORIA Y RECONCILIACIÓN"

Sandel se ha mostrado "profundamente agradecido" por el galardón que ha recibido, afirmando que tiene para él "un significado especial" por sus vínculos familiares con España, unos lazos que se remontan a más de 500 años.

Así ha explicado que su mujer, Kiku Adatto es una judía sefardí cuya familia tiene sus orígenes en Sevilla. Su familia fue expulsada en 1492 por la Inquisición, pero siempre ha mantenido una fuerte vinculación con España.

Tanto es así que su esposa, su cuñado y sus hijos han solicitado la ciudadanía española después de que en 2015 el Gobierno español aprobase una ley que ofrecía la ciudadanía a los judíos sefardíes que pudieron demostrar su vínculo con aquéllos expulsados en 1492. "Si todo va bien", ha dicho, "se convertirán en ciudadanos españoles y se harán partícipes del proyecto español de memoria y reconciliación".

"Esta historia y mis lazos personales hacen que este premio sea tanto más significativo para mi", ha señalado, para después recordar que fue también en España donde comenzó su trayectoria como filósofo político.