SANTANDER 8 Abr. (EUROPA PRESS) -
La sala Argenta del Palacio de Festivales de Cantabria acogerá este sábado, a las cinco de la tarde, la producción de la compañía Lavi e Bel 'La isla', dentro del ciclo El Palacio con los niños.
Dirigida por Emilio Goyanes y protagonizada por Adrián Rincón y Javier Pérez de la Torre, narra la historia de un náufrago que lleva sobreviviendo en una isla pequeñísima desde hace un año y tres meses. El tipo lo lleva lo mejor posible.
Un día llega a la isla otro naufrago flotando sobre su maleta que va repleta de cosas inútiles para sobrevivir. El encuentro entre ellos no es fácil. Son muy distintos: uno es cocinero y vividor, tranquilo y hábil, el otro es ejecutivo, vendedor, un hombre que da conferencias sobre cómo triunfar en la vida. Son muy diferentes y chocan constantemente.
Pasa los días y las noches, las semanas, los meses, y la situación les lleva a la guerra. En plena batalla estalla una terrible tormenta que les obliga a entenderse y acaba por hacerles amigos.
La compañía Laví e Bel ha venido desarrollando desde 1992 un lenguaje teatral propio, lleno obviamente de influencias. Este lenguaje está marcado por algo que se podría llamar "realismo mágico".
Por un lado un lenguaje actoral realista, con un desarrollo de los personajes muy elaborado y por otro unas acciones cargadas de teatralidad, muy estilizadas, dos pasos más allá de la realidad, anti naturalistas. El sentido de las imágenes es fundamental más allá del texto. Las imágenes hablan por si mismas.
En 'La Isla', esta compañía parte de la idea de que el cocinero se había creado un mundo "mágico" para no volverse loco. Habla con las palmeras, tiene una cocina imaginaria donde "practica sus recetas", con ingredientes que solo él ve, tiene su equipo de sonido que no existe, etc. Todos estos recursos que tienen sentido en una situación real como esta, dotan al montaje de un sentido muy teatral y lleva a la metáfora.
Por su parte, el vendedor no ve la cocina, no oye la música, no habla con las palmeras hasta que entiende el por qué de todo esto. El choque entre estas dos actitudes marca el desarrollo de la acción y "crea lenguaje".
LAS RELACIONES HUMANAS
Según explica el director del montaje, Emilio Goyanes, "uno anda siempre buscando metáforas para poder hablar desde un escenario de temas que le interesan. En el fondo no hay tantos temas. Uno de los más importantes son las relaciones humanas", dice.
Confiesa que la idea de la Isla llevaba rondándole en la cabeza hace tiempo. "Pensar en una pequeña isla desierta te lleva inmediatamente a Robinsón Crusoe", comenta. Un hombre en una isla durante un largo periodo de tiempo y otro que acaba de llegar "nos ponen ante una situación límite".
Tras señalar que dos personas en una isla como metáfora de las relaciones humanas "es la grandeza de una obra como Robinson", Goyanes destaca que lo que realmente más le ha marcado fue la película 'Infierno en el Pacífico de Boorman', donde un militar japones y uno americano se encuentran aislados en una isla sin armas, ni alimentos. Hacen su guerra particular, son enemigos, pero finalmente no tienen más remedio que entenderse.
También explica que ha habido otras secuelas en el cine como Enemigo Mío (la misma historia en un asteroide) y también en el teatro: Robinsón y Crusóe que se encuentran en un tejado de un paisaje inundado, señala el director, quien afirma que desde el principio no quiso hacer una historia dulce, amorosa, irreal ya que la vida es "más complicada".
Añade que los niños y niñas de 9 a 15 años para los que va dirigido principalmente este espectáculo "saben muy bien lo que es la amistad y la de trampas que hay por el camino", y subraya que "no hay apenas nada más importante en ese momento que la amistad de sus iguales y el camino de la amistad está lleno de vericuetos ypasos atrás y también de descubrimientos, de momentos en que la amistad se pone a prueba".
De todas estas inquietudes surgió la necesidad de contar este cuento de naufragos. Personas en una situación desesperada que no pierden la esperanza.