Publicado 29/03/2019 13:12:04 +01:00CET

La UE dispone de fondos de adaptación para el fin del carbón, sostiene el representante de la Comisión Europea en España

La ONU urge a tomar medidas para frenar el cambio climático y reducir la amenaza
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OVIEDO, 29 Mar. (EUROPA PRESS) -

El portavoz de la Representación de la Comisión Europea en España, Lucas González, ha asegurado este viernes en Oviedo que la Unión Europea cuenta con fondos de adaptación y el Fondo Social Europeo para que el fin de las industrias que queman carbón --las centrales térmicas-- no suponga un impacto negativo en los territorios en los que están instaladas.

En un desayuno informativo González ha asegurado que Europa "se cree líder" en la lucha contra el cambio climático y continúa centrada en alcanzar en 2030 una reducción del 40% de las emisiones de CO2 y llegar en 2050 a la "neutralidad climática".

Estos objetivos, que implican el cierre de aquellas industrias más contaminantes, complican el futuro de las centrales térmicas, ya que requiere un ejercicio de reconversión que puede tener un impacto económico y social para los trabajadores de la industria y los territorios.

Es por ello que ha informado de que la UE dispone de dos tipos de fondos diferentes a disposición de los Estados miembro "para que se puedan compensar posibles problemas a estos efectos".

Europa, ha añadido González, "se cree mucho" el Acuerdo de París contra el cambio climático, y está comprometida con reducir la contaminación, en general y en los mares, para evitar que la temperatura aumente por encima de los dos grados.

Para ello, además de reducir las emisiones de las industrias más contaminantes mediante su cierre o reconversión, la UE ha puesto en marcha medidas como la Directiva que prohíbe los plásticos de un solo uso a partir de 2021, como platos, vasos, pajitas o bastoncillos. Todo ello, ha explicado el representante de la CE en España, "acaba en el mar y tiene consecuencias medioambientales y de seguridad alimentaria".

Considera además "muy importante" la reducción de emisiones de dióxido de carbono de los vehículos a partir de 2030 para alcanzar los objetivos.

Por otro lado, los plásticos para los que no existe alternativa deberán reducirse al menos un 25% para 2025 y los Estados miembros tendrán que recuperar el 90% de las botellas de plástico para 2029.

Además, se reforzará el principio de "quien contamina paga", en particular para el tabaco, al introducir una responsabilidad ampliada para los productores. Asimismo también tendrán más responsabilidad los fabricantes de aparejos de pesca, que tendrán que asumir el coste de la recogida de redes perdidas en el mar.

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