Miles de personas siguen la procesión de 'La Soledad'

Actualizado 04/04/2015 18:43:18 CET
Procesión de La Soledad
AYTO

LAREDO, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

Miles de personas llenaron ayer, viernes, el recorrido por el que discurrió la tradicional procesión de 'La Soledad' de Laredo, cuyo paso se acompañó de silencio, emoción y respeto.

Este ritual devocional del Viernes Santo es el acto central de la Semana Santa pejina, y laredanos y visitantes de la villa compartieron a pie de calle el mismo sentimiento de devoción y afecto ante las tallas en su trayecto entre la iglesia de Santa María de la Asunción y la Casa de Cultura.

La estampa de "La Soledad", traslada por miembros de la Brigada, se caracteriza por la expresión de dolor del rostro de la Virgen. Convertida en referente devocional para la villa marinera, siguió la escena del Cristo del Santo Sepulcro, restaurada en su policromía original gracias al empeño de las familias Fernández, Camarero y Gabiola, que muestra al Señor inerte en su lecho de muerte.

Los compases fúnebres de las peñas "Tío Simón", "Contigo Sí" y "Los Pejinos" incrementaban el dramatismo de un cortejo que, pasadas las 20:30 horas, asomó tras las rejas del templo laredano. Lo hizo con el paso "La Oración del Huerto", serenamente descendido a pie de las escalinatas por los integrantes del remo pejino, secundados por los miembros de la Cofradía del Respigo.

Tras ellos, "El Nazareno", a hombros de los integrantes de la Peña del Ruido, con ese morado penitencial en sus vestimentas que invita al recogimiento.

"La Dolorosa", sostenida por los voluntarios de Cruz Roja, comenzaba asimismo su descenso por la empinada calle de Santa María. Sobre ese mismo escenario irrumpía con la misma solemnidad la talla del "Jesús Crucificado", trasladada a hombros de los miembros de la Cofradía de Pescadores de San Martín.

Pasos mirando al mar "La Piedad", con la imagen doliente de la Madre con el cuerpo de su hijo en brazos, avanzaba gracias al esfuerzo de los miembros de la Peña Los Pejinos. Tras ellos, el "Santo Sudario" era portado por antiguos remeros laredanos.

Justo a su estela tres niñas asomaban portando los clavos y la corona de espinas, precediendo al Señor del Santo Sepulcro. Tras atravesar la calle Revellón, los pasos desfilaron junto al viejo Ayuntamiento.

Una vez rebasado, y en la confluencia con la calle del Paseo, se repitió el ritual de voltear las andas hacia la mar, en reconocimiento a la identidad marinera de Laredo.