La Universidad de Oviedo retoma las excavaciones en Hou Amieva para estudiar la transición al Neolítico

Trabajos de excavación que comenzaron el pasado 19 de octubre.
Trabajos de excavación que comenzaron el pasado 19 de octubre. - UNIVERSIDAD DE OVIEDO
Europa Press Asturias
Publicado: martes, 27 octubre 2026 10:48

OVIEDO 27 Oct. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigación liderado por el investigador del área de Prehistoria de la Universidad de Oviedo, Borja González Rabanal, desarrolla hasta el 31 de octubre la segunda campaña de excavaciones arqueológicas en Hou Amieva, en Llanes, con el objetivo de continuar documentando las evidencias arqueológicas de la transición entre el Mesolítico y el Neolítico en este territorio.

El descubrimiento del yacimiento se remonta a 2010, cuando, en una exploración de la cueva por parte de la Sociedad Espeleológica y Barranquista ESCAR, se localizaron varios restos humanos y faunísticos sobre la superficie de un cono de derrubios, situado en una pequeña galería bajo una antigua entrada a la cavidad.

La excavación de rescate fue dirigida por la profesora de Antropología Física de la Universidad de Oviedo Belén López Martínez y por el historiador del Museo Arqueológico de Asturias César García de Castro, y permitió la identificación de numerosos restos animales y de diferentes huesos humanos, entre ellos un cráneo, un hueso coxal y otros pertenecientes a un individuo neonato, que fueron estudiados por Borja González Rabanal en el contexto de su tesis doctoral.

Desde el pasado 2025, un equipo multidisciplinar trabaja en el yacimiento y ha permitido recuperar más de 2000 restos arqueológicos que se verán incrementados con los materiales recogidos en la campaña actual. Entre los objetos recuperados en el yacimiento, destacan los restos de mamíferos terrestres, principalmente de ciervo y jabalí, junto con una variada representación de recursos marinos: conchas de lapas, bígaros y mejillones, además de restos de erizos de mar y vértebras de peces. A ellos se suman fragmentos de avellanas, que aportan información relevante para estudiar el aprovechamiento de los recursos vegetales. Estos restos permiten conocer la dieta variada que tenían estos grupos humanos.

El conjunto arqueológico incluye también pequeñas herramientas de piedra que constituyen una de las evidencias materiales más interesantes para investigar la tecnología y las actividades de estas comunidades. Asimismo, se han documentado restos humanos, cuyo estudio podrá contribuir a ampliar el conocimiento sobre las prácticas funerarias de estas comunidades.

Durante esta campaña también se realizarán diferentes muestreos ambientales que se añadirán al rico registro de microfauna presente en el yacimiento para caracterizar el clima y paisaje en los que vivieron estos grupos humanos. La investigación de Hou Amieva permitirá, además, situar estos hallazgos en el contexto del proceso de neolitización de la región cantábrica, un territorio clave para comprender las formas de vida de los últimos grupos cazadores-recolectores y los primeros grupos neolíticos de la región.

ADAPTACIÓN Y AISLAMIENTO

Las investigaciones aportan evidencias que indican que estos grupos de cazadores-recolectores tuvieron que adaptarse poco antes de su desaparición, como así lo señalan la caza de individuos juveniles o la menor explotación de recursos marinos. En un momento en el que el modo de vida neolítico ya se había extendido por toda la península desde hace aproximadamente 1500 años y en el que la propia región cantábrica ya estaba ocupada desde hace al menos 500 años por las primeras sociedades campesinas neolíticas, dependientes de la agricultura y la ganadería, todavía existían pequeños grupos de cazadores-recolectores en la Sierra del Cuera.

Otros indicadores arqueológicos sugieren que vivían aislados, con una movilidad restringida, sin relación genética con los primeros pobladores neolíticos y sin evidencias de intercambios de materiales o ideas entre ambos grupos.

La cronología del yacimiento, calculada a partir de dataciones radiocarbónicas de restos humanos, huesos animales y conchas de moluscos, se sitúa entre 7300 y 6300 años antes del presente, un periodo poco conocido por la ausencia de este tipo de contextos en todo el Cantábrico. "La cueva de Hou Amieva es especialmente interesante porque se constituye como el yacimiento mesolítico más tardío de la península ibérica", afirma González Rabanal, lo que sitúa al norte peninsular como una de las regiones europeas donde mayor tiempo persistieron los grupos humanos mesolíticos y donde el fenómeno de neolitización se produjo con mayor retraso.

Las excavaciones actuales cuentan con financiación de la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte del Gobierno del Principado de Asturias, a través de las convocatorias de 2025 y 2026 de subvenciones para proyectos y actuaciones arqueológicas sobre bienes del Patrimonio Cultural de Asturias. Junto a la Universidad de Oviedo, en el proyecto participan especialistas de distintas instituciones nacionales e internacionales, entre ellas las universidades de Cantabria, Burgos, Valladolid, Cambridge y Roma La Sapienza.

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