Panteón Familia Pardo, en Ciriego, Santander - AYTO
SANTANDER, 30 Sep. (EUROPA PRESS) -
El Panteón Pardo del Cementerio de Ciriego ha obtenido el segundo puesto dentro del premio a Mejor Pieza Artística en el X Concurso de Cementerios de España, que organiza la compañía Enalta y que, en su última edición, reconoce el valor patrimonial, histórico, artístico y medioambiental de los camposantos del país.
En un acto celebrado en Madrid, la gerente de la Sociedad Cementerio Jardín, María Bolado, ha recogido el galardón que, a través de votación popular, ha distinguido al cementerio santanderino por delante del de Cadaqués (Girona) -tercero-, y solo por detrás de la capilla y cripta del hospital de los Marqueses de Linares (Jaén), que ganó el certamen.
El Panteón Pardo, construido en 1917, es una de las obras más representativas del arte funerario del recinto, al integrar arquitectura, escultura, pintura y artes decorativas en un mismo espacio. Su elemento más singular es la cúpula pintada al fresco por el artista santanderino Gerardo de Alvear, que representa una bóveda celeste presidida por cuatro ángeles orantes.
La reciente restauración impulsada por la Fundación Santa María de Toraya ha recuperado el color original de la obra y ha descubierto elementos ocultos durante décadas, como una estrella polar y la representación de los cuatro evangelistas, mientras que la aplicación de tecnología de fotogrametría 3D garantiza su conservación y estudio para las generaciones futuras, destaca el Ayuntamiento en un comunicado.
PANTEÓN.
El panteón de Adolfo Pardo es obra del arquitecto Javier González Riancho (1881-1953) y es neorrománica-bizantina, única en este camposanto de Santander.
El conjunto arquitectónico está decorado por un programa de mosaicos atribuido al artista italiano Octavio Bianchi, dando privilegio a los espacios de entrada y altar donde se disponen los motivos más elaborados y figurativos, y dejando los laterales para motivos ornamentales, básicamente, geométricos.
La cubierta de la construcción utiliza las bóvedas de medio punto, en cuyo crucero se erige una cúpula central cubierta de pintura al fresco realizada por Gerardo de Alvear (1881-1964) en su interior y recubierta de coloridos mosaicos en el exterior.